jueves, 17 de noviembre de 2016

186. Mary Garden, soprano británica, la diva de su tiempo, fue la amiga mi abuelo y la madrina de mi mamá.


Mary Garden, Aberdeen´s Forgotten Diva (la diva olvidada) con Augusta Rodríguez Larraín de Barrantes.

Mary Garden (1874 -1967) brilló en la opera en el primer tercio del siglo XX, su voz deslumbró en las principales ciudades de Europa, fue la más preciada amiga que mi abuelo Augusto tuvo en vida y que dejó para siempre en los Estados Unidos, ella fue tan importante para él que la hizo madrina de mi mamá, quien siempre la recordaba como una mujer preciosa.

Las conversaciones entre mi abuelo y su madre sobre Mary Garden son parte de mi infancia y adolescencia, mi viejita linda decía que lucía las pieles más finas y las joyas más lindas del mundo, no recordaba su voz, ella tenía cinco años, cuando la vio por última vez, pero que le hacía lindas celebraciones de su cumpleaños en su casa, que era como un palacio.

Mary Garden.

Mi mamá recordaba que Mary Garden la invitaba a tomar te en lujosas cafeterías y que la llevaba al más importante estudio fotográfico, en donde la arreglaban antes de una sesión de fotos y también de compras a las mejores tiendas de Chicago, Illinois, Estados Unidos, comprándole lindas muñecas, ella decía que Mary Garden fue su madrina, la mujer más famosa de Chicago.

En eso la prensa anunció su muerte en 1967, llamándola "la diva olvidada" y señalándose que había publicado antes sus memorias, entonces ya no fue frecuente que se hablara de ella.

Mary Garden fue la gran soprano británica, conocida después de su retiro como "la diva olvidada", mujer espléndida en el escenario y en la vida, que nació y murió en Aberdeen, Escocia. Sus padres migraron a los Estados Unidos, cuando ella era niña, criándose y formándose musicalmente en Chicago, Illinois, pero se perfeccionó e inició su carrera profesional en París, ciudad en la que debutó protagónicamente en abril de 1900, a los 25 años de edad, con la ópera Louise, de Gustave Charpentier.

En 1902, Claude Debussy le dió el esparaldazo para el estrellato otorgándole el rol protagónico de su estreno, la ópera Pelléas et Mélisande, y así de pronto fue una triunfadora en el mundo, aclamada en París, Lóndres, Viena, Roma, Berlín y Nueva York. Realizó giras triunfales de costa a costa en los Estados Unidos.

En los años veinte, establecida en Chicago, vigente y famosa, era la dueña y administradora del Chicado Opera House, e hizo famosos a muchos artistas, que sin ella nadie los habría conocido. Según mi abuelo el gran tenor mexicano José Mojica, quien después se convirtió en fraile franciscano, Rose Garden convirtió en una estrella con solo darle la oportunidad de cantar con ella. Mojica vivió en Lima en el Convento de San Francisco, cada cierto tiempo mi abuelo Augusto, lo visitaba, a veces nos llevaba, era visible que conservaron siempre la amistad.

La soprano, Mary Garden, la más famosa de su tiempo en torno a ella creó en Chicago, su propio mundo artístico, personal y solamente de ella, integrado por músicos, intelectuales, escritores, pintores, cantantes, teósofos, rosacruces, a quienes reunía en su palacete de Chicago, lleno de obras de arte, al que concurría y se agregaba al grupo siempre todo ilustre visitante de la ciudad de Chicago, que eran las personalidades de la época.

Entre los detalles que contaba mi abuelo estaba un enorme salón en el segundo piso de la casa, en el que congregaba a sus invitados, en una oportunidad, una espiritista que decía ver y comprender el futuro, predijo cosas terribles. Mi abuelo nunca contaba más allá de este hecho, pero afirmaba que no se había equivocado. Supongo que esta mujer pudo haber influído a Mary Garden a desaparecer del ojo público.

Mi abuelo Augusto, a veces no perdía detalle de todo lo concerniente a Mary Garden, su casa, su teatro, cuando viajaban en grupo a Nueva York, siempre nos hablaba de ella, encontrando un momento preciso para recordarla, nadie podía superarla, hasta su nombre era precioso, y lo expresaba con nostalgia: "Mary Garden", él nos decía que solamente fue su profesor de castellano e hicieron una sólida amistad, y que por eso lo invitaba a todas sus reuniones, que eran de por cierto fabulosas.

Mary Garden.

En los años en que mi abuelo Augusto vivió en Chicago (1926 -1931) con mi abuela Isabel, tiempo en el que nació mi mamá y su hermana Gloria, la soprano Mary Garden, famosa en medio mundo, fue la amiga de la familia, ella era 25 años mayor que él, y mi abuelito, que nació un año antes del siglo XX, la escogió como madrina de su hija mayor, mi mamá. A mi abuela, que era muy jovencita, me parece que la tenía metida en casa, no salía, tiempos antiguos.

Lo curioso es que Mary Garden se retiró del mundo, convirtiéndose para siempre en "la diva olvidada" pero inmediatamente después que mi abuelo con su familia regresó a Lima, para no retornar jamás a Chicago, ni mucho menos ir a Aberdeen, Escocia.

Una vez le comenté a mi abuelito aquella coincidencia del retiro de ella con su retorno a Lima, y él me dijo que las grandes estrellas del escenario dejan de exhibirse en público cuando creen que su belleza se va marchitando por la edad. Nunca fue posible que pudiera entrar en contradicción abierta con mi abuelo, él se se daba cuenta y se molestaba antes, pero la verdad que ella se retiró antes de los 60 años y ante esta afirmación mi abuelo sostuvo que ella era una mujer linda, que jamás la vio vieja. La soprano años después reapareció con el pretexto de haber publicado sus memorias, pero la noticia en Lima, pasó desapercibida. Ella desde entonces adquirió el sobre nombre de "Aberdeens Forgotten Diva".

En cuanto a mi mamá nunca se olvidó de su madrina, siempre le había rezado a Mary Garden, porque creía que había fallecido, y cuando se enteró de su muerte por la televisión, quedó absolutamente sorprendida, ella la había tenido hasta ese momento como si fuera una especie de hada madrina en el cielo que siempre le solucionaba todo lo que le pedía.

Mi viejita linda se decepcionó mucho cuando supo que estaba viva, cuando pensaba que estaba muerta y cuando un amigo de su papá de los tiempos de Chicago, Illinois, le dijo por esa época que había sido la amante de su papá, ya no quiso hablar de ella, ni que se tocara el tema delante de ella.

Siempre escuché que mi abuela Isabel, rompió un día todas las fotos de Mary Garden, entonces todo quedaba como una narración de familia de los tiempos en que vivieron en los Estados Unidos, y Mary Garden una leyenda en la vida de mi abuelo Augusto, pero en el albúm de fotos de mi abuelo, que lo tiene mi tía Gloria, mi hermana acaba de encontrar una foto de la gran diva escocesa, Mary Garden, cargando a su ahijada, mi mamá, fotografía que capta la sombra de mi abuelo, frente a ellas.

Mary Garden.

Mary Garden.

Mary Garden.

Mary Garden.

185. Miguel Yi Carrillo, periodista de La Prensa

Miguel Yi Carillo.


Miguel Yi Carrillo, periodista de La Prensa, señalado de siempre entre los mejores hombres de prensa de la segunda mitad del siglo XX, fue un tusan nacido en los Barrios Altos, por eso bohemio criollo, poeta, compositor y cantante, casado con la dama nikkei, la señora Juanita Yamamoto de Yi, quien lo hizo victoriano y finalmente lo convirtió en vecino del Parque Mariscal Castilla, en Lince.
Miguelito Yi siempre fue periodista, llegó a La Prensa en 1950, un recuerdo mínimo de este diario limeño, tiene la obligación de mencionarlo, él se caracterizó por ser el dueño de la noticia que redactó con prosa ligera, limpia, impactante, convirtiéndose en uno de los más importantes y conocidos periodistas de su tiempo.

"Con meridiana claridad" frase que le gustaba usar, se puede señalar al periodista Miguel Yi Carrillo que estuvo en los años cincuenta y sesenta en la primera fila de quienes crearon las condiciones para el reconocimiento de del "imperio de la libertad de prensa y que en nuestro país los periodistas pasaran a ser profesionales.

Con los años, Miguel Yi Carrillo, estaba considerado como un viejo luchador gremial que había presidido en su oportunidad y en forma separada a la Federación de Periodistas del Perú, El Centro Federado de Periodistas de Lima y el Club de Periodistas, entidades que agrupó centralmente a periodistas de La Prensa y de su vespertino Ultima Hora.

