lunes, 22 de febrero de 2016

147. Mi papá y la vida



I. 

Entré a la vida caminando de la mano de mi papá, nunca me faltó nada, solamente tenía que pedir, a veces esperaba con impaciencia, pero siempre me cumplió. En la suerte de la vida, estoy entre quienes nos sacamos el premio mayor de la lotería.

Durante toda mi vida he escuchado la narración de cientos de cientos de vidas labradas sin descanso a base de esfuerzo, de trabajo y de estudio, para alcanzar a donde llegaron, desarrollando un rosario de sacrificios y privaciones. No es mi caso, escucho con respeto, pero gracias a mi papá yo hice lo que quise hacer, persisto en seguir haciendo lo que me gusta y eso es lo que quiso y quiere para mí. Claro que me enseñó a estudiar y a trabajar, no hizo de mi un ocioso para nada.

Mi mamá siempre decía que se casó con mi papá porque le daba la seguridad para conformar un hogar para toda la vida. A ella lo que le gustaba era que él sabía trabajar, ella no había conocido a un muchacho que fuera más trabajador, sabía que la plata se acaba, Lima está llena de historias y no quería quedarse atascada en la vida con un marido ocioso, bueno para nada.


Mi viejo trabajó siempre, desde los 16 años de edad, momento en que se graduó del Colegio La Salle en 1939. Su premio fue manejar un ómnibus del Expreso Noroeste, que en ese momento cubría la ruta Lima - Huacho - Lima, propiedad de su padrestro. Se lo concedieron, mi papá en su época era de las personas que mejor manejaba, para su mamá nadie manejaba mejor que su hijo. La empresa fue ampliando su ruta, que fue monopólica hasta Chiclayo. Antes al norte te ibas en vapor o auto o en carreta, con el Noroeste en ómnibus.

Siempre mi papá vivió de su trabajo, no tocó jamás un centavo que no fuera suyo y mi viejita no hubiera permitido en su casa algo que no fuera obtenido por otro medio que no fuera el trabajo de su marido. Ambos siempre fueron excesivamente pulcros en todo. En un país con tantos ladrones señalados como en el que vivimos, mis padres jamás miraron lo que no les pertenecía.

Viajando por el Perú en su Hudson.

La familia de mi padre es de jugadores, todos estamos llenos de cábalas y de supersticiones, antes éramos de jugar todas las carreras en el Hipódromo, creo que ya todos hemos perdido en gran parte la pasión por el juego a los burros. Mi papá hasta pasados los 87 años, se iba de la casa corriendo a cualquier hora a la agencia del Jockey en Conquistadores, es que ganaba.

En los años sesenta y setenta con dos amigos que eran dueños de restaurantes en Miraflores, jugaba a la "Polla y el Pollón" que ofrecía todos los domingos el Jockey Club del Perú, una fortuna en premios. Cada uno de los tres armaba su propia cartilla y compartían el 20% del costo y del premio. En líneas generales de 10 carreras por lo menos había que acertar ocho ganadores y tener dos placés o segundos.

Mi papá, en su polla, por cábala un 30% lo remataba entre el personal más cercano a él que tenía en el taller, para él la gente más buena que existía en el mundo, siempre le traían suerte.

Ya se había ganado tres terceros premios con sus amigos y ganó otros más, pero llegó el día en 1967 en que ganó una verdadera fortuna, pasó a ser millonario de a verdad, y con él también nosotros, tan igual como en las películas mexicanas, pero él les cumplió a todos con darle su parte del premio, hubieran puesto o no su cuota asignada.

Otro, que no hubiera sido mi viejito, se hubiera hecho el sonso y se hubiera quedado callado, barriéndolos en sus derechos sin temor alguno, no había como reclamarle.

Mi papá es pues un hombre intachable, decente, de palabra, que jamás traicionó a nadie, pero con tanto pillo en Lima, que cree que el camino para surgir es el camino de los ladrones y de los traidores, no será para esos un ejemplo de vida.

En Nueva York 1948.

Le ha quedado en el corazón que nunca hizo dinero como para ponerle un taller a su compadre, el maestro mecánico Celso Arrieta, para que pudiera ser independiente, o un restaurante aunque sea pequeño a la señora Jacinta Calero, quien hasta el final de su vida se iba a vender tamales y todo tipo de comida a la playa, pero a todos les dio su plata de la "pollón", algunos compraron carro, otros adquirieron televisores que nunca habían tenido, mejoraron sus casas o pusieron la plata en una mutual para adquirir una casita.

