viernes, 20 de julio de 2018

314. Edmond de Lesseps, diplomático francés del siglo XIX en funciones destacado en el imperio Otomano y en el Perú





Personalidad francesa que representó al Emperador de los Franceses, Napoleón III, en la negociación bilateral franco peruana para resolver la Cuestión Francesa en negociación directa con el Presidente de la República, mariscal Ramón Castilla, sostenida en el Palacio de Gobierno de Lima entre ello de mayo y el 14 de junio de 1860, y que culminó con la reanudación de las relaciones diplomáticas.El éxito del Ministro Plenipotenciario y Cónsul General de Francia en el Perú, Edmond de Lesseps, fue ratificado por el propio mariscal Castilla en París en 1865, cuando desempeñaba el cargo de Ministro Plenipotenciario del Perú para Francia y Gran Bretaña. La familia De Lesseps ha tenido siempre como uno de sus orgullos la gestión diplomática de Lesseps en nuestro país, resaltando su amistad con Castilla, uno de los poquísimos gobernantes latinoamericanos del siglo XIX que tuvo prestigio en Europa.

Francia nunca reconoció que había roto relaciones diplomáticas con el Perú en octubre de 1858, porque no tenía interés en cerrarse la ruta del guano, ni crear problemas a sus exportaciones destinadas a nuestro país. El Segundo Imperio requería del abono peruano para expandir su agricultura con la finalidad de alcanzar los niveles ingleses, para ello necesitaba del guano de más alta calidad, que solamente podía garantizar con su transporte en barcos franceses y negociado por empresas de bandera francesa. En l858 el gobierno de Castilla entregó el monopolio guanero a los británicos a través de la Casa Gibbs.A partir de ese momento cualquier incidente con el Perú podía convertirse en el mayor escándalo en París. En lo personal, Napoleón III se sintió muy ofendido por su amigo el mariscal Castilla. Podemos ver al antecesor de Edmond de Lesseps, Albert Huet, en un estado de confusión terrible, realmente al borde de un ataque de nervios. Todos los juicios de franceses residentes en Lima que e encontraban pendientes en el poder judicial, a favor o en contra de los interesados, frieron asumidos por Huet quien verbalmente y algunos por escrito los presentó con insistencia al mariscal Castilla. El gobernante perdió la paciencia y no quiso volver a ver al diplomático francés.

En los bajos fondos del puerto del Callao, en una noche de licor, en un prostíbulo, un francés de profesión carpintero, Paul Durhin, apoderado por los diablos azules, se fue de manos con una dama, ante la intervención de otra señorita, le pegó a las dos y a cuanto parroquiano quiso defenderlas. En la trifulca un caballero chileno perdió un dedo con el brillante que llevaba, alguien se lo arrancó con la boca, todos los indicios apuntaron a Durhin. Para reducirlo la policía le dio una gran paliza y lo llevó encadenado a la comisaría, caminando por las calles chalacas.

Durhin pertenecía al gremio del cónsul Girardot, no sabemos si era empleado de su mueblería y de su taller de carpintería. Avisado del escándalo, en representación del Consulado de Francia en el Callao, Girardot hizo un mayor escándalo público para exigir la liberación de Paul Durhin, presentándolo como un ciudadano francés, humilde obrero y ejemplar padre de familia.

Huet hizo el caso suyo, enfrentó inexplicablemente a Castilla y un buen día se fue a Francia en la Andrómeda, una nave de guerra francesa. Este caso se llamó la Cuestión Francesa, que fue resuelto por Edmond de Lesseps en trato directo con el mariscal Castilla. Francia obtuvo que se pagara ocho mil pesos a la esposa de Dur Hin (éste había salido nocturnamente de la cárcel y fugado del Perú) por los daños que sufrió. El pabellón francés de la Andrómeda había resultado un tanto despreciado por las autoridades navales del Callao ante la salida intempestiva de Huet, por lo que se le hicieron los honores y saludos correspondientes en la nave Doguay Trouin que había traído a De Lesseps al Callao y que tenía como siguiente rumbo a la China.

En lo fundamental Edmond de Lesseps obtuvo que la Casa Thomas, La Chambre et cie. fuera la consignataria del guano para Francia y que la Casa Sescau et cie. se convirtiera en la consignataria del guano para Bélgica.

Por su parte, el mariscal Castilla aceptó la conformación de una Comisión Mixta, integrada por tres peruanos: Paz Soldán, Zaricondey y Salmón y tres franceses: Allier, Vion y Rey. Este grupo recibió los reclamos de ciudadanos galos que Huet había encabezado. Todos estaban en proceso de tramitación judicial y algunos tenían sentencia desfavorable. Desde un principio el gobernante tuvo cuatro votos a favor, los pertenecientes a cada uno de los perna- nos, más el de Allier. En esta circunstancia la Comisión no aceptó ninguno de los reclamos y Francia quedó en lo sucesivo obligada a respetar el desarrollo (muy lento) de la justicia peruana.

