lunes, 22 de mayo de 2017

188. Giovanni Battista Franzoni, el "Abad Rojo"

En sus tiempos de fama como el Abad Rojo de San Pablo Extramuros.

Teólogo italiano anticapitalista (marxista), el más joven padre conciliar que se hizo famoso cuando se le llamó: el "Abad Rojo".

El Pensador Franzoni, es un ex sacerdote benedictino italiano, quien cuando fue el Abad de San Pablo Extramuros, una iglesia importante de la catolicidad, enfrentó en su propia diócesis al Papa Paulo VI, enrostrándole la riqueza inmobiliaria del Obispado de Roma. En este tiempo, el "Abad Rojo", fue popular en todo el mundo, por su inspiración en los pobres, algo que siempre llama a la admiración, creando su propia comunidad San Pablo, que persiste en ser vigente a través del tiempo, aunque sin la enorme publicidad inicial, persistiendo en el anticapitalismo y al parecer ya no en el comunismo.

Ahora a los 88 años de edad se define como un "católico marginal", pero en 1973 en el momento de la definición frente al Santo Padre, sobrepasó las fronteras italianas al enunciar al cargo. Antes que lo hiciera, escribí un artículo sobre las ideas del "Abate Rosso" que se publicó en el suplemento dominical de La Prensa el 15 de julio de 1973, firmado con mi seudónimo César Martín. No está demás decir, que él único que escribió sobre comunistas en este diario, sin insultarlos y exponiendo sus vidas con tranquilidad, soy yo, por eso nadie me robó mi trabajo a través del tiempo, nadie puede aceptar haber escrito sobre comunistas, cuando en La Prensa todos se jactaban de su anticomunismo. A mi don Pedro Beltrán, director y dueño del diario, me lo permitió. También en todas las redacciones en las que trabajé, seguí la misma línea, por lo que sumo un enorme rosario de vidas de comunistas, socialistas, e izquierdistas.

Don Fronzoni, como es verdaderamente conocido el fundador de la comunidad romana San Pablo que ha tenido y/o tiene casas en América Latina, usa su nombre benedictino Giovanni Batista y no Mario que es el que escogieron sus padres para él. Nació en Varna, Bulgaria en 1928, hijo de italianos, su niñez y adolescencia la vivió en Florencia, en 1955 se ordenó sacerdote y fue profesor de teología en la Abadía de Santa María de Farfa en la comuna de Fara in Sabina, en Lazio.

En 1964 Don Franzoni fue elegido Abad de San Pablo Extramuros en Roma, y eso le permitió ser el padre conciliar más joven ya que asistió a las dos últimas sesiones del Concilio Vaticano II. Es en Roma que inició su vida de las comunidades de base que hizo la mezcla del Evangelio con el marxismo, para oponerse al Concordato, a la guerra de Vietnam y el apoyo a los obreros de la tierra, la lucha organizada o sindical de los trabajadores, al que agregó el divorcio y la eutanasia, finalmente su adherencia al Partido Comunista Italiano: En 1976 el Papa Paulo VI lo expulsó.

El “Abate Rosso”, no se hizo problemas, persistió en señalarse católico y se mantuvo al frente de su comunidad San Pablo, apoyando a todas las comunidades cristianas de base. En 1991 se casó con una maestra japonesa. Es pues según, Don Franzoni, un católico marginal y anticapitalista, a quien los cristianos de base de San Pablo, quieren y respetan y para la inmensidad de católicos, seguramente no existe.

A continuación mi artículo titulado "El abate rojo se va a vivir con los pobres", del 15 de julio de 1973, suplemento dominical de La Prensa.

"Ha causado sensación en Roma, particularmente en los círculos del Vaticano, la decisión del famoso, Don Franzoni, de retirarse para vivir con los pobres, enviando una carta pastoral en donde (la que explica) las razones de su decisión.

Don Franzoni el sacerdote más popular de Italia, conocido y apodado: "El Abate rojo", desempeñaba el cargo de abate del monasterio benedictino de San Pablo Extramuros de Roma. Era sumamente admirado por sus ideas humanitarias, pero por otra parte, era considerado por las autoridades de El Vaticano como un rebelde, debido a sus ideas políticas de avanzada.

Abad Benedictino y el más joven padre conciliar del Concilio Vaticano II.