Metafóricamente se puede afirmar que ellos en vida podían matar a quien se atreviera a tocar a "mi Fernandito", como varios de ellos decían, cuando hablaban con él.

II 



Mi papá nunca tuvo duda que todo lo mío le pertenece, cuando él consideraba que tenía que decidir en mi vida, lo hacía sin pedir permiso, me prohibió trabajar hasta que acabara Derecho en la Católica, pero desde que estaba en el colegio me escapaba con mis amigos y me iba al diario La Prensa apoyado por mi abuela Rosita y mi mamá, pero mi papá prohibió que me publicaran artículos, a regañadientes aceptó que fueran con seudónimo, no quería que me convirtiera en un blanco de la curiosidad de la gente.

Siempre mi viejo ha sido un convencido de que hay que saberse cuidar del blanco de la maldad de la gente, no hay que estarse exhibiendo por exhibirse.

Cuando fui al diario La Crónica el año en que fue dirigida por Guillermo Thorndike, entre 1974 y 1975, puso el grito en el cielo, si hubiera tenido costumbre de pegarme, me hubiera agarrado a patadas con todas sus ganas y en el momento en que se enteró que con mi compañera Dalmacia Mikulicic García, hacíamos comidas una vez a la semana, pensó que el asunto se le estaba convirtiendo en una pesadilla sin que pudiera despertar.

Me obligó a que su chofer, don Pedro Aponte, ese día, el de las comidas, me llevara y me trajera del periódico, además llevara y repartiera antes a las señoras que cocinaban junto con las ollas y los utensilios que se utilizaban. "No permitas nada de licor, nada de pichicata (droga)", gritaba mi papá.

Don Pedro Aponte en verdad me quería, me enseñó a manejar, me llevó a rendir mi examen de ingreso a la universidad, era el único que sabía dónde quedaba mi departamento con Dalma, se hizo amigo de la empleada que había sido el ama de Dalma, y estaba feliz de llevar por donde quisieran las señoras que cocinaban, pero él era de la mayor confianza de mi papá. Le contaba todo a él y después a mi viejita.

Mi mamá nunca se cansó de decir que en Lima no hay secretos, que todo se sabe, pero de esas cosas que no le contara nada, no tenía por qué hacerla sufrir con situaciones que a ella no le gustaban: Pero ambos sabían todo, Pedro les contaba.

El hogar durante 61 años continuos.

Un día le pedí a mi papá que me prestara el kiosko de metal que tenía en el taller y que con su máquina de cortar metales lo habían hecho, para llevarlo a La Crónica, ya que nadie lo usaba, solamente me dijo: "Tu chica te está saliendo muy cara, se ve que eres feliz, y tú estás abusando de mi". Ordenó que me dejaran llevarme el kiosko.

En esos días mi papá se puso furioso conmigo, cuando se enteró que había dejado el Estudio Rodríguez Larraín para mi aventura que solamente duró un año en La Crónica. Prefería no hablar conmigo para no pelearnos, hasta que se le pasó y se olvidó del tema para siempre. La Crónica no duró mucho, pero fue la etapa más feliz de mi vida.

A diferencia de mi mamá que trataba de encontrar una salida al tema de mi relación con Dalma, mi papá se mantuvo al margen, nada fuera de las convenciones existentes podía interesarle.
Ellos nunca comprendieron que Dalma era de izquierda y que no quería tratar con ellos, mientras mantuvieran las formalidades de una exigencia social de convenciones en las que no creía. Sus ideas las llevó a un extremo que incluso la hizo perder contacto con sus padres que vivían en el Chile de Pinochet.

Llegue a hablar del tema con mi papá, cuando él ya tenía un ligero daño cerebral por un infarto cerebral, pero estaba lúcido y me escuchaba con atención, pude afirmarle que fue mi culpa en el hecho de no pedirle que me acompañara a enterrar a Dalma. Estoy convencido que la vida habría sido mejor, si lo hubiera hecho, pero en esa época previa al terrorismo, San Jerónimo de Andahuaylas, estaba señalada de muy peligrosa y ya marcada como zona guerrillera.

Me dijeron que no podía arriesgar a nadie, que tenía que ir solo, solamente me acompañó el famoso fotógrafo Pedro Sánchez, quien fue asesinado en Uchuraccay, Lo hice en una camioneta de la empresa minera Volcan, por orden de Felipe y de Pedro Beltrán Ballén. Mi amigo el Oscar "Chino" Malpartida me prestó cincuenta mil soles y el chofer cuando llegamos a San Jerónimo me entregó un sobre con cien mil soles.

