viernes, 20 de julio de 2018

318. Begoña Ibarra, periodista de La Prensa cronista y reportera por excelencia que hizo de su columna Testimonio, viviendo la noticia en primera persona, su sello personal, creando así su propio estilo en el periodismo peruano que la tiene entre sus más importantes representantes



AGUR NIRE LAGUN BEGOÑA (ADIOS MI AMIGA BEGOÑA)

Falleció la gran periodista Begoña Ibarra en Holanda teniendo a su lado lo más preciado de su vida, su hija y sus nietas, ya muy delicada, recientemente viajó para tener una mejor calidad de vida. Begoña ha sido mi amiga de toda la vida, hace unos días publiqué en mi facebook su semblanza, antes una pequeña oración a nuestro Dios.

Begoña de sangre vasca, trabajó en los diarios La Prensa y La República y en la revista Visión Peruana, publicó en La Tortuga, Latina, Alamar, La Hoja, y Tennis.

A continuación una semblanza de Begoña escrita por un amigo, al final de su vida: 

Begoña Ibarra, es una periodista que va de frente en la presentación del ser humano, tal y como lo percibe su sensibilidad, señalando su lucha de vida, puntualizando sus convicciones, y reafirmándose en los sentimientos de estar vivos con el derecho a tener un sitio propio en nuestro país.

El estilo de Begoña Ibarra es emotivo, ligero, fluido, pero puede ser duro y cortante. si considera que así debe presentar su trabajo que es muy fácil de leer, allí radicó su éxito, convirtiendo temas que están al acceso de todos, en una enorme primicia, porque fue la primera en verlos, sentirlos, redactarlos y comunicarlos.

En el periodismo peruano a partir de 1974, con más de una década de experiencia presentó temas inéditos, vistos como tabú para ser abordados por una mujer sobre los diferentes abusos a seres humanos, incluida la violación sexual y el asesinato, junto con las condiciones de vida de los desposeídos, sociales, económicas y de trabajo.

En los inicios, su crónica Lavanderas de Río, con los sonidos y silencios de las mujeres en su trabajo unido al murmullo de la corriente del agua, fue publicada a mediados de los años sesenta en la revista 7 Días del Perú y del Mundo, cuando era el dominical de La Prensa, el mejor diario que se ha publicado en el Perú.
La crónica llamó la atención del director, don Pedro Beltrán quien la llamó a conversar para conocerla y tenerla así entre lo principal de su plana periodística. El artículo había movido sus recuerdos de niño en su hacienda Montalván. Años después Beltrán se puso muy contento cuando Begoña lo visitó en la Clínica Americana, en el momento final de su vida. 

En el 2015, con 54 años de vida en el periodismo nacional, Begoña realizó un reportaje que es de colección, un homenaje a una peruana ilustre que estaba por cumplir el centenario de vida, la historiadora Maria Rostworowski de Diez Canseco, la genial autora de la Historia del Tawantinsuyo. 

Begoña aceptó el reto, era consciente que no es fácil para nada presentar 100 años de vida de uno de los seres más ilustres de la peruanidad en tres o cuatro carillas, para ello tienes que llenarte de información, que va de leer y de conversar con personas que conocían al personaje para pasar de inmediato a redactar antes que cierre la edición de Altamar de Armida Testino, en cuya revista La Tortuga publicó en los años ochenta.

En la excepcional crónica del 2015, luce oficio, talento, cultura y mostró que su redacción se mantiene joven, lúcida y reluciente como desde ese lejanísimo Lavanderas de Río hasta su crónica María Rostoworowski, pasando por ese artículo de Caral y de Ruth Shady que se perdió para siempre sin publicarse que fue entregado en julio de 1995 a La República, pero Guillermo "Gringo" Throndike, nuevamente había dejado de ser su director y por eso Begoña quedó nuevamente fuera de ese diario sin opción a publicar.

Begoña tiene una máxima: "Periodista que no ha sido botado de su trabajo, no es periodista" y es la defensa a la expresión, a la libertad, a la lucha gremial y el derecho al trabajo y a su estabilidad, es la constitución de su marca periodística. De haber sido blandengue habría perdurado en las redacciones y no habría sufrido los vetos que le generaron años de años sin trabajo, pero sería Begoña y su pluma habría sido intrascendente.

Begoña después de estudiar en el Colegio Villa María y dos años en Suiza, se inició a los 21 años en periodismo en 1961 en la página sociales de La Prensa. Un tiempo después pasó a trabajar en una página de modas, hasta que Elsa Arana directora de 7 Días le dio la oportunidad de trabajar la noticia.

En la sede del Colegio de Periodistas de Lima, se exhibe una foto de Begoña sentada en la ladera de un cerro limeño, cubriendo una invasión de pobladores, fechada en 1965 y de la autoría del gran Carlos "Chino" Domínguez. En esos tiempos también su trabajo estuvo acompañado de fotos de Felix Nakamura, y de Jesús Scollo. Con el Chino y con Félix se reencontró en La República y con el Chino y con el maestro Scollo en Visión Peruana.

La vida en el periodismo nacional es así de continuos reencuentros, Begoña se apartó de La Prensa cuando se casó con el diplomático Alvaro de Soto, actual embajador peruano en Francia y quien ha sido subsecretario general de la ONU) en esa época Alvaro estaba destacado en Europa y dejó La Prensa para radicar en el viejo mundo.

En el Colegio de Periodistas: el poeta Reynaldo Naranjo, Begoña Ibarra, Fernando Barrantes, Antonieta "China" Gamarra e Isabel Chabuca Bautista.

Los años maravillosos en los que sus amigos se alojaban en su casa, desarrollando con Alvaro una vida de intelectuales, entre sus recuerdos está el día en que todos juntos fueron a escuchar una conferencia sobre filosofía del embajador, Alberto Wagner de Reyna. 

A Begoña no le interesó en Lima seguir desarrollando una vida intelectual intensa como lo hizo en Europa, el periodismo es la marca de su vida y como nos pasa a todos, solo los momentos en familia pueden superar a estar entre los colegas, ella siempre dice que siempre serán momentos entrañables cuando después del trabajo se iba a conversar a esos Bar-Restaurantes como se llamaron las viejas tabernas del centro limeño, allí aprendió a jugar cachito (dados), siempre delante de todos asegura que ella les ganaba a todos. 

En su vida llegó el momento en que se separó de Alvaro, quedando ambos como amigos para siempre y regresó Begoña al periodismo pero ya con la intención de desarrollarse en su condición de ser humano en su trato con su prójimo, con una visión socialista que le permite comprender la necesidad de organización de la población, de servicio y de utilidad a la colectividad.

Begoña es fundamentalmente católica, por eso no militó en la bohemia pero conoció a todos sus integrantes, hasta escribió sobre varios de ellos, fundamentalmente le interesó formar su hogar con el periodista Enrique Paredes Paz con quien compartió sus mismas ideas políticas desde mediados de los años setenta.

A ambos les gustaba que su casa estuviera siempre llena con las familias amigas de su barrio Los Crisantemos, alguna vez afectado por un coche bomba, que rompió la tranquilidad casi bucólica que tenía. Las reuniones de barrio, las organizaba con sus amigas Griselda, Mirtha y Rochi, a las que se sumaba Teresa, eran muy bonitas.

Grupo de periodistas: Isabel "Chabuca" Bautista, César de Los Heros, el poeta Reynaldo Naranjo, Mario Saavedra Pinón, Humberto Martínez Morosini y Begoña.

Begoña tiene la virtud de ser Begoña siempre, no se disfraza, se presenta tal como es, cuando le tocó entrevistar al Presidente de la República o conversar con los niños a los que encontró sometidos en esclavitud en el Callao.

Señala siempre como su mejor amiga en esta vida a la periodista Elsa Arana y guarda los mejores recuerdos por Doris Gibson, la fundadora de Caretas, le admira el talento y la trayectoria que lograron en su vida. Su carácter es especial, es de las personas que trata con simpatía a las personas que conoce y les brinda su amistad. Ella considera que en periodismo todos son sus amigos, pero es verdad siempre es saludada con el mayor cariño.

Begoña ha decidido irse para siempre a Holanda con su hija Itzia, los viajes son largos y aunque la va a visitar con frecuencia, en esta oportunidad, ya no piensa regresar, ahora todo se publica y está comentado.

A Begoña la conocí en La Prensa en agosto de 1965, don Pedro Beltrán, quien se consideraba mi padrino de Confirmación, después de una conversación en su casa, decidió que Elsa Arana me enseñara a redactar, quería que le hiciera un trabajo, no una composición escolar, sobre Los Luises, reyes y monedas de Francia, es que nunca antes nadie le había presentado la diferencia, mucho menos explicado, creyendo siempre que era una exquisitez suya.

