lunes, 22 de mayo de 2017

204. Gustavo Delgado Matallana, ilustre médico peruano



Los 101 años del Prodigioso Doctor Gustavo Delgado Matallana, ilustre personalidad de la vida peruana, que siempre aclara con absoluta seriedad: "Soy arequipeño, nacionalizado peruano" y sonríe, de verdad que entusiasma verlo derrochar la alegría de vivir, de ser y estar vigente, entre todos a quienes les brinda su amistad.

Don Gustavo es un cardiólogo clínico, un maestro de maestros que no deja pasar el tiempo por el simple hecho de dejarlo pasar, porque tiene la mente ocupada con la lectura y sus investigaciones al más mínimo detalle, sobre el héroe nacional y mártir de la medicina, Daniel A. Carrión, y de asistir a todas las sesiones de las instituciones de las que es miembro.

Anoche, el Dr. Delgado Matallana, vecino ilustre del distrito limeño de San Isidro, fue reconocido como tal, recibiendo la medalla distintiva de manos del Alcalde, por los 86 años de su fundación. El maestro sonríe, ante una verdad, es mayor por 15 años.

El Dr. Delgado Matallana, quien es un sabio, sabe reír y aligerar una conversación. Estamos frente a un insigne médico y maestro, brillante conferencista que impone su dominio de la palabra, su ilustración, su amplísima cultura que sigue cultivando, y en particular expone al detalle la investigación que está realizando, todo rodeado por su amor a la patria.

Don Gustavo es un conversador excepcional, tenemos varias conversaciones en los últimos años, habla y escucha, pide opinión y me dice: "don Fernando no le creo" e insiste: "Eso no puede ser". Te trata, como si fueras un amigo de siempre, sin dejar un segundo de ser un conversador excepcional, un ser humano tallado para derrochar entusiasmo con el más pleno optimismo de vivir y del servicio a la Nación, Él quiere que todo se lo den en vida y sentir el aprecio de los prójimos, reconocimiento de una vida que vale la pena ser vivida.



Ayer lunes don Gustavo me llamó en la tarde a mi trabajo, me tenía pendiente una entrevista desde cuando lo conocí en la Clínica Maison de Santé hace 20 años, de la que es Médico Honorario, pero partió del Dr. Delgado Matallana, invitarme a su casa, en la mañana de hoy martes 26 de abril del 2017, para entregarme sus dos últimos libros, que nos los tenía.

El año pasado cuando fue homenajeado por el Colegio Médico, por su centenario, mi tío Miguel Fort Barcelli, su amigo, me pidió que escribiera sobre el doctor para mi proyecto Rostros, una personalidad del mundo de la medicina peruana, cuya fama no sale de las fronteras médicas.

La personas decentes, la gente de bien y de servicio, no son exhibicionistas y de frente cuando bajó por las escaleras del segundo piso de su casa, después de darme la bienvenida, con esa forma festiva y antigua de recibir a un invitado, que me trasladó a la casa de mis padres, de mis abuelos, me dijo que caminando en la calle se tropezó con un buzón sin tapa y se había golpeado la canilla, estaba un poco adolorido. Le dije sin pedirle permiso, que iba a escribir sobre él, de memoria, sin tomar apunte, como es mi estilo.

Dos años que no veía a don Gustavo, estaba vestido deportivamente, polo y pantalón corto, como si fuera a salir a trotar por los parques que hay en su barrio, pero le dolía la canilla, así que no le dije si quería ir a caminar y entonces hemos subido y bajado las escaleras, primero en su biblioteca, me entregó sus dos últimos libros, que no tenía, la segunda edición de su obra sobre Damiel A. Carrión de 700 páginas, que es la obra fundamental del Héroe Mártir. Y el segundo es su trabajo para la colocación de una placa sobre Carrión en la Cripta de los Héroes.

Creo que el Dr. Delgado Matallana, un ser humano admirable, que siempre tiene atenciones conmigo y trata con deferencia es porque en mi trabajo sobre Daniel A. Carrión publicado en el 2005 por la Sociedad Francesa de Beneficencia, tiene como fuente principal de información, la primera edición de su libro sobre la mayor personalidad de la medicina peruana.

He estado unas tres horas en la casa de don Gustavo, no perdí un segundo de una entrevista que es irrepetible y única porque no dejé un instante de estar admirado y deslumbrado de que tenía frente a mí un hombre de 101 años de edad, cuyas preguntas y respuestas son más rápidas que las mías.
En una conversación para que mantenga su ritmo de ascenso tienes que entrar a competir el nivel de tu interlocutor o se acaba todo y de a verdad que consideré que tenía que tratarlo como un amigo más, para que esta mañana fuera memorable para mí.

En un momento le pregunté, sobre sus tiempos universitarios y todos sus maestros a quien lo escoge sobre todos los demás, sin pensarlo me dijo: CARLOS MONGE (1884 - 1970), se puso muy serio y continuó señalándolo como su maestro, que él había sido muy unido desde sus tiempos de estudiante, que lo había secundado en sus investigaciones y habían trabajado juntos. Podemos apreciar que las personas de la mayor calidad, tienen presente siempre a su maestro. Le gustó mucho que le señalara que el Dr. Monge en vida estaba considerado de sabio y como uno de los grandes maestros de la peruanidad.

De pronto, el doctor me pregunta: "Usted sabe quien fundó San Marcos", salí del paso diciéndole que si sabía pero que no me acordaba, entonces me dijo: "Un dominico, Fray Tomás de San Martín" y me contó que cuando presidió el Fondo Editorial de esta universidad, encontró su pintura, se le mandó a hacer un busto. También organizó la galería de fotos de rectores, que antes no tenía.

Dice que por suerte siempre tuvo trabajo, fue cardiólogo del Hospital Arzobispo Loayza, tuvo su consultorio en la Plaza San Martín, después en la avenida Garzón. Enseñó en San Fernando, durante cuarenta años, no se jubiló cuando cumplió setenta años en 1986, como manda la ley, pasó a ser cesante, porque ha regresado a trabajar a su alma mater de la que es profesor emérito.

Le pregunto si leer da alzheimer. Tal y como dijo un congresista hace unos días. No me respondió, pero no tardó en decirme: "Nunca he dejado de leer, leo mucho".

En su oficina de trabajo en el segundo piso, el doctor me enseña una foto del cuerpo de oficiales de un regimiento de la reserva durante la Guerra con Chile, comandado por el coronel Dr. Federico Fernández, en el que también incluye una foto de Daniel A. Carrión. Con una lupa lee lo que está impreso y en eso, meda la lupa para que compruebe que lo que dice es cierto. En nuestro país nadie logra señalarle al Dr. Delgado Matallana, el origen de esta foto, es decir quien fue el primero que la publicó.

Esta es una de sus tareas de investigación, tiene la certeza que fue publicada en un libro de Jerónimo Huertas sobre La Universidad Nacional Mayor de San Marcos en la Guerra con Chile, publicado en 1921, en conmemoración del Centenario de la Independencia. Me pidió que cuando vaya a la Biblioteca Nacional, lo busque, considera que allí debe estar y que le avise si lo ubico.

Con el prodigioso doctor Gustavo Delgado Matallana, hemos conversado de la realidad nacional, de política y de otros temas, que pena que nuestra conversación, llegara a su fin, que bien que la vida te permita conocer y tratar a personalidades, como este insigne maestro, de San Fernando que al cesar por el límite de edad que fija la ley, fue convocado para organizar la Facultad de Medicina de la Universidad San Martín de Porres y después de varios años de un gran trabajo, ante la edad que siempre va en aumento, lo llamó la Universidad Wiener y es así que un ilustre hijo de Arequipa "nacionalizado peruano" que a los nueve años de edad se embarcó para Lima, para estudiar en el Colegio Nacional Guadalupe, es un maestro de maestros que a los 101 años de edad tiene mucho para seguir enseñando, aun en este momento que él considera en que está tranquilo.

El Dr. Delgado Matallan con su familia después de haber sido homenajeado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

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