Conocí a Miguelito en la oficina del director de La Prensa, don Pedro Beltrán, al igual que al ingeniero Federico La Rosa, no recuerdo cuando, debe ser de siempre, ya los conocía cuando a fines de 1960, los encontré en un almuerzo en la casa de don Pedro, en el que fue presentado su sobrino Pedro Beltran Ballén a los principales periodistas del periódico, como el sucesor. Miguelito siempre fue festivo y buena gente conmigo, cuando me veía en La Prensa, tiempos en que yo tenía doce, quince, veinte años, automáticamente me decía para llevarme a la calle, para acompañarlo en sus comisiones, he desayunado, almorzado y cenado, por lo menos mil veces con el "Chino Yi", en el mejor sitio del momento en Lima, seguramente, que duda cabe, era el mejor lugar (huarique) en el que se cocinaba en ese momento, pero que estaba entre los peor presentados.

A Miguelito le gustaba un restaurante en Jesus María en Arnaldo Márquez cerca a la avenida Brasil, a veces allí iba toda La Prensa, a lo mejor por alguna conmemoración, en esos casos, me sentaba entre Miguelito y el ingeniero Federico La Rosa-Toro, mi maestro, ambos fallecieron en 1988, con unos meses de diferencia.

El "Chino Yi" dominó todos los secretos del periodismo cuyo ejercicio inició unos años antes del inicio de la segunda mitad del siglo XX, el decía que era revistero o sea que se inició trabajando en revistas y en La Prensa aprendió el diarismo.

Desde el primer día, lo pusieron en policiales, no tardó en ser el jefe de la página, amigo y hombre de confianza del ingeniero Federico La Rosa, el mítico editor del diario, lo reemplazaba cuando no estaba en el periódico, por las razones que fuera.


Miguel Yi Carrillo.

Cuando el dominical de La Prensa, 7 Dias del Perú y del Mundo,se independizó del diario, dirigida por Alfonso "Pocho" Delboy, en 1970. Miguelito fue su editor, aunque seguía interviniendo en la edición del diario, decía que la revista se la hacía con el meñique y se aburría. También es cierto que "Pocho" Delboy, era también de lo mejor de su época, seguramente aligeraba el trabajo.

Pero el dueño de La Prensa en su necesidad de afianzar su alianza con el Apra, para hacer frente a todas las maldades que le hacía la dictadura militar, promovió a Mario Castro Arenas, a director del dominical y poco tiempo después a director de 7 Días, entonces Miguelito se convirtió en el subdirector en 1972.

En enero de 1974 fue nombrado director interino de 7 Días, porque Castro había sido nombrado director interino de La Prensa. En el día de la toma y confiscación de La Prensa y de Ultima Hora, 29 de julio de 1974, Miguelito se quedó en 7 Días, como editor, sin mayor figuración.
De pronto, no era un secreto que era amigo del general Francisco Morales Bermúdez, presidente de la Junta Militar de Gobierno y de la segunda fase de la dictadura militar, quien lo había hecho regidor de la Municipalidad de La Victoria, asì en marzo de 1976 lo nombró director de Ultima Hora, quedándose en el cargo hasta julio de 1978.

Miguelito siempre se consideró un tusan, es decir un chino nacido en ultramar fuera del territorio de China, su padre don Miguel Yi Pian Fai, fue comerciante cantonés de la calle Capón de Lima, su madre la señora Gregoria Carrión era limeña de familia china, segùn èl mismo me contaba. Su compañera de vida fue la señora Juana Yamamoto de Yi, hija de japoneses emigrados a Lima con quien conformó su hogar. Juanita fue siempre muy cariñosa conmigo, le guardo enorme cariño, muchas veces me recibió en su casa, con gran alegría.

A veces Miguelito ya instalado en 7 Días, me enseñaba sus poesías, hasta que un día me preguntó mi opinión, le dije que se parecía a Becquer y se puso contento y me presentó un poemario del español Roberto de Campoamor, tan famoso en su tiempo que un teatro llevó su nombre en Lima, cuando ya había sido olvidado, Miguelito me presentó su obra, que me pareció espantosa, no se lo dije, pero debe haberse dado cuenta.

Pero un día lo sorprendí, como una forma de señalarle mi aprecio y fue así que un verso:de Campoamor "del cristal con que se mira", fue el nombre de mi columna en La Prensa entre el 3 de setiembre de 1973 y el 25 de julio de 1974, firmada con mi seudónimo Felipe San Diego.
Miguel Yi Carrillo fue un poeta que nunca publicó y que seguía la linea de Campoamor, por el simple placer de escribir poesía, como una expresión de sus sentimientos.

Miguelito, discípulo limeño de Campoamor, fue un bohemio criollo de los Barrios Altos y concejal de La Victoria, cantante y autor de valses de peña, pero por sobre todo enorme y extraordinario periodista, muy inteligente, y más bueno que el pan, de a verdad que era un hombre que cuando veías su rostro, tenía marcada en la cara de la felicidad, eso no quita que se molestara y se peleara con la gente y también conmigo, no le aguantaba pulgas a nadie, en el momento en que se reía, nadie era más chino que Miguelito, como se dice estaba convertido en "un chino muerto de risa", y me atacaba de risa verlo reírse.

Escribiendo estas lineas sobre mi amigo, antes tan conocido y ahora tan olvidado, me viene el recuerdo de cuando de pronto cantaba a duo con el periodista Laureano Carnero Checa, ambos entonaban tangos y también valses criollos, tal vez en la dirección de Ultima Hora, posiblemente en alguna vieja taberna limeña o en algún almuerzo de periodistas.

A Miguelito lo fastidiaba guardando respeto de amigos, nunca lo ofendí, no podría haberlo hecho y debe estar feliz y chino de risa, leyendo esto en la atemporalidad de la otra vida.
El "Chino Yi" fue muy querido y respetado por los periodistas de su tiempo, era innato en él, el don de gentes, él podía hacerse solito en la noche todo el periódico, como se decía antes, era un trome en todo el sentido de la palabra. Cuando fue director de Ultima Hora en la segunda fase del gobierno militar, anduve metido con frecuencia en su oficina, siempre de visita. Miguelito es de las personas que he conocido en esta vida por las que guardo el mayor aprecio y afecto que se pueda tener por un amigo.

Con el Chino Yi he tenido desencuentros, hemos discutido, nos hemos distanciado pero no me fue nunca posible molestarme de a verdad con él. Nunca comprendí sus razones para alejarse en forma absoluta y tomar distancia de la don Pedro Beltrán y después de sus sobrinos, a sabiendas que lo querían. Los borró para siempre, como si no hubieran existido en su vida.
Miguelito fue uno de los periodistas más cercanos a don Pedro, cuando estaba en Lima, todos los días despachaba con el director.

Cuando don Pedro regresó de su autoexilio en el verano de 1979, Miguelito asistió al homenaje que le hizo la Federación de Periodistas del Perú, no quiso Miguelito acercarse a saludarlo, de lejos nomás quiso verlo, consideraba que no lo iba a a perdonar. A la primera que pude, una vez que se acabaron los discursos, lo fui a buscar para empujarlo a que salude, fue el abrazo más emotivo que tuvo don Pedro en Lima, antes de irnos, encontré a Miguel Yi tumbado en un sillón, lloraba: "Mi don Pedrito se me va a morir", entonces le dije que estaba delicado pero podía durar un buen tiempo, me inistió que no, pero aceptó ir al Sheraton todos los días a tomar desayuno con el ingeniero La Rosa y el fotógrafo Pedro Shiguemoto y así fue que en la mañana que Beltrán se sintió mal ya para morirse, Miguelito, con Federico y Pedro hicieron todos los trámites, desde la ambulancia y su internamiento en la Clínica Americana, velorio, homenaje en La Prensa de cuerpo presente y entierro. Nunca volvió a mencionar a don Pedro Beltrán, cuando le hablaba, escuchaba nomás.

Miguel Yi Carrillo cuando fue director de Última Hora.

La última vez que vi a Miguel Yi fue en la casa de Federico La Rosa-Toro, solar limeño familiar, al costado del Cordano y del Hotel Comercio, un almuerzo que le ofreció a Alfonso Grados, alguna vez jefe de todos los que estaban presentes, exceptuándome y que en esa época era embajador del Perú en Argentina y estaba de visita en Lima, un día muy bonito.

Don Miguel Yi Carrillo, falleció a los 65 años de edad el de mayo de 1988, recuerdo haber estado sentado en su velorio en la Federación de Periodistas del Perú, de la que fue presidente, en un momento estuve sentado al lado Juanita, su viuda y fue un momento para escuchar tantas y tantas anécdotas de uno de los principales periodistas de la segunda mitad del siglo XX.