Mi amiga Begoña me decía "el niño", le reclamaba diciéndole que no era ningún niño, pero aunque no le agradaba la idea ya había decidido que sería mi amiga para siempre. Begoña se casó y dejó La Prensa, pero siempre la encontraba, cuando regresó al periódico fue en los tiempos del proceso revolucionario, con su famosa columna Testimonio publicada en editorial y en una oportunidad que había regresado acompañando a dos personas que ella entrevistó, pude ver el aprecio con la que la trataba el mítico editor, ingeniero Federico La Rosa,.Todos los periodistas mayores la trataron profesionalmente de igual, lo he visto. El más distante fue siempre Federico. 

En el verano de 1984, Enrique Paredes fue mi jefe en el diario Hoy, ya nos conocíamos pero nos hicimos muy amigos de inmediato. Una tarde después del trabajo, Enrique invitó a todos a su casa, su esposa estaba de comisión en Ayacucho, fue un grupo grande. Lo curioso fue que estaba en Lima y cuando ella entró a su casa, le dijo: "Te he traído a tu amigo el griego" que era como me decían en La Prensa.

Grupo de periodistas. Begoña Ibarra de pie en el centro de la foto.

La amistad a partir de ese momento fue lineal con ambos, que pasaron a estar entre mis mejores amigos en esta vida.

Con Begoña he tenido oportunidad de trabajar en La República y en la revista Visiòn Peruana. Es la mejor compañera de trabajo que se puede tener. Sus reportajes con fotos de Manuel Vilca marcaron época, impactó su crónica en base al testimonio que le dieron las viudas de los periodista mártires de Uchuraccay.

En Visión su trabajo fue versátil y variado, su gran entrevista a Alfonso Barrantes, alcalde de Lima, otra enorme a Manuel Ulloa con su nueva esposa la princesa de Isabel de Yugoeslavia, prima de la reina de Inglaterra, en su departamento en Alvarez Calderón, San Isidro. Consiguió la imposible entrevista al entonces canciller Wagner, hizo reportaje excepcional de la visita del presidente español Felipe Gonzalez, en eso le pidieron que entrevistara a Augusto Ferrando, recuerdo que no estaba convencida de aceptar y en plena entrevista, Ferrando se emocionó y le trajo a su mamá para que la conociera. 

Begoña es muy expresiva y en Visión nos entretenía con sus anécdotas, el grupo era de primera, encabezado por Delfina Becerra y Karina Lama, fue época de huaycos en Chosica, eso es siempre problemático y ella los cubrió, lo más curioso que he escuchado en periodismo le pasó con la famosa actriz cómica Esmeralda Checa, quien le repetía que no la conocía, que nunca la había visto y no quería darle la entrevista, la trataba de chiquilla, de principiante, de jovencita. Bueno, periodismo es también paciencia para lograr el objetivo, y finalmente fue entrevistada, quedando muy contenta.

Begoña Ibarra Diaz Ufano, pertenece al primer grupo de mujeres, cuyo trabajo y entrega profesional muchas veces resultaba que era la primera vez que una mujer lo hacía en el país, permitió con el tiempo que el periodismo se convirtiera en una profesión válida para las peruanas. 


1.  Oración por Begoña

Le pedimos a nuestro Dios por Begoña Ibarra Diaz Ufano, quien acaba de fallecer en Holanda. En vida fue un ser humano de a verdad en todo el sentido de la palabra, madre, hija y hermana ejemplar, entrañable compañera de Enrique Paredes Paz, amiga de sus amigos, profesional valiosa de gran trayectoria, siempre buena y generosa con todos, a los que supo acompañar y colaborar cuando se la necesitó, fue una excepcional colega y compañera de trabajo y que enfrentando con valor una enfermedad que se consideró imposible de vencer. Begoña quiso estar en el final de su vida con su hija y sus nietas, y por eso se fue a radicar a Europa. Te pedimos Cristo, nuestro Señor, que la tengas contigo para siempre.



2. La Virgen de Begoña

Nuestra Señora de Begoña patrona de Euskadi, de Bilbao, del pueblo vasco y de mi amiga de toda la vida, la gran periodista Begoña Ibarra, quien falleció hoy martes, sus padres Eduardo Ibarra y Araceli Diaz Ufano de Ibarra, donaron el vitral de la Virgen de Begoña que esta entre otros vitrales marianos en la Virgen del Pilar de San isidro. El Papa Pìo X declaró canónicamente a la Virgen de Begoña patrona de Bilbao y Euskadi en 1903 y su feiesta es el 11 de octubre.

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