viernes, 20 de julio de 2018

317. Maria Cristina Nadramia Murphy, periodista, cronista y reportera peruana, dueña de un estilo propio que compitió palmo a palmo en Correo con las famosas periodistas de La Prensa


María Cristina Nadramia pertenece a la redacción fundadora del diario Correo del primer magnate pesquero Luis Banchero Rossi en los años sesenta que entró de frente a competir con El Comercio de la familia Miró Quesada, La Prensa de don Pedro Beltrán y La Crónica del llamado imperio Prado, para ello contrató al genio periodístico, Raul Villarán, periodista de trato muy sencillo, que si le simpatizabas te trataba de amigo, si te leía algo y le gustaba, te convertías en su pata.

Raúl Villarán desarrolló Correo con tres de los más brillantes
periodistas de la segunda mitad del siglo XX, Guillermo Thorndike, Owen Castillo y Humberto "Chico" Castillo y que tuvo como estrella periodística femenina a Carmela Garcés. Todos ellos provenían de La Prensa.

Y es en esta redacción destinada a triunfar debutó muy jovencita María Cristina Nadramia, quien no tardó en brillar, convirtiéndose en una pionera del reporterismo femenino que sale a la calle a buscar noticia, que redacta crónicas en temas reservados para hombres, creando su propio estilo.

Conocí a María Cristina en 1974, antes de la confiscación velasquista de los diarios, en la Federación de Periodistas del Perú, en el almuerzo a don Luis Miró Quesada de la Guerra, director de El Comercio, en su venerable condición de patriarca del periodismo peruano. El Dr. Miró Quesada de 93 años se había opuesto a la Federación que quedó integrada por periodistas de los otros periódicos, en tanto él había promovido la fundación y desarrollo de la Asociación Nacional de Periodistas.

El momento era de crisis total para la libertad de prensa y después de varias reuniones entre el Dr. Miró Quesada y miembros de su familia y la familia Beltrán, dueña de La Prensa, se concretó el homenaje de la Federación al director de El Comercio.

En el momento de sentarse a almorzar, no tenía sitio y junto con mi amigo Marco comenzamos a picar en el lugar en que los mayordomos servían los platos, la comida del Hotel Bolívar, que había mandado traer desconfiando del Antipasto Gaga que estaba preparando Guido Monteverde, entonces María Cristina de pronto me llevó a su sitio y me hizo un lugar en donde ella estaba sentada junto a mi amigo Miguelito Yi Carrillo. A partir de ese momento, tengo a María Cristina, entre mis mejores y entrañables amigos.

En La Prensa existía diferencia en el trato de los periodistas hombres con las mujeres, incluso ellas tenían en el descanso de la escalera su propia oficina, pero María Cristina se trataba de a igual con los periodistas hombres, ella era también la única periodista mujer, con excepción de la mítica Doris Gibson que estaba en la mesa de honor y fue la artífice de la reconciliación entre los Beltrán y los Miró Quesada.

En una tarde de octubre del 2015, mi amiga me pasó la voz pasó la voz en la calle Schell de Miraflores, a la altura de Ripley, tal vez no nos veíamos hace por lo menos veinte años, tiempos en que la amistad mutua con Homero Zambrano y su esposa Ana Gibson nos hizo coincidir muchas veces en su casa, nuestro fortuito encuentro fue para ambos una sorpresa para agradable que nos llevó a conversar hasta pasada la media noche, en una cafetería en la que todo el mundo gritó los tres goles, pero nosotros persistimos en nuestra charla, única e irrepetible, como son siempre los encuentros entre amigos.

María Cristina es una pionera del reporterismo femenino, no es la primera mujer que salió a la calle en busca de noticia, pero es la única que en los años sesenta que la trajo, cada vez que pudo a su redacción, la primera de primera, es decir el titular de la portada del diario Correo, del que fue fundadora.

Ella está señalada de periodista de la primera línea del gremio como se decía antes o periodista de nota como se decía mucho más antes.

María Cristina es siempre vital y cuando está llena de alegría se convierte en una conversadora genial, que puede tratar todos los temas y que de a verdad que no sientes que están pasando las horas.

En el reporterismo, nunca coincidimos con María Cristina, ella se inició en los años sesenta, muy jovencita en Correo, con el famoso periodista Raul Villarán, en sus tiempos de fundador y de director gerente de ese diario, en mi caso, me hice reportero en 1982, después de haber pasado por la página editorial e inactuales (dominical).

Entonces no es el trabajo pasado lo que nos une porque no lo hemos tenido, sino una serie de amigas y de amigos en común, por quienes tenemos el mayor aprecio, gente con la que uno ha coincidido en periodismo, y también con la suerte de haber compartido la misma redacción, por suerte algunos todavía persisten en esta vida.

En la conversación, larga y amena, ella recordó algunos de sus trabajos famosos de los años sesenta, se sorprendía agradablemente que le dijera que los había leído cuando fueron publicados, entre ellos su reportaje sobre los burdeles de Lima, y el de los masajistas ciegos. 

María Cristina es de a verdad, esos seres humanos que siempre te deja excelentemente bien después que los tratas.

En Octubre del 2017, un grupo de periodistas se reunió en mi casa por el Día del Periodista y tuvimos la suerte que estuviera en Lima, trayéndonos su alegría a la reunión.

María Cristina en la foto primera de la derecha, con un grupo de periodistas. 1 de octubre de 2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario