lunes, 22 de mayo de 2017

190. Joe Luis, boxeador americano de peso completo, el más grande campeón antes de Muhamed Ali, llamado el Bombardero de Detroit.




Joe Louis, boxeador americano de peso completo, el más grande campeón antes de Muhammad Ali, llamado el Bombardero de Detroit.

El boxeador Joe Louis, es dueño de la leyenda de ser el campeón que le dio la mano a todo el mundo, hombre para generoso cuando era dueño de la mayor fama y que finalmente lo perdió todo a manos del fisco y la mafia, pero jamás se le agotó la fama, ni la popularidad, era un hombre admirado, que nació el 13 de mayo de 1914 en Lafayette, Alabama, y falleció en Las Vegas, Nevada, el 12 de abril de 1981. Tuvo un record de 66 victorias, 52 por KO y 3 derrotas. Está enterrado en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia.

El diario La Prensa en su suplemento dominical, me publicó en 1974, con mi seudónimo César Martín, con el título: El campeón de El Ko de Joe Louis, dilapidó cuatro millones, culpa a la mafia de su debacle, el siguiente es mi artículo:

Ante el jaleo de los jugadores del baccarat, contemplando una de las mesas de la ruleta, un negro (afroamericano) de unos sesenta años, de mirada penetrantes y además atlético, quien durante once años fuera uno de los protagonistas de una de las más brillantes páginas de box, se gana ahora la vida como preeter (portero) en el casino de Las Vegas "Caesaers Palace”.

Allí concurre todas las tardes, el excampeón de box Joe Louis, quien si bien supo amasar una fortuna de cuatro millones de dólares y la gloria de haber puesto KO a los mejores pesos pesados de su época, ahora no le quedan ni las migajas de su envidada fortuna.

Segunda Guerra Mundial: Alistándose.

Y cuando por azar conversa con alguno de sus admiradores, que tuviera en aquella época de triunfos sucesivos, confirma sin rodeos, que su pelea más dura, fue la que sostuvo contra Primo Carrera en su primer combate en Nueva York, en el Yankee Stadium, el 15 de junio de 1933, derribando a un gigantesco competidor, ante la emociónde 70 mil espectadores y que le valió recibir centenares de invitaciones junto con la del entonces alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia.

Esa noche del combate, ha relatado uno d elos asistentes: "Joe Louis como si fuera una figura de ébano, lucía una musculatura de acero frente al gigante blanco, terror de los rings".

Era el sexto round, se precisa siempre y el recuerdo trae el bullicio y las exclamaciones ensordecedoras del público, en el momento que caía vencido ese gigante de la mafia, incapaz de resistir el impacto de los noventaicinco kilos de músculos de fierro y nervios de bronce, que elegante, esbelto, rápido, alcanzaba con un terrible golpe de puño a la cabeza de Primo de Rivera, precedido de un ataque al estómago, derribando al coloso italiano.

Esa noche, un ídolo de lo más raro nacía, era un ídolo negro y para ironía, éste ídolo negro era además un boxeador.

En aquella época (1935), era muy corriente ver a los boxeadores negros (afroamericanos) exhibirse, en la mayoría de los casos, solamente en los rings. Pero era siempre para verlos perder la pelea. Era la regla del juego y la "filosofía" de la época en que los blancos (euroamericanos), tenían que ser superiores a los negros y, era exclusivamente el ring, la arena exclusivamente el ring, la arena ideal para demostrarlo.

Segunda Guerra Mundial, en el ejército americano.

En el combate de Joe Louis contra Primo Carrera, el negro derrotó al blanco, no fue debido exclusivamente al puño y la fuerza física del boxeador, sino gracias a la fuerza de carácter de su "manager" puesto que Primo de Rivera era solamente un peón en las manos de la mafia, que de antemano "aseguraba" sus victorias.

Tan pronto como llegó a Nueva York, la mafia puso en contacto a John Roxborough, el manager de Joe Louis con Owen Daden, el representante del clan Carnera. El lenguaje usado por el representante de la mafia fue muy duro: "Usted es un nigger", dirigiendo a un nigger. Usted no podrá hacer nada con nosotros", pero Roxborough y Joe Louis le probaron lo contrario.

Debido a ese primer triunfo, el valor de las victorias para Joe Louis y su manager Roxborough, los hombres más prestigiados del pugilismo de aquella época, iban cayendo uno a uno, sobre la lona, desde su debut a los 20 años de edad, el 4 de julio de 1934 en el Bacon Casino, en el lado sur de Chicago, Illinois, en el que noqueó a Jack Kraken, en el primer round de un encuentro pactado a seis asaltos.

Joe Louis venció a 19 boxeadores hasta su primer combate en Nueva York, el 25 de noviembre con el excampeón del mundo Primo Carnera, el 25 de junio de 1935, al que noqueó en el sexto round, de 15 pactados. Casi todas sus peleas fueron en Chicago, pero también estuvo en Detroit, Michigani, derrotando a Ptasy Perroni; en Pittsburg, Pennsylvania, venciendo por KO a Hans Birkie; en Los Angeles, California, ganándole por segunda vez a Lee Ramage; en San Francisco, California, Don Red Barry, quien en el tercer round cayó a la lona; Y en Danton, Ohio terminó con Biff Benet, antes de debutar en Nueva York.

Continuó con su racha de victorias, en julio derrotó a King Levinsky en el primer round (Chicago Illinois; a Max Baer en setiembre (Yankee Stadium, Nueva York); al vasco Paulino Uzcudun en diciembre (Madison Square Garden, Nueva York), y a Charlie Retzlaff en enero (Chicago Stadium, Chicago Illinois).

Segunda Guerra Mundial: Exhibición de boxeo ante las tropas militares. 

Como el próximo contendor de Joe Louis sería el peso pesado número uno de Europa, Max Schmeling, este tuvo el cuidado de observar los menores detalles del encuentro con el vasco Uzcudum. Al salir del estadio, confidencialmente le dijo Max, a uno de sus entrenadores: "He descubierto una cosa".

Confiado en sus fáciles victorias, Joe Louis, estaba engreído, no se preocupaba sino de elegir palos y pelotas de golf, descuidando su entrenamiento, mientras que por su parte Max Schmeling, demandaba inteligentemente sparring-partner, pues Joe Louis tenía el déficit que luego de haber colocado un directo de izquierda, bajaba los brazos, exponiéndose durante un segundo a recibir un derechazo.
Aquel combate fue una verdadera demostración pugilística de la cigarra y la hormiga. Por primera vez desde que era profesional, Joe que podía decirse que era la cigarra, cayó al suelo en el cuarto round, luego en el quinto y en el undécimo round.

La hormiga de Max Schmeling cosechaba los frutos de su infatigable entrenamiento. Mientras que Joe, a partir de este combate quedaba desmoralizado algunos meses. El ídolo de ghetos, el niño mimado de la buena sociedad, el superman, el hijo pródigo que le compraba automóviles a su madre y hermanitas, se preguntaba -angustiosamente- ¿Deberé volver a boxear?



Poco a poco los sinsabores de esa derrota con el europeo fueron olvidándose, la desmoralización fue tornándose en deseos de revancha y, ya solo pensaba en volver al ring y demostrar su superioridad.
En efecto la segunda pelea concretada el 22 de junio de 1938, que se realizó nuevamente en el Yankee Stadium, simboliza una pelea entre la Alemania nazi representada por un "ario" y la América democrática representada por un negro. Era más bien una pelea entre un embajador de Hitler y un embajador de Roosevelt.

Esa noche memorable -para el box- 70,000 espectadores, muchos de los cuales pagaron hasta 200 dólares, se empujaban para ver esa pelea que preludiaba algunos años después los combates en los campos de batalla.

A los dos minutos y cuatro segundos de sonado el gong: Joe Louis fue declarado vencedor. Fue una noche de delirio popular. La entrada había sido superior al millón de dólares y Joe Louis recibió 350,000 dólares.

Con su amigo Frank Sinatra.

El 27 de marzo de 1942 -cuando Joe Louis tenía 28 años- fue llamado al ejército y enrolado como simple soldado, tal como él lo quiso sin ningún privilegio especial. El ejército en cambio, explotó su celebridad en el ring organizando peleas a beneficio de la Sociedad de Socorro de la Marina y de la Sociedad de Etreayuda del Ejército y como gran señor renunciaba a los beneficios en favor de las sociedades benefactoras.

"Siempre buen soldado y buen ciudadanos". Cierta vez se encontró con Jackie Robinson, quien sería después un ídolo del baseball, este le explicó que su solicitud de admisión a la escuela de oficiales lo mismo que la de otros diecinueve negros (afroamericanos) estaba bloqueada por el comandante del campo. Joe Louis solicitó entonces una entrevista con el general del campo, amenazando con interrumpir sus giras de combates en beneficio del Ejército si la medida discriminatoria no era levantada, lo que fue hecho rápidamente, los veinte candidatos a oficiales pasaron las pruebas y fueron aprobados en los exámenes.

En otra oportunidad cuando con otra estrella del box quisieron hacerlos sentar en la parte de atrás del bus -lugar reservado tradicionalmente a la gente de color- Joe Louis declaró que "él era un soldado como los otros y que no toleraba porque fuese negro, ser tratado diferentemente. Unos días también fue levantada la prohibición.

Con Muhammad Ali.

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