Don Franzoni, de 45 años, estaba a cargo de la abadía desde diez años, no cesando desde entonces de mantenerse en conflicto con las autoridades eclesiásticas, acusando a la Iglesia de comprometerse demasiado con el poder político de las fuerzas capitalistas que a su criterio son las responsables de la especulación de la vivienda y de la ruina humana de las ciudades.

Don Franzoni acusa a la Iglesia en una carta pastoral, destinada principalmente a los feligreses de su diócesis, lo que resulta una anomalía, ya que las únicas cartas pastorales deben provenir del Vaticano o del Santo Padre.

El documento de don Franzoni, que consta de seis páginas se titula: "La tierra es de Dios", en las cuales se expresa así: "Tal vez la Iglesia, por un exagerado cuidado de no cazarse con nadie y de no dejarse militarizarse por las fuerzas políticas, es que no solamente no haya denunciado ciertas situaciones , sino que de hecho se ha solidarizado del lado de aquellos que han hecho de la ciudad, ciertamente no un lugar de liberación y de progreso, para el hombre, sino por el contrario, un centro funcional capitalista.

Luego, continúa la carta pastoral diciendo: "La Iglesia se encuentra comprometida en la explotación capitalista, en los niveles estructurales económicos, jurídicos, políticos e ideológicos", planteándose el mismo la pregunta: ¿Por qué la Iglesia ha perdido su papel profético de denuncia de la explotación y de la venta del hombre?

El Santo Padre en la Basílica de San Pablo Extramuros.

Hay dos razones según el Abate Don Franzoni:

1) El rechazo de la Iglesia de analizar científicamente las estructuras de clase: prefiriendo entregarse a cualquier obra benefactora practicada, siguiendo el sistema de recomendaciones.

2) Prefiere guardar silencio con la ilusoria esperanza de una imposible neutralidad. Pero ese silencio mismo, es de por si, como una decisión política y con la ilusoria de una imposible neutralidad. Pero ese silencio mismo, es de por si, como una decisión política.

3) La directa complicidad con la explotación capitalista.

En otros párrafos el sacerdote Don Franzoni ataca a fondo a la Iglesia,, señalando que es acaudalada y opulenta. Al denunciar que por ejemplo en la Ciudad Eterna, pueden apreciarse hechos y cifras.
Es así dice Don Franzoni, que toda la organización eclesiástica, aparece como una de las formas capitalistas de explotación del desarrollo de la ciudad, denunciando, igualmente, la presencia del capital, proveniente de la Iglesia, en diversas sociedades inmobiliarias propietarias de grandes edificios y terrenos. Poseyendo todas ellas, en ciudades, como Roma, superficies considerables de terrenos para edificar.

Precisa en su lista a las comunidades inscritas en el catastro de Roma, que poseen 51 millones de metros cuadrados de terreno de su propiedad de los cuales 13 millones de metros cuadrados, a una distancia mínima de tres kilómetros que está en los límites del plano regulador de la capital (que datan de 1931) y 38 millones de metros cuadrados, a una distancia mínima de tres kilómetros y más de 25 kilómetros de los límites de ese plano.

Don Frazoni apoya sus documentos acusatorios sobre los textos sagrados -mostrando como han sido desdeñados-, lo mismo que muchos otros textos, entre los cuales vale señalar una carta pastoral de Paulo VI, que contiene una dura crítica de la "ciudad capitalista".

Termina diciendo que él busca en suma, otra vida de vida más cercana al Señor y a los pobres, los oprimidos y los desterrados. Quiere vivir en medio de ellos. Tales son finalmente los caminos que deben seguirse: "Vivir sus privaciones, sus condiciones de vida, experimentar la necesidad, la insuficiencia alimenticia y sus escasos medios de defensa a fin de ponerse a su lado para emprender junto con ellos la lucha justa de los humildes.

No se sabe cuáles serán las reacciones del vaticano y de la Iglesia, con respecto al abate de San Pablo Extramuros, cuya popularidad es enorme, no solamente en Roma e Italia, incluyendo a toda Europa, puesto que su actitud viene a sumarse a la que tomó años atrás, otro sacerdote, de nacionalidad belga, el padre Gerard Lutte, quien desde hace años vive en medio de poblaciones miserables o barriadas, donde actualmente desempeña su apostolado.

Giovanni Battista Franzoni, un hombre íntegro que persiste en sus ideas.

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