Después de escribir estas lineas sobre mi amigo, me fui a caminar por el Parque Mariscal Castilla en Lince, Miguel Yi vivió frente a este enorme jardín que le encantaba, que le brindaba oxigeno limpio y puro para respirar. Sentado en una banca pensé en lo buena que es la vida cuando te permite conocer, tratar y tener la amistad de personas como Miguelito.

En internet he encontrado este vals de Miguelito, que lo muestra discipulo del poeta Campoamor :


NO SUFRAS CORAZÓN Vals
Miguel Yi Carrillo

Mi bien
Ya es tiempo que te decidas
A cambiar tu triste vida
Por este mi eterno amor
Tendrás
En mis besos y caricias
La misteriosa delicia
De un cariño de verdad
No temas
Las tristezas de la vida
Debes estar convencida
De nuestra felicidad
Porque has de comprender
Que esa vacilación
Es falta de cariño
Preludio de traición
O es que quieres jugar
Con este corazón
Que no tiene la culpa
De amarte con pasión
Sé bien
Que has sufrido desengaños
Que te han hecho mucho daño
Las heridas del ayer
Así
Tú misma te estás matando
Con la hiel de tus recuerdos
Que has debido ya olvidar

No temas
Las tristezas de la vida
Debes estar convencida
De nuestra felicidad

184. Los brillantes 70 años de La Prensa


BODAS DE BRILLANTES DE LA PRENSA. 
Suplemento por los 70 años de La Prensa del domingo 23 de setiembre de 1973. La portada presenta dibujos de los rostros de los tres dueños significativos que tuvo el diario, su fundador, el señor Osma, don Augusto Durand, quien enfrentó la expropiación de la dictadura de Leguía, y don Pedro Beltrán.

Bodas de Brillante: En un restaurante del jirón Moquegua, después del acto conmemorativo en la redacción del periódico por los 70 años de La Prensa. En la foto un grupo de periodistas de La Prensa con el Dr. Alfredo Allende, quien está al centro. En ese momento Alfredo era el presidente del directorio de La Prensa y también del de Ultima Hora, de izquierda a derecha: Alfonso "Pocho" Delboy, Francisco "Pancho" Perleche, Ernesto Bustamante, Luis Guerrero Uchuya, Jorge Castro de los Ríos, Alfredo Allende, Horacio Rengifo, Nestor Byrne, Oscar Cabrera Luces y Wildredo Montoya. En el recuerdo de aquellos tiempos podría tener el acompañamiento musical de Javier Solís y alguno de sus boleros. Yo me quedo con: Cada quien su vida.Este es un bolerazo ideal para antigua taberna limeña o bar restaurante, como el de la foto, tan cerca del periódico, para recordar que uno está sentado en mesa llena de periodistas del diario La Prensa, alrededor de una y otra fuente de lomo saltado y botellas de cerveza que llegan y llegan, no salen jamás de la mesa, a lo más están en el piso de cada quien que asume su pago, en el mostrador de la barra preparan butifarras para otra mesa, me provoca una y me acerco a pedir que preparen para mi, de inmediato me entregan una, cuando en eso ya de regreso a sentarme entre el Ing. Federico La Rosa y Miguelito Yi Carrillo, teniendo al frente al editorialista Álvaro Belaunde y el gran Alfonso "Pocho" Delboy, entonces escucho sin previo aviso este bolero de Javier Solìs, válido únicamente para los tiempos que no volverán y puedo ver que algún periodista se emociona hasta que se le caen las lágrimas y se va para el baño y es entonces que mi entrañable amigo el Chino Hugo Cuadros, quien me cuidaba porque era muy chico, me seguía con la mirada o se incorporaba de la mesa para vigilarme que nadie se me acerque y si me daba cuenta, siempre decía que él traía suerte, entonces le decía que de a verdad que sí Chino, traes suerte, y le señalaba que compartíamos el pan. Tal vez en esta oportunidad, cuando todavía era muy joven el Chino, expresó un clásico: "ya no le den de tomar, no da para más", a quien ya estaba en exceso emocionado y sonriendo exclamó: "Hay que poner orden", mientras se sentaba al lado de Eduardo, Nelvar y otros...en tanto la letra del bolero sigue y sigue: Unos van sonriendo, otros van llorando, que es lo que me pasa, no se lo que quiero, no se a donde voy. Y entoces luce la mejor voz de la época: Saber lo que uno quiere, saber a donde vas, parece lo más fácil, y sin embargo pocos lo saben de verdad, unos van sonriendo, otros van llorando, unos en la sombra, otros en la luz, pero todos vamos como Dios cargando, cada quien su vida, cada quien su cruz, pero nada importa si en el alma vibra, la ilusión que anhela nuestro corazón y este es el milagro, el amor nos libra de nuestras angustias, de nuestras angustias, de nuestro dolor. Pero nada importa, si en el alma vibra, la ilusión que anhela nuestro corazón y este es el milagro, el amor nos libra de nuestras angustias, de nuestra angustias, de nuestro dolor, Cada quien su vida,cada quien su cruz... Bolerazo de Javier Solís para recordar amigos de tiempos que ya no pueden volver.

Los 70 años de LA PRENSA, se conmemoraron con una serie de actividades llenas de alegría y culminaron con una gran fiesta que llenó de felicidad y esperanza a todos, a sabiendas que la dictadura militar preparaba la estocada final del diario y que nunca más las cosas volvieron a ser como antes.

Don Pedro Beltrán mandó un mensaje desde su autoexilio que quería ver las fotos de todos bailando, sin excepción alguna bailando a todos para que se comprendiera (la dictadura) que en el diario primaba la armonía y la confraternidad.

En la películas italianas de la época se mostraba reuniones y fiestas decadentes antes del derrumbe de todo. En esta oportunidad fue todo lo contrario, demostramos a la dictadura que a pesar de los problemas, todos juntos eramos felices.

La Prensa fue fundada por don Pedro de Osma el 23 de setiembre de 1903, asaltada y expropiada en 1921 por la dictadura de Leguía, en 1947 su director don Francsico Graña Garland fue asesinado y en 1950 don Pedro Beltrán en su condición de mayor accionista asumió la dirección de La Prensa realizando una verdadera revolución periodística que modernizó e hizo posible el periodismo profesional, con el apoyo de los accionistas de la empresa los señores: don Miguel Fort Magot, don Ramòn Aspíllaga Anderson (Hacienda Cayalti), don Juan Pardo Althaus (Hacienda Tuman y Algélica de Osma Gildemeister (Hacienda Casa Grande). En setiembre de 1971 la dictadura militar demolió la casa Beltran, residencia de don Pedro y en enero de 1972 lo destituyó de director, de La Prensa, todo podìa pasar y a la espera de la estocada final, se optó por hacer una gran conmemoración.

Es asì que el domingo 23 setiembre de 1973, La Prensa ante la absoluta incertidumbre de no saber nada de su futuro, que finalmente fue la toma y confiscación junto con su vespertino Ultima Hora, tiró como se dice "la casa por la ventana" para celebrar y ser por lo menos felices todos juntos por última vez, se realizò un almuerzo danzant en el local de la Comunidad Industrial de accionistas de La Prensa.

En verdad que fue un dìa para precioso porque la vida es para vivirla a plenitud en cada uno de sus momentos, nadie te quita lo vivido, sobre todo de los momentos de confraternidad.

Pedro Beltrán Ballén, el entonces director y sobrino del dueño, condenado a cuatro años de libertad condicionada por algùn delito de prensa, era fiestero por naturaleza, Perico supo vivir la vida, y fue por eso que creó un fin de semana de cocteles, almuerzos, cenas agasajos,amanecidas en tabernas, partidos de fútbol y el fiestón fue el gran almuerzo-danzant con "La Orquesta de Santiago Silva y Hermanos", convirtièndose en la fiesta de las fiestas, nunca en mi vida bailé tanto, nunca los vi bailar a todos, tanto, no recuerdo un momento de tanta felicidad en La Prensa.

