viernes, 20 de julio de 2018

316. Madre Cristina Werly, san José de Cluny, religiosa francesa, última superiora de la clínica Maison de Santé

Madre Cristina Werly.

Con la madre Cristina Werly, de la congregación San José de Cluny, quien fue la última madre superiora de la Clínica Maison de Santé en 1968.
La entrevista me la concedió en el convento de su congregación en Chosica, en julio de 1999. En la foto aparecemos brindando con Inca Kola una vez que terminó la conversación de varias horas. 

La madre Cristina, es una religiosa francesa, que a los 18 años de edad fue enviada a Lima en 1938 y que falleció en Chosica en 2008. 

La religiosa francesa sirvió de monja-efermera en la Maison de Santé, trabajando en Farmacia y después a cargo del segundo piso. Durante 30 años solamente salió una vez a la calle, a comprar a la botica del frente un remedio que se había acabado. Observó siempre la clausura absoluta en los 30 años que estuvo en la clínica.

La madre Cristina me concedió su testimonio de vida y la tradición oral de la congregación San José de Cluny que inició su apostolado en Lima en julio de 1870 para hacerse cargo de la administración de la Clínica Maison de Santé, la primera clínica privada fundada en el Perú, de propiedad de la Sociedad Francesa de Beneficencia.

La religiosa francesa colaboró de esta forma para otorgar su valioso testimonio sobre la Sociedad Francesa de Beneficencia y su clínica, en su condición de depositaria de la tradición oral de la congregación San José de Cluny y de su propia experiencia como monja enfermera de la Clínica entre 1938 y 1968. 

La madre Cristina, de origen alsaciano y de apellido germánico, que resaltó con mucho orgullo en la etapa de su vida en que pude conocerla, muestró profunda preocupación por las necesidades de los sectores populares, especialmente por el pueblo de Chosica al que ha estado vinculada desde que dejó la Maison de Santé y al que quiere profundamente.

El testimonio de la madre Cristina Werly lo presenté así en mi libro "Los Ciudadanos: franceses y francesas en la Repúbica del Perú", Lima, 2006, pp. 107-108: “la Clínica Maison de Santé se inició con las Hijas de la Caridad, ellas no podían trabajar en un hospital que cobrara a sus pacientes, después estuvieron mis hermanas, con la madre Mechtilde Fabie, una santa mujer. Claro que las Hijas de la Caridad nos entregaron la Clínica, ellas nos esperaron y cuando se fueron nos dijeron adiós. La madre Mechtilde fue la segunda superiora en 1872. Luego llegó el doctor Flórez (Ricardo) que es el abuelito de monseñor Durand (Ricardo), quien trajo a Carrión (Daniel A.) para que ayudara a mis hermanas, le arreglaron un cuarto en el tercer piso, para que viviera, porque era de provincias (Pasco), que sepa no era pobre, no tenía a su mamá en Lima, y con mis hermanas estaba mejor ellas decían eso".

Carrión “ayudaba a las hermanas con los pacientes, en la farmacia, en la Clínica siempre había algo que hacer, no le temía al trabajo. Nunca descansaba. Carrión era muy flaquito, las hermanas se preocupaban por que comiera, ellas decían que si no lo miraban comer no comía. La madre Mechtilde por la guerra racionaba la comida, ella le decía que le servía completo, que flaquito no la iba a ayudar, pero así era”.

La madre Cristina no sabe cuánto tiempo estuvo Carrión en la Maison de Santé, “mis hermanas me contaron que siempre estuvo con ellas y cuando se enfermó, la madre Mechtilde lo acomodó en el segundo piso. No voy a hablar de su enfermedad, las hermanas atendíamos a los pacientes, no hablamos de enfermedades. En la Clínica había siempre trabajo y uno tiene que seguir que más le puedo decir, que siempre estuvo con nosotras. Así lo decían mis hermanas”.

En la Guerra con Chile, después de las batallas de San Juan y de Miraflores, el testimonio de la madre Cristina fue el siguiente: “todas las sábanas se cortaron para hacer vendas, nos mandaban más sábanas y a las hermanas les daba pena hacerlas trazos. La comida era poca, se daba un décimo de huevo por persona. La Clínica no era rica, era pobre y no lo entendían las personas que buscaban refugio y alimento, había hambre, los que vinieron fueron franceses pobres y sin buena posición".

“A los soldados se les llevaba a la puerta de la cocina, allí los operaban con el cuchillo, no había calmantes, los bomberos franceses los sujetaban, debió ser terrible para las hermanas, pero cuando se está sirviendo ya no se siente. No sé cuántos soldados, eran muchísimos pacientes. Las hermanas, unas santas mujeres, no descansaban, los pacientes estaban por todas partes. No sé si había que caminar entre los pacientes, había que lavar, había que limpiar era de nunca acabar Los bomberos franceses cargaban a los pacientes, ellos los traían a la clínica. La madre Mechtilde estaba al frente de las hermanas, se convirtió la cocina en una sala de operaciones por el agua caliente para lavar a los pacientes y lavar las vendas, porque ya no había sábanas que cortar. Todo había que lavarlo con agua hervida. Después fue el problema de la comida. Los bomberos franceses la traían y la madre Mechtilde la repartía".

Fernando Barrantes entrevistando a la madre Cristina.

No hay comentarios:

Publicar un comentario