Una suma importante de dinero para la época, que toda se fue en plata por aquí y plata por allá. El primer sinvergüenza con el que me tropecé y nunca me lo voy a sacar de la cabeza, fue el cura del lugar, que ni bien me vio me quiso botar del velatorio, pero a punta de sol tras sol que le entregaba cada segundo, me reconoció como el esposo de Dalma.

Al entierro fue todo vestido de negro, echando agua bendita seguida de acólitos que portaban cruces doradas, eso lo hice por mí porque Dalma, si bien creía en Dios, no le gustaba para nada la Iglesia Católica y detestaba el Sodalicio de Vida Cristiana, movimiento católico en el que participé en su fundación.

Mi papá casi muerto de pena, cuando me escuchaba, me decía que él ya no podía hacer nada, que estaba enfermo, que el tiempo ya había pasado, entonces le replicaba que bastaba que me escuchara, que eso me era suficiente y si quería opinar podía hacerlo, sería mejor, entonces se ponía contento, me preguntaba de la razón por la que me casé con Dalma y le decía que le había dado mi palabra a ella, que lo haríamos cuando ella lo quisiera, en el momento y de la forma que ella lo decidiera. No aceptó la decisión de mi mamá de un matrimonio a las 9 de la mañana en la capilla del Colegio Santa María bendecido por el padre Robert Heil SM. Era su matrimonio, no el de mi mamá.

Por lo menos, la longevidad de vida de mi papá, me permitió que habláramos varias veces de algo que nunca antes había podido hablar o si quiera pensarlo que era posible. Es maravilloso que las cosas se puedan conversar, pero los baches que existen en la vida perduran por siempre, ya no se pueden arreglar.

Claro que la vida no es simple, es en exceso difícil, en extremo complicada, no es ni sencilla ni fácil para nada. Es igual para todos con sus propias y puntuales diferencias de vida, pero la verdad es que tienes que desarrollarla lo mejor que tú puedes hacerlo y eso hace mi papá hasta ahorita, en que no sabemos si celebraremos sus 93 años de vida, con todas sus limitaciones por las enfermedades que ha acumulado, él tiene la enorme virtud que siempre la gente que lo rodea lo quiere entrañablemente. Mi papá falleció el 5 de marzo del 2016, poco después que redacté esta semblanza.


III


Con su madre.
 A mi papá su mamá le dio todo, nunca quiso querer a nadie más de lo que a ella podía amar, cuando el matrimonio de sus padres terminó, mi abuela Rosita regresó a la casa paterna y de allí salió para casarse con don Miguel Fort Magot, quien la adoró y le dio todo, conformando nuestra familia que se fue con ellos, cuando acabaron sus respectivas vidas y que siempre extrañaré con todo mi corazón.

Mi papá hizo que don Miguel se convirtiera en toda su familia paterna, no le interesó, ni quiso más, nosotros creemos que fueron los mejores amigos que pueden existir en este mundo, siempre andaban juntos.

En su casa con su madre, su padrastro don Miguel Fort, su cuñada Patricia, conmigo y mi hermana Rochi.

Cuando él era joven me encantaba ver como las mujeres lo enamoraban, lo iban a buscar a su oficina o lo esperaban al frente en Tubino y no dejaban de llamarlo hasta que las fuera a encontrar. Ahora se que no se lo levantaban en peso, porque yo estaba a su lado.

Creo que mi viejo desarrolló su instinto innato de engreír a los niños de la familia con sus hermanos, por quienes tiene una preferencia absoluta, siempre está atento a todo lo que les pasa. Ahorita tú le cuentas algo de alguno de ellos y abre los ojos. El en su bicicleta y después en su carro iba a llamar al Dr. Morín, cuya casa y consultorio estaba en el jirón Washington, para que atendiera los diferentes partos de su mamá. A su hermano Miguel le lleva 12 años; a Raúl 14; a Enrique casi 18; y con Augusto tuvo 21 años y medio de diferencia de edad.

Mi tío Enrique Fort hermano de mi papá después de leer el siguiente artículo señaló que el engreído fue siempre él: "Te faltó poner que su hermano el gato techero era su engreído, dale un gran beso a mi querido hermano".