La redacción de 7 Días del Perú y el Mundo, cuando la revista del diario La Prensa se adaptó al hecho que desapareció el matriarcado en su dirección, por el exilio marcado por la dictadura militar a la periodista Elsa Arana, la mejor que ha tenido el gremio periodístico de nuestro país.
En la foto destacan en cuclillas, el gran fotógrafo, mi amigo Félix Nakamura. En la primera fila de izquierda a derecha: Miguel Yi Carrillo (segundo) y Alfonso "Pocho" Delboy (cuarto), dos de los más importantes periodistas de la segunda mitad del siglo XX, quienes sucedieron en la dirección de 7 Días a Elsa.
A ellos tres: Elsa, Miguelito y Pocho, los conocí de siempre y tuve la suerte de verlos hasta que fallecieron, para mi son personas entrañables, que siempre tengo presente. Elsa se fue a vivir aEspaña, pero cuando regresaba a Lima, andábamos juntos.
En esta fotografía tomada al lado de la rotativa de la revista figuran: una de las periodistas más leídas e instruidas que hemos tenido, la famosa Zizi Ghenea, cuya página Extraño Muy Extraño, que es de culto en la acrualidad, está primera de derecha a izquierda, en la segunda fila. A su derecha está la gran Regina Seoane, fotógrafa, redactora y columnista; delante de Zizi está mi amiga, la periodista María Angela Sala, compañera de trabajo en El Observador y Hoy, como editora de suplementos. A ella la conocí de traductora de las páginas de revistas y diarios en inglés, señaladas por don Pedro Beltrán y también por la jefa del archivo de La Prensa y Ultima Hora, Marlene Polo Miranda.
María Angela siempre defendió con pasión su trabajo. Una vez la hice pasar a la dirección para que defendiera su traducción frente a una correción realizada por el dueño. Don Pedro la escuchó sin inmutarse, ella hablaba y hablaba, el miraba, de pronto le dijo "Eso es todo, muchas gracias" y ella se despidió, sin comentario.
El periodista, Luis Rey de Castro, autor de la polémica y famosa columna La Torre de Papel, antes de ser deportado por la dictadura, está detrás de Miguelito Yi, a su lado derecho, está Roberto Cores.
La periodista Carmen Devescovi, está segunda de derecha a izquierda, a su lado, Mario Castro Arenas, quien fue recomendado a don Pedro Beltrán por el Dr. Luis Alberto Sánchez, para que se incorporara a La Prensa como editorialista y después por el fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, ante tales padrinos, del mayor nivel de la época, amigos dilectos de don Pedro, en cuatro años Castro Arenas , que no se había formado en La Prensa, fue presidente de la Comunidad Industrial, director del suplemento dominical, subdirector y después director de 7 Días, subdirector y después director interino de La Prensa, nombrado cinco meses antes de la toma y confiscación (27 de julio de 1974), ante el temor de la familia Beltrán que la dictadura metiera preso a su heredero, Pedro Beltrán Ballén, quien ya tenía sentencia de prisión con libertad condicional de cuatro años, por delito contra el Estatuto de la Libertad de Prensa del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.
Siempre he tenido excelente relación con Mario Castro, quien es muy buena persona y excelente escritor, y además se preocupaba que me publicaran muy bien, era de los pocos que le gustaba mi trabajo y lo expresaba, me alentaba a seguir escribiendo, por lo que tiene mi aprecio y le estoy agradecido, pero tengo un impase con Castro Arenas, me decepcionó su actitud cuando siendo el primer decano del Colegio de Periodistas del Perú y después de su posición firme y valiente frente a la matanza de ocho periodistas en Uchuraccay, Iquicha, Ayacucho, enero de 1983, pasó a integrar la Comisión Vargas Llosa y en lugar de ser el gran periodista que siempre fue, primó en Castro Arenas, el intelectual de magnífico nivel, que también lo es, prefiriendo secundar a una serie de profesores universitarios de diferentes disciplinas que en su función de asesores, prefirieron estudiar a las comunidades campesinas que encontrar la VERDAD. Lo confundieron todo, para siempre.


1) En la primera foto, don Pedro Beltrán Espantoso, director y dueño del diario, apresado por la dictadura de Odría y confinado en la isla presidio El Frontón, cuando fue liberado, de inmediato fue a La Prensa y su recibiento fue apoteósico. En la foto, a su lado con anteojos, don Miguel Fort Magot, subdirector y accionista de La Prensa, padrastro de mi papá.





2) En la segunda foto, estoy con anteojos oscuros, bailando, no muy alejado de mi jefe, el abogado, tesorero, administrador y apoderado de La Prensa, el Dr. Alfredo Allende, en el centro, en medio de una ronda, quien ese año ejerció la presidencia del directorio, está acompañado por uno de sus sobrinos, justo detrás suyo, el entonces director de informaciones de La Prensa, Pablo Truel Uribe, un maestro de maestros de periodistas, mi profe en El Observador y en Hoy. Y cosa curiosa de la vida, estoy a un costado suyo, me veo tan joven, era el menor de todos, como si estuviera disfrazado jugando a ser viejo, con antejos oscuros y peluca, se usaba el pelo largo, en la foto me veo con la cara de mi viejo.

El Dr. Allende en 1973 fue presidente del directorio de La Prensa, estaba ya muy delicado del corazón, en la fiesta, la gente lo rodeo, pero no se lo forzó a bailar. Alfredo falleció en junio de 1974, siendo presidente del directorio de Ultima Hora,





3) En la tercera foto, Pedro Beltrán Ballén con el famoso historiador Jorge Basadre y el excepcional periodista, el maestro Alfonso "Pocho" Delboy".

Un sábado en la Agencia france Presse, 24 años después de esta foto, le tipié su último artículo a Pocho, sobre el Presidente Belaunde y Las Guerras de las Malvinas, Pocho murió al día siguiente.



4.) Ursula, la secretaria de don Pedro Beltrán bailando con el futbolista Barbadillo, el papá de
"Patrulla"..... en la foto que joven se le ve a Ursula Neugebauer, pensar que cuando era chiquito, me tenía que acompañar al baño. Siempre fui muy unido a ella, tanto en La Prensa como en la oficina de Pedro Beltrán Ballén en el Sheraton y siempre la vi mayor, nunca pensé que cuando iba a ver una foto de ella, otra vez, la iba a ver tan espléndidamente joven. Es una foto, muy linda para mi.



5) Pedro Beltrán Ballen, con su esposa, en una inauguración, develando la placa.



6) Pedro Beltrán Ballén da el play de honor, en el campeonato de fútbol.



7) El día que la dictadura militar decidió que don Pedro Beltrán Espantoso
había dejado de ser director de su propio diario.



8) Recibiento en La Prensa a don Pedro Beltrán en 1955, a su lado don Miguel Fort, mi abuelo y padrino.



9) Foto de don Pedro Beltrán



10) La casa Beltrán demolida en setiembre de 1971, por la dictadura del general Juan Velasco.



11) La casa Beltrán, segundo patio de azulejos, demolida en setiembre de 1971 por la dictadura del general Juan Velasco.

Casa Beltrán, segundo patio de azulejos.

En la redacción de La Prensa, el gran periodista Hugo "Chino" Cuadros.


183. Medio millón de peruanos, participaron en la Jura de la Bandera del 7 de junio de 1975



En el diario La Crónica, dirigido por Guillermo Thorndike, en el amanecer del 7 de junio de 1975, vivimos la jornada periodística que fue maratónica, era el día de la jura a la bandera y la más grande movilización de masas que realizó el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas o dictadura militar, casi al final de su primera fase presidida por el general Juan Velasco Alvarado.

Las fotos publicadas al día siguiente por los diarios, fueron el fundamento para confeccionar las listas de periodistas a los que no se les podía dar trabajo, cuando la democracia retornó en 1980. Por suerte surgieron diarios como El Observador, La República y Hoy que rompieron el veto.

Este día y sus consecuencias ya pasaron al olvido, como todo en la vida, trascendente en su momento y después nada más que puro recuerdo.

La foto registra la inicial chocolatada para los trabajadores en La Crónica, seguida hasta que se acabó con un delicioso y extraordinario aguadito a lo pobre, es decir de los huesos de dos pavos y una pierna de chancho -restos de un maravilloso desayuno-, que se convirtieron en la base de un "cocinado" al que se le agregó un montón de cosas que se compraron en el mercado más cercano y que se compartió también con los comuneros de Huayanay.

La chocolatada la organicé con Dalma Mikulicik García, como los momentos previos y posteriores a la jornada periodística de la gran marcha y jornada de ese día, en la que participaron medio millón de personas, en la ceremonia de la Jura a la Bandera, presidida por el general Juan Velasco Alvarado, en la Plaza Bolognesi.

El escaneo de la foto no es muy clara, está perfecta y bien conservada en el periódico original de la Biblioteca Nacional, ya que se la ha achicado, es un cuarto de página de La Crónica, que tenía el tamaño actual del El Comercio, en su edición de los sábados y domingos.

Al costado de la fotografía está publicada la foto de los campesinos de Huayanay, ellos habían participado en una toma de tierras y mataron al administrador de la hacienda. El general Velasco los amnistió y La Crónica los trajo a Lima para la marcha, y es por eso que se los ve comiendo en la redacción.

Al día siguiente mi papá no me agarró a patadas porque no tenía la costumbre de pegarme. Siempre se molestaba con cada cosa que hacía en La Crónica, y cuando estaba acompañada de foto, era peor su fastidio.