La Cuestión Francesa tiene como su mínima expresión al caso Durhin, porque su complejidad fue bastante frondosa y la tarea de Edmond de Lesseps consistió en encontrar soluciones a los diversos impases que le permitieron finalmente en 1866 suscribir a nombre de Francia un tratado comercial con el Perú, que fue representado por el canciller Toribio Pacheco.

Edmond de Lesseps nació en París el 28 de julio de 1815, y falleció en Lima el 18 de mayo de 1868, víctima de la epidemia de fiebre amarilla que afectó toda la costa peruana y que sólo en Lima ocasionó más de diez mil muertes, en una ciudad cuya población estuvo estimada en cien mil personas. Fue hijo de Bartolomé de Lesseps y de Rosa Rufin. Ambos pertenecientes a distinguidas familias de diplomáticos franceses. El padre está considerado como uno de los más importantes viajeros de su tiempo, al ser el único sobreviviente de la expedición de La Perouse, fue también famoso diplomático al servicio de la República Francesa y después con Napoleón Bonaparte, quien lo ennobleció entregándole una baronía. En la campaña a Rusia, fue el efímero Comisario de Moscú.

Edmond fue un aristócrata bonapartista a quien le tocó vivir sus primeros 33 años de vida, en el reino gobernado por los descendientes de Hugo Capeto. Vivió la vida galante de París sin ninguna preocupación por el futuro como todos los jóvenes de su clase social y esa fue la causa que descuidara su carrera diplomática. Poco después del fallecimiento de su padre ingresó a trabajar al Ministerio de Negocios Extranjeros el 12 de mayo de 1835 a los 19 años de edad y recién en 1847 cumplió su primera misión en el extranjero, el destino fue el Imperio Otomano.

Entre 1840 y 1847 prestó funciones en la “directione comerciale”, era pues un diplomático que conocía a la perfección los asuntos comerciales franceses. Es curioso que este lapso coincida con el inicio de la era del guano y el tiempo de vigencia de la famosa Casa Quirós, Allier. No sabemos hasta que punto trató oficialmente los intereses de esta empresa y llegó a conocer a sus representantes, el general Eugenio Giroust, don Bernardo Poumaroux, don Francisco Courret y don Miguel Montane.


Giroust había estado con su padre en Moscú, cuando desembarcó en el Callao Edmond de Lesseps demostró que había conocido antes al militar napoleónico, e incluso hizo gestiones ante el mariscal Castilla para que fuera rehabilitado militarmente y se levantaran las sanciones en su contra por su apoyo a la Confederación Peruano Boliviana.

El simple hecho de ser trasladado de Medio Oriente a Lima, abre la posibilidad de que el tema guanero no le fuera desconocido.

Damasco en 1847 cuando De Lesseps inició su vida en Medio Oriente significaba el acceso a rutas comerciales milenarias entre occidente y oriente que habían estado cerradas desde el final de las cruzadas y que se fueron abriendo para Europa en el transcurso del siglo XIX, ante las enormes presiones realizadas por Gran Bretaña y Francia al Imperio Otomano. En los diferentes consulados que ejerció De Lesseps, implicó un ascenso en su carrera diplomática, por la ejecución de una brillante tarea de lograr la expansión de los intereses comerciales franceses.

En 1853 fue designado Cónsul General de Beirut, el principal puerto de Medio Oriente y sus funciones diplomáticas las realizó en la antigua provincia Siria del Imperio Otomano que comprendía los territorios actuales de Siria, Líbano, Israel y Jordania.

Clínica Maison de Santé siglo XIX.

De Lesseps siempre residió en Damasco la ciudad más antigua habitada sin interrupción por el ser humano y el milenario punto de encuentro del comercio entre occidente y oriente. Este vivir en Damasco lo obligó a estar en movimiento continuo durante los 12 años que vivió en el mundo árabe.

En 1859, en París, Edmond de Lesseps era casi un héroe de aventuras en los últimos doce años no se habían producido masacres de cristianos, atribuyéndosele al diplomático francés la capacidad para serenar a los musulmanes que llegaron a admirar su ánimo prudente y cuando era necesario exponía una valentía dispuesta a ofrendar la vida.

En Alepo evitó una masacre de 3,000 cristianos, en Antioquia hizo arrestar a los asesinos de un sacerdote francés, en Damasco salvó de la lapidación a las Hijas de la Caridad y logró que el hospital que administraban no fuera destruido. Estos y otros hechos eran registrados por la prensa francesa. Los servicios que realizó a la Iglesia Católica le valieron ser condecorado por el Papa Pío IX.