El 7 de junio de 1975 fue el momento cumbre de la dictadura militar, cuando en el tradicional día del Ejército Peruano, cumplió el lema de la "revolución peruana": "Pueblo y fuerza armada, juntos venceremos". Ese fue un día de movilización de masas sin precedente en Lima y de celebración.
En esta multitudinaria marcha, participaron todos los periodistas que trabajaban en los diarios confiscados por la dictadura militar, siempre existen excepciones, La Crónica quedó en propiedad del Estado Peruano por la expropiación del Banco Popular y fue quebrada ya en los años noventa por la dictadura fujimontesinista.

Fernando Barrantes en la redacción de La Crónica de Thorndike.

Ese día, quienes no marcharon, que no fueron muchos en relación al total de miembros del gremio, que eran los que estaban exiliados y/o estaban sin trabajo por estar vetados por el velasquismo, ellos sacan en cara cada vez que pueden, hasta que se mueren, a los que marcharon, por el hecho de haber gritado por las calles: "Chino contigo hasta la muerte" y la verdad es que nadie murió por el general, ni lo defendió cuando el 29 de agosto de 1974, poco más de dos meses después lo derrocó el general Francisco Morales Bermúdez.

Siempre afirmo que no marché, porque es verdad, no marché, pero que estuve allí, si lo estuve y fui muy feliz, en exceso, tenía 22 años, mi apariencia me señalaba como el menor de todos y me movía entre un montón de periodistas, conversaba con ellos, bueno siempre los mayores me trataron de igual a ellos.

El Gringo Thorndike quiso que ese día trabajara periodísticamente los exteriores, es decir que acompañara a los fotógrafos, entre ellos el Chino Domínguez, Roberto Ángeles y Jorge Sedano para aprender, ya que si no estás tomando fotos, todo se convierte en un pasearte por todos lados, pero la verdad es que tienes que captar todo lo que ocurre, para escribirlo después o para ayudar a hacer las leyendas de las fotos.

La gente siempre lo niega, pero yo los vi a todos los periodistas, marchando, siempre hay excepciones, no estuvieron presente, y cuando los tengo frente a frente, como si fuera un asunto entre los dos, me gusta fastidiarlos a muerte, y hay quienes no se cansan de negarlo, quienes lo hacen cuestión de estado. Así es la vida.

Sin embargo, estoy entre quienes aceptamos que estuvimos allí, en mi caso sin ser velasquista, y a veces asumo con normalidad posiciones antiveslasquistas, pero todos los periodistas velasquistas son mis amigos, ya que nunca niego que he trabajado en un periódico velasquista: La Crónica.

También es verdad, que haber trabajado con Throndike, es lo máximo, ya después lo acompañé en el Diario de Marka y en La República. Para mí, en La Crónica, Guillermo alcanzó el desarrollo de la plenitud de su talento periodístico, todo era "creación heroica" de su parte, puro talento de su parte.

No hubiera tenido ningún inconveniente en marchar ese día, en primer lugar porque el partido de Dalma, -Vanguardia Revolucionaria- quiso que estuviera ella al lado de la banderola, y por eso, en esa marcha hasta el regreso al jirón Andahuaylas, la calle donde estaba la sede de La Crónica, también voy a estar en toda la jornada dando vueltas alrededor de ella. Existen fotos, pero no las encuentro, sería muy feliz si pudiera tener una foto de ambos al lado de uno de los palos de la banderola.

Y de haber marchado, por supuesto que lo habría hecho al lado del director, Guillermo Throndike, pero no quiso, me mandaba a trabajar, cuando me acercaba a hablar con él.

Siempre me parece increíble que después de haber sido formado desde chico en La Prensa, y que me peleara con un montón de gente el día de la toma velasquista y que si no me pasó nada de parte de la PIP y que no me detuvo, fue por los trabajadores apristas que me cuidaron, me cambiaban de sitio, pero me peleaba con otros diferentes, con los que ya me había enfrentado: Algunas y algunos de ellos, nunca me perdonaron, por la forma en que les hablé ese 27 de julio de 1974, ellos también me insultaron, y para confusión de todos es que unas semanas después terminé en La Crónica, cumpliéndoseme el año más feliz de mi vida.

En la mañana de la toma y confiscación de La Prensa, un pequeño grupo de periodistas se retiró por propia voluntad, entre quienes estaba la gran periodista piurana, Carmela Garcés, quien unos días después me invitó a almorzar a su departamento con otras personas que nos habíamos ido del periódico, recuerdo a Alicia Bustamante de Salazar, a Alvaro Belaunde, un enorme periodista a quien no gustó la figuración. Pero antes cuando estaba por entrar al edificio Ostolaza de la avenida Tacna, salía el Gringo Thorndike, quien era vecino de Carmela y además ella lo quiso como si fuera su hijo.

Throndike vivía y moraba en casa de la periodista, tenían amistad de familia, aunque se trataron amicalmente en Correo, es que el Gringo se fue de La Prensa a Correo y camente después ella de Correo se pasó a La Prensa, así fue como la conocí. En la "Cueva de Baquíjano", por su capacidad y por el cariño que le tomó el heredero del dueño, Pedro Beltrán Ballén, y fue así que Carmela tomó mucha presencia, además pertenecía al grupo del subdirector, cuando fue encargado de la dirección, en enero de 1974, Mario Castro Arenas, quien provenía de Correo.

Culminado el almuerzo en la casa de Carmela, mi entrañable amiga, quien siempre fue tan buena conmigo, Guillermo Thorndike me dijo que lo acompañe a La Crónica, todos los presentes le pidieron que no me lleve, pero acepté ir y allí me aceptaron por mi mismo, por primera vez en periodismo, y me trataron tan bien que me quedé hasta que me fui sin pensarlo cuando se fue Thorndike.

En cambio Dalma se quedó, su partido acordó quedarse. Entonces hasta que la dictadura de Morales Bermúdez, botó a todos los Varguardia Revolucionaria de La Crónica, seguí frecuentando el periódico, pero cuando aparecía el director reemplazante de Thorndike, me tenía que esconder en mi kiosko.

En La Crónica siempre fui un trabajador adjunto a la dirección, tan igual como en La Prensa y hasta que un día de octubre de 1974, el editor de periódico, el poeta Reynaldo Naranjo, me ofreció contratarme para el diario, con un muy buen sueldo y además contrató a Dalma. Aparte, no dejé de trabajar para la familia Beltrán.

En La Crónica, un día me sentaron delante de todos a escribir, nunca había estado frente a una máquina en presencia de la gente. En La Prensa siempre había tecleado la máquina de escribir en la dirección, que usaba el ingeniero Federico La Rosa-Toro, el mítico editor de este periódico, cuando el director y dueño, don Pedro Beltrán, le dictaba.

Lo mejor de toda esta anécdota es que cuando me encuentro con el poeta Naranjo y con Humberto "Chivo" Castillo, tengo la suerte de recodarles que ellos me sentaban a escribir en La Crónica, claro que el Gringo Throndike también. Son de la mejor gente que he conocido, que duda cabe.

Con Guillermo, salíamos todos de comisión en grupo, las que recuerdo, todavía no he revisado La Crónica, fue una visita al Rímac y a los cementerios después del terremoto del 3 de octubre del 74; el operativo policial de recuperación de lo saqueado por el 5 de febrero del 75 y en Semana Santa descubrimos en el terminal marítimo: "la mafia del pescado".

En La Crónica con Dalma tuvimos un kiosko,en el que todo y de todo se vendía y además nos encargábamos una vez a la semana de la cena de confraternidad del periódico, a la que venían periodistas de otros diarios. Nos ayudaban el ama de Dalma, y cocinaba una señora afroperuana que trabajó para la casa de don Pedro Beltrán, en ese momento el dueño confiscado de La Prensa, que estaba autoexiliado.

Y el fotógrafo, Jorge Sedano, mártir de Ucharaccay, con quien me hice muy amigo, se encargaba de traer los grupos musicales. La ganancia de todas estas actividades, radicó siempre en la venta de cerveza, pero todo se lo quedaba Dalma, nunca le hice cuentas.

Y al "Chivo" Castillo se le ocurrió una chocolatada para el 7 de junio y así fue acompañada de sangúches de pavo y de chancho, el poeta Naranjo, me acuerdo y siempre se lo recuerdo, quería un pan con conejo. En las redacciones de antes, siempre todo se acababa, había hambre y en eso uno de los sangucheros, propuso hacer un aguadito de huesos, un hecho inédito para mi, que fue un éxito, que dio de comer hasta la noche, muy bien acompañado de cerveza. Otros tiempos.



182. Luz Salgado Rubianes, presidenta del Congreso de la República del Perú de julio del 2016 a julio del 2017


Luz Salgado.

La Presidenta del Congreso de la República, Luz Salgado Rubianes, nació en Lima el 3 de julio de 1949 y tiene militancia en el fujimorismo desde 1990, es decir es una de sus fundadoras.
Ella tiene la delicada y casi imposible misión de probarle al Perú que el fujimorismo cree en la democracia, que puede desarrollarla, y que ellos nunca más van a demonizar a sus opositores y tampoco a sus críticos van a tratarlos como enemigos.

Luz Salgado no afronta que ella apoyó, suscribió y votó por la amnistía del Grupo Colina, un grupo terrorista de ultra derecha, conformado por oficiales y personal subalterno del Ejército, brazo armado de la dictadura de la que fue una de sus principales exponentes. Esa ley fue aprobada en el último minuto de existencia del Congreso Constituyente Democrático. 

Esa ley de amnistía es una prueba que el entonces Presidente Alberto Fujimori, amparaba y protegía a los integrantes de esta organización terrorista. Sin esa Ley hubiera sido muy difícil condenar al exPresidente Fujimori. 

La señora Salgado no tiene nada que ver con los terroristas del Grupo Colina, pero tiene que romper con todos ellos. No lo hace y es que nunca más un gobierno puede mandar matar a sus oponentes y el mártir obrero Pedro Huilca fue asesinado por el Grupo Colina.

Si Luz Salgado ha regresado definitivamente a la democracia y está decidida a desarrollarla, tiene la obligación de conversar detenidamente, sin publicidad alguna, con la familia de Pedro Huilca, su viuda y sus hijos. Y exigir al fujimorismo que ya no los sigan agraviando. Ya han sufrido demasiado.
La Presidenta del Congreso es la presidenta de todos los congresistas, sin excepción alguna, pero tiene que tener una mirada especial por la congresista Indira Huilca, hija de Pedro Huilca, asesinado por el Grupo Colina y no debe permitir jamás que las barras fujimoristas impidan que la congresista Indira Huilca sea silenciada por sus griteríos o agraviada o, insultada.

Pasar de la dictadura a la democracia es imposible, es el reto de Luz Salgado. Nadie le pide que sea blanda o se deje pisar el poncho, sino que sea democrática sin ser débil. A nadie le gusta los blandengues y ella tiene carácter. 

La señora Salgado es fujimorista antes que exista el fujimorismo, es la más leal entre todas las leales al ex dictador Alberto Fujimori y a su hija la lideresa (heredera designada), Keiko Fujimori.
Luz Salgado siempre ha sido la portaestandarte del fujimorismo y es la portavoz de ambos, padre e hija, cuando debe serlo, ella proviene del primer grupo fujimorista de la Universidad Nacional Agraria, el núcleo que secundó al entonces rector Fujimori en la fundación de Cambio 90, que lo llevó al poder.

Luz Salgado es una mujer de una sola línea política, metafóricamente se puede afirmar que es una piedra que jamás cambiará y al ser absolutamente seria en todos sus actos, genera distancia, y judicialmente ha probado que es una mujer honrada, que no robó durante la dictadura y que el cogobernante de la dictadura fujimorista, Vladimiro Montesinos, la odia y que la calumnió para meterla presa.

Nada vale una foto antigua de ambos que ha sido publicada.

Luz Salgado no fue a la cárcel, pero es un hecho público que pasó años muy difíciles.
Luz Salgado fue finalmente expulsada de su curul en el Congreso de la República en el 2001 e inhabilitada por seis años para ejercer cargos públicos, cuando cayó la dictadura fujimorista. Regresó por votación popular a su curul en el 2011 y nuevamente ha sido reelegida, funciones que iniciará presidiendo el Congreso, al haberlo concordado por aclamación la bancada fujimorista que tiene 73 miembros, absoluta mayoría parlamentaria, ante un total de 130 congresistas.

Luz Salgado colocando la banda presidencial al Dr. Valentín Paniagua.

Nada mueve a Luz Salgado, desde antes del principio del fujimorismo, del núcleo central partidario, ella personalmente es de trato agradable, es muy sonriente, trata de frente a las personas, no va con rodeos y nunca intenta hacerse la desentendida del tema que tiene al frente.

No es sobrada para nada, es accesible y vista en un grupo humano como un conjunto: es servicial. La recuerdo cuando ella trabajaba en la Agraria, a mediados de los ochenta ella me atendió en mi condición de periodista varias veces, primero por el diario La República, después por el diario Hoy y la revista Visión Peruana, me decía que era mi colega, alguna vez hubo una huelga, me ayudó a conseguir información, me llevó personalmente a hablar con los jefes de los huelguistas. Me pareció que Luz Salgado iba por la izquierda.

Un tiempo después surgió en el gobierno de la mano del propio Presidente Fujimori, en su condición de presidenta del FONCODES, a propósito fui a entrevistarla por la Agencia France Presse, dos o tres veces me pasó información interesante, la recuerdo de esa época como una mujer centrada en su tema, amable y simpática, que decía que era mi colega. No recuerdo haber conversado con ella cuando se desempeñó como Viceministra del Ministerio de la Presidencia. En esa época me encontré con ella y era "hincha a morir" del ingeniero Fujimori. Nunca más volví a hablar con ella cuando se hizo ya una portavoz de la dictadura fujimorista.

Y después del autogolpe del 5 de abril por el que Fujimori se convirtió en dictador, Luz Salgado, apoyó y suscribió sin duda alguna, todas las acciones de su jefe, convirtiéndose en una sobreviviente de Cambio 90, ya que casi todos sus miembros fueron apartados por el propio Fujimori, ella se había mostrado crítica de muchos, pero también es verdad que ayudó a todos los que pudo ayudar, y a mí me pareció que es buena gente y esa forma de ser la convirtió ya en esos tiempos en una dirigente querida por las bases partidarias.

Fujimori después del autogolpe creó un nuevo partido político: "Nueva Mayoría" que lanzó a la política a Jaime Yoshiyama, Martha Chávez, Victor Joy Way, Carmen Lozada y Carlos Torres y Torres Lara, conformando con los dirigentes sobrevivientes de Cambio 90, todos provenientes de los tiempos de Fujimori en la Agraria: Absalón Vasquez, Andrés Reggiardo y Luz Salgado, los rostros visibles de la dictadura fujimorista ante la opinión pública. Después se sumaron la lingüista Martha Hildebrandt, la dirigente vecinal de Villa El Salvador, Martha Moyano, la exalcaldesa de San Borja, María Luisa Cuculiza, y el médico Alejandro Aguinaga, quien tuvo antes su momento de periodista hípico.

Todos ellos conforman el rostro histórico de la dictadura fujimorista que gobernó al Perú en los años 90, de ellos él único que fue varios años a la cárcel, fue el ex Primer Ministro y ex Presidente del Congreso, Víctor Joy Way. Todos con excepción de la Dra Martha Hildebrandt, del Dr. Torres, quien falleció, y la ex congresista Martha Moyano han sido investigados por la justicia.

Luz Salgado es en la actualidad la más aceptable de todos los fujimoristas, para los partidos democráticos que desde el autogolpe de 1992 se unen contra el fujimorismo, lo derrocaron en el 2000, expulsaron del Congreso a sus tres principales dirigentes de ese momento: la propia Luz Salgado, Martha Chávez y a Carmen Lozada en el 2001. Y ya van dos veces, las elecciones del 2011 y las de este año, que le cierran el paso a la hija del exdictador, Keiko Fujimori, en la segunda vuelta electoral, para impedir un retorno triunfal de los partidarios de la dictadura de los 90.

La nueva Presidenta del Congreso de la República no muestra revanchismo, los congresistas de otras agrupaciones políticas la tratan con aprecio, hasta este momento ningún político de nivel expresa un "aj ha sido la secretaria de Fujimori en la Universidad Agraria".

Estoy entre quienes creen que Luz Salgado, una odiosa y antipática fujimorista, es la mejor carta política que posee el partido fujimorista Fuerza Popular, y también lo es para el nuevo Presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, porque sabe que en el momento de entregarle la banda presidencia, lo va a ayudar a colocársela, tal y como lo hizo el 22 de noviembre del 2000 con su amigo, el Presidente Valentín Paniagua, cuando la dictadura fujimorista se desmoronó.

Los fujimoristas históricos, que por norma son sectarios y despreciativos con sus adversarios, son de a verdad una "Caja de Pandora", nunca se sabe cómo van a actuar o que van a decir, pero Luz Salgado es prudente, medida, no gasta energías innecesariamente y va a realizar una gran ceremonia de asunción o toma del mando presidencial para Pedro Pablo Kuczynski, quien tan solamente tiene 19 congresistas.