En Jerusalén, con autorización del sultán de Constantinopla, se convirtió en el dirimente de las controversias de la conservación de los lugares santos que sostenían sacerdotes católicos, sacerdotes católicos de rito oriental y sacerdotes ortodoxos. De Lesseps no era solamente un hombre acostumbrado a peregrinar a Tierra Santa, sino que tomó decisiones sobre los lugares más importantes del paso de Dios entre los hombres. Los acuerdos alcanzados con la mediación de Edmond siguen vigentes en la actualidad y están referidos al uso y cuidado de los lugares santos.

El mayor orgullo de Emond de Lesseps fue el haber sido amigo del emir argelino, Abd-el-Kader (1808-1883), descendiente del profeta Mahoma, hilo del sheriff Mahieddin, quien después de encabezar la resistencia argelina contra la invasión francesa durante quince años y de estar encarcelado en Francia, Napoleón III lo liberó en 1852 pasando a Medio Oriente, después del terremoto de Basra en 1855 residió definitivamente en Damasco, llevado por De Lesseps.
Abd-el-Kader es una de las personalidades del siglo XIX, de extraordinario combatiente militar se convirtió en líder espiritual y de acuerdo a su religión había alcanzado la iluminación, por lo que las fuentes de la sabiduría brotaban de su boca. Practicó el ascetismo y la reclusión. Napoleón III se preció de su amistad, le brindó su protección y lo invitó varias veces a Francia. En 1865 coincidió por la Exposición de París con De Lesseps en la capital francesa. Este también fue un punto de encuentro para este diplomático, con el mariscal Castilla, don Aquiles Allier y el Emperador de los Franceses.

En Lima

Un hombre importante en cualquier parte del mundo fue recibido en Lima con recelo. De Lesseps arribó al Callao el 3 de mayo de 1860, no quiso desembarcar y lanzó su famoso ultimátum que nunca cumplió ya que desembarcó seis días después. Una aparición pública en el palco presidencial del Teatro Principal (Segura) originó silencio y otra en una gran recepción que ofreció a sus compatriotas destacó su breve discurso.

Cuando descendió del Duguay Trouin, lo primero que hizo fue presentar su saludo al mariscal Castilla, quien lo recibió en su casa. En esa cita acordaron dos cosas, el presidente lo recibiría en Palacio de Gobierno al día siguiente y a primera hora en la mañana le enviaría su carruaje y sus dos mejores caballos. Esa noche fue visto en el Teatro Principal.

El 10 de mayo de 1860, Edmond de Lesseps se levantó muy temprano, recibió personalmente el carruaje y los caballos enviados a las 8 de la mañana por el presidente, escogió un equino y devolvió el coche, su deseo fue galopar por las calles de Lima con rumbo fijo desde la Casa Osambela, que en esa época era la residencia de la Legación de Francia hasta el Hospicio el Cercado, en Barrios Altos, cercano al cementerio de la capital.

Su interés radicó en conocer el Hospital de Amentes llamado Insanos, también antiguo manicomio de Lima, construido por su compatriota Allier cuando fue Director (presidente) de la Sociedad de Beneficencia Pública de Lima, sobre la reconstrucción del Hospicio del Cercado.

Edmond de Lesseps tenía necesidad de galopar, a los ojos de los limeños se mostró como un beduino. En su espíritu existía la necesidad de volver a escuchar aquel sonido constante de cuando cabalgó de Beirut a Damasco para salvar a las Hijas de la Caridad. De regreso del antiguo manicomio de Lima (Hospicio del Cercado) tuvo una cita con la madre Teresa Bourdat en el convento Santa Teresa en donde escuchó Misa.

Después de la visita de cortesía con la madre Bourdat, decidió presentarse de inmediato en el Palacio de Gobierno de Lima para abrir oficialmente las conversaciones franco peruanas tendientes a solucionar el impase generado por su antecesor Alberto Huet. El éxito obtenido permitió alcanzar un acuerdo definitivo el 14 de junio de 1860.

A los 51 días de haber arribado al Callao, Edmond de Lesseps fundó la Sociedad Francesa de Beneficencia Este lapso es más corto si tenemos en cuenta que fue a los 46 días de haber desembarcado y a los diez días de haber suscrito con el gobierno del mariscal Castilla la solución del impase generado por su antecesor Huet.

Este hecho constituye un récord si tenemos presente que la institución se mantiene vigente y se sigue proyectando al futuro en el año 2006, 146 años después, encaminada a su sesquicentenario.