Lo más importante para el nuevo Presidente es que todo esté brillante y que no se genere el más mínimo desaire en el momento más importante de su vida que es su toma de mando y la nueva Presidenta del Congreso, Luz Salgado, se lo otorga. Tal vez por eso le dijo este domingo en un encuentro casual en RPP, que él si pudiera votaba por ella para que presida el Legislativo.
Todos sabemos que nada es casual en la vida y mucho menos en la política peruana.

Buena suerte para Luz Salgado y que logre construir un puente que sea políticamente transitable entre el Palacio Legislativo y el Palacio de Gobierno para que el gobierno de PPK gobierne de verdad, como es que espera el Perú.

Por último: es verdad Luz Salgado es periodista, está colegiada, se formó en Bausate y Meza y tiene título de la Universidad San Martín de Porres, Va a las ceremonias del Colegio de Periodistas del Perú.

Lo curioso es que ella va a suceder a otro periodista, Luis Iberico. Así es la vida, el gremio nada logró con Iberico, salvo una aburrida, caótica e insulsa ceremonia en el antiguo Senado, en cambio me parece que con Luz Salgado, se pueden lograr cosas interesantes, ella es gremialista. 

Muy buena suerte para la nueva Presidenta del Congreso, el Perú necesita ser un país viable para todos y está en sus manos. Por lo menos intente ser democrática.

En la foto la Presidenta del Congreso colocando la banda presidencial al Presidente Pedro Pablo Kuczynski.

181. General Charles de Gaulle, líder de la Francia Libre y sus Memorias

General Charles de Gaulle.

General Charles de Gaulle (1890 -1970) y sus memoria. El general fue una de las personalidades del siglo XX y de la historia de Francia, encarnó la Francia Libre en 1940, formando en Londres el gobierno en el exilio que se negó a aceptar la derrota frente a la Alemania nazi, en 1944 presidió el gobierno provisional como consecuencia de la victoria de los aliados y en 1959 creó la V República de Francia. En 1970, el viejo general, retirado del poder, hizo noticia mundial al anunciarse la publicación de sus memorias y de acuerdo al detalle de la información que llegaba a Lima, hice un largo artículo que se publicó en dos partes, el miércoles 18 y el jueves 19 de febrero de 1970 en la página editorial de La Prensa, fue la primera vez que use mi seudónimo César Martín. Modestia aparte ¡Qué tal debut a los 17 años! Me habían preparado varios años, el Ing. Federico La Rosa-Toro, el mítico editor del periódico y Elsa Arana Freire, un monumento de periodista, cumpliendo el encargo de don Pedro Beltrán, dueño y director de La Prensa. a quien le hice un trabajo sobre los Luises, reyes y monedas de Francia, cuando cursaba el primero de media en el Colegio Santa María y entonces decidieron probarme en las vacaciones de medio año de 1965, en esos días cumplí los 13 años de edad, que me lo celebraron con un desayuno en el Cream Rica, de Colmena. El seudónimo César Martín lo usé en editorial hasta julio de 1972 y después en el Suplemento Dominical.

Mi artículo es el siguiente:


General Charles de Gauller.



I. 

"Hace once años, el 8 de enero de 1959, el general Charles de Gaulle, se instalaba en el Palacio del Eliseo, por primera vez después de haber sido elegido presidente de la República, el 21 de diciembre de 1958.

A menos de un año de cumplida su obra, el viejo general francés ha dejado inscrita su figura en la historia de Francia, no solamente como mandatario, sino como militar, como jefe de Estado y como internacionalista, pues ha sido el autor de numerosos proyectos que han merecido la admiración tanto de Francia como en el extranjero.

Actualmente pasa su retiro -de la política de Francia- en su pueblo natal de la Haute Marne donde reside con su esposa desde el 25 de abril, ante víspera del referendum desdichado; donde a medida que pasan los meses, se confirma su retiro definitivo de la política activa.

Ya al comienzo de su exilio había expresado el general a sus amigos íntimos "que no intervendría más en la vida pública" sino en caso que las opciones fundamentales de su política fueran violadas.
Tiempo después se creyó interpretar que nadie en el gaullismo tenía calidad para prevalerse de él , de su inspiración o de su autorización. Esta actitud implicaba -al parecer- que el general podría en todo momento dar su apoyo a quien quisiera respaldar.

Según sus amigos más próximos y que lo visitan, el general considera que su rol político ha terminado definitivamente ya que ya no es más cuestión para él de intervenir a un título cualquiera ni bajo ningún pretexto en la vida política de la nación.

Está decidido a no entrabar la acción del gobierno, más aún, que no está dispuesto a auspiciar en lo que fuese. Quiere ser un simple espectador de la vida de la nación y de los poderes públicos. Ha emprendido la última etapa de su carrera prodigiosa con una mirada serena y amplia del panorama universal.

De Gaulle en Lima, aclamado en carro descubierto con el presidente Fernando Belaunde.

SUS TEORIAS

Se ha consagrado en su hogar de Colombay, a su tarea de memorialista. Sin embargo, con su autorización pero aparte de él y sin que el general ponga una línea en los textos, el señor Francois Goguel se apresta a publicar todos los discursos que ha pronunciado De Gaulle desde 1940.

En tanto, en Colombay el general de Gaulle consagra seis horas diarias a su trabajo que desarrolla en su despacho que se hizo preparar en la curva del ángulo de la Boissrie. Allí ha comenzado a despejar los documentos estudiando los textos, descifrando los manuscritos antiguos y sus anotaciones, redactando sus memorias.

En su habitación, el general con su larga escritura inclinada, escribe frases a veces largas, de un primer trazo de pluma, que al releerlos, borra mucho, reduce, modifica las fórmulas, para una vez terminados los capítulos, enviarlos a su hija Mme Boissieurle, quien en París las dactilografía ella misma. Esta obra -al menos en su elaboración- debe ser, según el general, un asunto privado.

Estos manuscritos que comienzan con su retorno al poder en 1958, comprenderán un capítulo preliminar sobre el periodo RPF (Rasemblement du Peuple Francais) y sobre la travesía del desierto.

Fiel al ritmo internacional el General -como para sus memorias de Guerra- tres volúmenes. El primero concerniente al periodo 1958 - 1962; es decir desde "su retorno a los asuntos de Estado" hasta el fin de la guerra de Argelia. el segundo periodo 1962 -!965; hasta la renovación de su mandato presidencial; el tercero será consagrado al segundo septenio hasta el referéndum fatídico del 27 de abril de 1969.

Pero esas "memorias" no serán simplemente un relato de once años de gobierno al frente de la residencia de Francia. Será también una especie de meditación sobre la dirección de los hombres y de los Estados a más de un ejercicio de filosofía política; el último volumen tratará ciertamente, de los acontecimientos de mayo de 1968 y describirá las causas profundas del referéndum.

De Gaulle evocará la evolución del mundo en los años que han precedido 1970 y la substitución en el comportamiento de los grupos y de los individuos de criterios materiales a los criterios ideológicos habituales.

Explicará también el sentido profundo que quiso dar él a la nación de participación y como estimaba él que esta debía permitir a Francia el franquear la prueba, tal como las barricadas del barrio latino lo han revelado, no solamente la existencia sino sobre todo, la importancia.

Cada uno de esos volúmenes estará acompañado de un anexo de documentos -alguno de ellos conocidos- por lo que serán menos numerosos que en las "memorias de Guerra". El primer volumen deberá salir a la circulación a fines de este año o al comienzo del próximo y los demás seguirán con dos años de intervalo. Alguna de las investigaciones de los textos le han sido confiados al jefe de su servicio de prensa; Pierre Louis Blanc, actualmente subdirector de asuntos de Asia del Ministerio de Relaciones exteriores (Quai d´Orsay), y otras fuentes le han sido proveídas por sus edecanes Emmanuel Desgée du Lou y Jean Edme Martin d´Escrienne quienes van todos los martes por turno al domicilio del general de Gaulle y pasan allí dedicados a la labor delicada que el memorialista les ha confiado.

Jaqueline Kennedy con el general De Gaulle.

II 


Sus dos edecanes son los únicos visitantes que regularmente vana Colombey, domicilio del general y lo informan detenidamente de lo que pasa en París, lo hacen durante las conversaciones en las comidas tomadas en compañía de la esposa del general, Yvonne de Gaulle.

Actualmente el general recibe -entre París y Colombey- alrededor de 600 cartas diarias que provienen de personas de diversas ocupaciones y funciones. Entre ellas hay numerosas cartas de antiguos ministros, directores de diarios, miembros del gobierno actual de Francia y de lejanos países. También recibe innumerables anónimos en los en los que se le expresa simpatía, fidelidad, le dan consejos y juicios particulares.

Con ocasión de Navidad y Año Nuevo, recibió De gaulle numerosos regalos: ramos de flores, caja de chocolates y bombones que llegaron en cargamento hasta su domicilio en Boisserie.

Desde que ha dejado el poder el general De Gaulle aparte de sus hijos y nietos, ha recibido a muy pocas personas en Colombey . Sus invitados han sido seleccionados rigurosamente, entre ellos, cuatro de sus exministros que, al momento de recibir la invitación no ocupaban ninguna función pública o no tenían ningún puesto oficial electivo. Citemos a los exministros Maurice de Couve de Murville, Pierre Messmer, Andre Malroux y Jean Marcel Jeanneney. Ningún otro ha sido invitado.

También ha invitado a comer a aquellos que fueron sus principales colaboradores en los dos primeros septenios deus presidencia en el Eliseo: los tres secretarios generales del Eliseo: señores Courcel, Burin des Roziers y Tricot, así como sus tres directores de gabinete: Buillet, Galichon y De la Chevaleire.

Todos ellos han encontrado al general en un excelente estado de salud y agilidad. Mantiene su curiosidad siempre alerta, pero menos interesada en conocer detalles o "peripecias" como dice el general. Evoca cada vez las grandes decisiones francesas o extranjeras, colocándolas al nivel de principios o estrategia planetaria. Sus referencias a la historia son muy frecuentes.


SU INTIMIDAD

Habiendo encontrado una especie de serenidad durante su "travesía del deseirto", el general ha elegido una vida simple pero meditativa. Vive solo con su esposa y dos gobernantas. Sus dos choferes habituales, Fontenil y Maroux, se relevan el turno de su iluestre patrón, pues desde temprano se van a comprarle los diarios y hacen los recados hasta Bar-sur-Aube o, a veces, hasta Chaumont, llevándolo luego a una caminata por ser el bosque (foret gaulosie) que el general recorre a grandes pasos, apoyado sobre su bastón, mientras dos inspectores de la policía de "los viajes oficiales", velan en Colombey por su seguridad.

Giraud, Roosevelt, De Gaulle y Churchill.


SUS VIAJES

Desde su regreso de Irlanda, ha efectuado un corto viaje a las Ardennes (Bélgica), otro más breve hasta los campos de batalla del Este: pero en ningún momento ha expresado el general su deseo de ir a parís al secretariado que está a su disposición en la avenida Breteuil Nº 37 y, nada hace pensar que desee ir por el momento, puesto que no tiene ningún apuro de conocer ese primer piso de cuatro piezas, donde se le ha preparado un hermoso despacho con una mesa nueva de estilo Luis XVI en caoba, con las paredes cubiertas de tela amarilla oro y dos bellos y grandes grabados de la época Adam Franz Ven Der Meulen: una vista de Calais y una escena de batalla con Luis XIV.

Estos locales están ocupados actualmente por su secretario particular Xavier de Beaulaincourt, sus dos edecanes y tres secretarios. En el subsuelo yacen montones de expedientes que esperan ser desatados por el memorialista -su dueño- quien , cuando haya acabado una parte de su obra y el tiempo sea más benigno, es muy posible que el ausente del Eliseo, desee entonces viajar de nuevo hacia París. Otros creen tal vez, tome el camino carretero para dirigirse a uno de los países limítrofes pero, se sabe que el general De Gaulle, desea visitar varios países lejanos que aún no conoce siendo su ambición más profunda

el no volver a ser recibido oficialmente. El general quiere evitar, para lo sucesivo el ser acogido donde quiera que sea, como un hombre público. Modestia digna de la grandeza de alma de un francés.

Los funerales del general De Gaulle en Colombey.

180. Isabel del Brasil "a Redentora", princesa imperial, regente y heredera, una revolución conservadora le impidió ser coronada emperatriz.

A José Antonio Pancorvo Beingolea.

Princesa Imperial Isabel de Brasil.

Isabel del Brasil, Isabel Cristina de Braganza, abolicionista de la esclavitud y de profundas convicciones liberales, llamada "la redentora de los esclavos de Brasil", disponiendo en su primera regencia el 28 de setiembre de 1871, la "Ley del Vientre Libre", que sancionó que los hijos nacidos de esclavos nacían libres, y en su tercera regencia, el 13 de mayo de 1988 la "Ley Aurea" que dispuso la abolición de la esclavitud, declarándola extinta en Brasil.

La princesa imperial enfrentó a los más grandes intereses económicos del imperio que estaba fundamentado en la mano de obra esclava, que juró frente a la consumación de la manumisión, nunca sería emperatriz, y aunque fue en exceso popular y respetada, no pudo impedir que su padre, el emperador Pedro II de quien fue muy unida, fuera destronado y con él, toda familia expulsada de Brasil, partiendo al exilio, finalmente fijado en Eu, Nomandìa, Francia.

Misa que conmemoró la abolición de la esclavitud en el Brasil.

Extinción de la esclavitud en Brasil firmado por la Regente Isabel de Braganza, princesa imperial y heredera del trono.

Isabel Cristina nació el 29 de julio 1848 en el Palacio San Cristóbal de Río de Janeiro, que fue entregado a la familia real de Portugal, encabezada por la reina María y su hijo Juan de Braganza, cuando escaparon de Napoleón Bonaparte, cruzando el Atlántico desde Lisboa hasta Río de Janeiro, en la flota inglesa, acompañados por unos 15 mil miembros de la corte portuguesa, entre nobles y funcionarios militares y administrativos.

Este Palacio imperial es en la actualidad el Museo Nacional de Brasil.

Isabel Cristina fue una princesa brasileña emparentada con todas las casas reales, la leyenda señala que aunque no era muy agraciada pero si dueña de un porte real que la convertía en sumamente distinguida, su padre, el emperador, le mandó traer a dos príncipes europeos, primos hermanos, uno francés, el otro alemán, para que ella escogiera con quien se quería casar y al que rechazó, finalmente lo casaron con su hermana menor, Leopoldina.

El escogido fue Gastón de Orleans, quien no se distinguió como militar pero cumplió con el propósito de cambiar el nombre de la dinastía brasileña gobernante a Orleans-Braganza. Su título fue conde Eu, príncipe de Francia, hijo de Luis de Orleans, duque de Nemours y nieto de Luis Felipe Igualdad, era primo de la reina Victoria de Inglaterra y su hermano el duque de Alencon fue cuñado de la emperatriz de Austria, Isabel (Sissi).

Familia imperial del Brasil antes de partir al exilio.

La princesa imperial, casada a los 18 años de edad, demoró en salir embarazada, una verdadera pesadilla en las casas reales cuando ello ocurría y afectó a la brasileña, recién en el noveno año de matrimonio pudo lograr, se creía que era estéril.

La princesa imperial estaba en Europa y fue obligada a embarcarse a Brasil, ya que el heredero al trono tenía que nacer en territorio brasileño y en esos apuros le nació una niña muerta en 1874, cuando Isabel Cristina tenía 30 años de edad, después tuvo tres hijos: Pedro de Alcántara cuando ella tenía 31 años, Luis Felipe a los 34 años, y el menor Antonio Gastón a los 37.

Cuando la princesa imperial optó con abolir la esclavitud, en contra de la opinión de consejeros y ministros, su familia tuvo un año de enorme popularidad, el emperador Pedro II estaba enfermo, y el conde Eu, esposo de la princesa imperial, se le comenzó a ver como el nuevo emperador y era todo lo contrario a popular.

Isabel de Braganza de niña.

Una revolución pacífica protagonizada por militares financiados por los intereses económicos dueños de Brasil, proclamaron la república en noviembre de 1889, destronaron a Pedro II y lo embarcaron con toda su familia a Lisboa, de donde habían partido los Braganza en 1803 escapando de Napoleón Bonaparte.

En sus inicios, el exilio fue en exceso duro para Isabel Cristina, en el primer mes se le murió su madre en Oporto, Portugal y un año después en París falleció su padre, convirtiéndose en la jefa de la casa imperial, en el exilio, reconocida por sus partidarios como Isabel I, aunque nunca fue emperatriz y tampoco fue: Su Majestad Imperial, Doña Isabel I, por la Gracia de Dios, y Aclamación unánime del pueblo, la Emperatriz Constitucional y la Defensora Perpetua del Brasil.

Con su esposo, la princesa imperial vivió en el Castillo de Eu, Alta Normandía, Francia hasta que falleció en 1921 a los 75 años de edad, poco después que se le levantara el destierro y la prohibición de pisar tierra brasileña. El Conde de Eu murió en alta mar de regreso a Brasil.

Isabel de Braganza y su esposo el conde de Eu.

Isabel de Braganza y su esposo el conde de Eu.