Edmond de Lesseps soñó con fundar un hospital francés dirigido por las Hijas de la Caridad, congregación que admiraba y se sentía identificado con su obra y que en Lima habían iniciado su labor en 1858 dirigiendo los hospitales de las beneficencias públicas. El tema lo trató con su primo hermano Ferdinand de Lesseps poco antes de embarcarse para el Perú. Ambos demostraron conocimiento de la importancia de la colonia francesa formada en Lima, ya que Ferdinand le planteó fundar en el Perú una Sociedad Francesa de Beneficencia, tal y como lo había hecho él en Barcelona en 1844.

La obra realizada por Ferdinand de Lesseps en España involucraba el sostenimiento de un hospital administrado por las Hijas de la Caridad, lo que nos permite apreciar un antecedente de la Sociedad Francesa de Beneficencia y su Clínica Maison de Santé antes de su fundación.

La Sociedad Francesa de Beneficencia persistía en su proyecto de la Maison de Santé administrada por las Hijas de la Caridad. La división institucional generada en 1862 retrasó la obra. Edmond de Lesseps con 89 socios disidentes fundó la Societé Francaise de Secours Mutuels, que quedó abierta a ciudadanos belgas y suizos. Esta institución no tardó en cambiar de nombre a L’Union Mutualle.
En vísperas del glorioso Combate del Dos de Mayo de 1866, De Lesseps fundó la Bomba France N° 1 con los socios de la Sociedad Francesa de Beneficencia, a los que convocó en el Hotel Maury, el local donde se realizaban las reuniones y asambleas de la institución. En el acto aceptó la dirección del cuerpo de bomberos como el presidente de su primer directorio, hecho que no había ocurrido en la ceremonia de fundación de la Sociedad Francesa de Beneficencia, en la que era su presidente honorario.

La experiencia de De Lesseps radicaba en los siguientes hechos: la guerra de Crimea, el terremoto que destruyó Basra en 1855 y de epidemias como el cólera y la fiebre amarilla que afectaron al Medio Oriente. La Bomba France en el momento de su fundación tenía el objetivo concreto de cumplir el auxilio de los defensores del Callao el 2 de mayo de 1866, tal y como fue el requerimiento del gobierno peruano. De Lesseps amplió su funcionamiento al apoyo de la labor realizada por las Hijas de la Caridad en los hospitales de campaña levantados en la capilla Guadalupe y el cementerio del Callao.

El 2 de mayo de 1866, De Lesseps junto a los otros diplomáticos residentes en Lima, decidieron que debían estar unidos y se congregaron todos ellos en la sede de la Legación de Francia en el Perú.

El 15 de agosto de 1867, Edmond de Lesseps fundó la Clínica Maison de Santé y llegó a un acuerdo con las Hijas de la Caridad para que la dirigieran. Sin embargo, después de su fallecimiento la institución no pudo llegar a un acuerdo con la madre Teresa Bourdat, por lo que finalmente la Maison de Santé a partir de junio de 1870 fue administrada por la congregación francesa San José de Cluny, labor que perduró hasta 1966.

En el verano de 1868, la costa peruana se vio afectada por la fiebre amarilla con el resultado de una mortandad impresionante, la última comunicación de Edmond de Lesseps enviada a la cancillería peruana fue notificar que la firma mercantil Poisson del Callao había sido afectada por la epidemia, causando la mortandad de sus funcionarios, incluyendo a su director Mr. Mora.

El domingo 16 del mayo Lima estaba sacudida por la muerte del joven y célebre jurista Toribio Pacheco de fiebre amarilla, un ex canciller que había trabajado la amistad franco peruana con De Lesseps, quien precisamente esa noche en su residencia de Chorrillos reunió para cenar a un grupo de personalidades. A eso de las nueve, cuando los invitados congregados en la mesa del comedor degustaban el segundo plato, que los mayordomos acaban de servir, vieron que el diplomático se ponía de pie para caer fulminado al suelo.

Se dice que tuvo el vómito negro característico de la fiebre amarilla, tres juntas de médicos entre los que estuvo el Dr. Manuel Odriozola galeno de la Maison de Santé y posteriormente su primer director, determinó que era víctima de la epidemia. Edmond de Lesseps falleció en su casa de Chorrillos en las primeras horas de la madrugada del 18 de mayo de 1868, fue enterrado en una tumba mausoleo en el cementerio Presbítero Maestro que mandó construir su primo Ferdinand de Lesseps.

Desde entonces la Sociedad Francesa de Beneficencia, el 18 de mayo de cada año realiza una romería a la tumba de su fundador.


Romería a la tumba de Edmond de Lesseps, cementerio Presbítero Maestro, 18 de mayo de 2006. De izquierda a derecha: Manuel Ingunza Simonelli, presidente del Instituto Sanmartiniano; Michel Fort Valdez, Percy Valdivia, Miguel Fort Barcelli, Rodrigo Guzmán, señora consul de Francia en el Perú Fanny Fonquergne y comandante de la Bomba France.

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