Con mi mamá se conocieron, según él en La Herradura, la famosa playa del pasado limeño, según mi mamá en la playa de Miraflores, Mi papá dice que él la vio primero. Se veían en la casa de las primas de mi viejita, pero ella estaba por formalizar su noviazgo con un hacendado, pero en eso, me parece que ya enamorada de mi padre, buscó cualquier pretexto y le mandó carta de rompimiento.

Con su madre, conmigo y mi hermana Rochi.

Muy a la antigua, se decidió que mi papá le presentara a la chica con la que estaba saliendo a su madre y a don Miguel, por eso la invitaron a almorzar a la mesa que tenían en el comedor de socios del Hipódromo de San Felipe. Ya la conocían, sabían quién era, pero era una costumbre la invitación. A mi abuela Rosita le encantaba lucir a mamá.

En el inicio del romance, todavía incipiente de mis padres coincidieron con los tiempos en los que don Miguel era presidente del Jockey Club del Perú y dueño de los studs Versalles, Los Pirineos, Patria y el Haras Los Sauces, y era el socio de don Pedro Beltrán en el diario La Prensa, del que fue subdirector.

Mi papa se enamoró de mi mamá a primera vista, ella demoró. Mi viejita siempre se tomaba su tiempo en todo. No tuvo en ella ningún peso la fortuna del padrastro de mi papá, siempre contaba que la época y los años siguientes fueron demasiado lindos, recordaba con nostalgia los remates de caballos a los que iba con sus suegros, que eran todo un acontecimiento social, porque al Hipódromo fue hasta el final de su vida, específicamente al Clásico Miguel Fort y mis tíos siempre tuvieron por mi mamá una consideración y un cariño especial.

Mis padres demoraron en formalizar su romance porque él se fue a estudiar a Nueva York y después a Chicago, Illinois y mi mamá lo esperó sin apuro, ya cuando regresó su pretendiente, no se volvieron a separar jamás. La formalidad exigió dos años de enamorados y uno de novios.

Matrimonio oficiado por el padre Albert Mitchel en la capilla del colegio Santa María.

Mi papá antes de la quiebra de los negocios en los que trabajó desde que salió del colegio, era un tipo sonriente y alegre que vivía de sueños e ilusiones, su cerebro era una continua ebullición de quimeras todas realizables lo antes posible. Me encantaba escucharlo todo lo que íbamos a hacer.
El gastaba por gastar, nunca midió ni le dio valor al dinero, no guardó nada. Mi papá en el taller hacía fabricar muebles, que en la actualidad sesenta años después se mantienen perfectos en la cocina de mi casa.

La quiebra le cayó a fines de diciembre de 1960, esa Navidad de verdad que Papa Noel casi ni pasó por nuestra casa y nunca más se volvió a acordar de mi existencia. Claro que tuvimos regalos, nuestra abuela Rosita no nos iba a dejar con las manos casi vacías.

Mi viejo siempre ha tenido clavado en el corazón que se quedó solo en ese momento, en que nadie lo ayudó, que tenía ya todo para salir adelante con su nuevo negocio y se quedó sin una mano amiga y así lo terminó perdiendo todo.

Banquete de bodas en la casa de su madre.

 El pasado desapareció para siempre de su vida, se volvió un hombre tranquilo que vivía el momento como si este se fuera a acabar, conservó a sus amigos de toda la vida, pero no permitió que nadie le tocara el tema de la quiebra, salvo cuando se me ocurre atormentarlo, yo lo he conocido en ese tiempo y se lo que pensaba, existen demasiado cosas preciosas para borrarlas como si no hubieran existido- En la vida solamente hay que recordar lo que es bonito, lo demás no existe, ni vale la pena mencionarlo.

Entonces, en esas discusiones sobre recuerdos que van asomándose como una pelea excesivamente fuerte que uno tiene que tener con su padre en esta vida, en una de ya hace muchos años, le reclamé que era un desagradecido, que tanto se quejaba de su soledad, si mi madre se había quedado con él y habían afrontado todo juntos, en verdad que le importaba la demás gente, que finalmente eran un adorno en su vida.

Me sorprendió la absoluta sorpresa de mi reclamo, como si su mujer podía ser diferente a lo que le pasaba a él, de ninguna manera se estaba quejando de su esposa, ellos estaban destinados a vivir juntos aunque sea en la punta del cerro como si fueran invasores de barriadas y él me sacó en cara, la verdad que a mi madre le dio todo, nunca le faltó nada, ni tuvo tampoco que vender nada, ni pedirle nada a nadie y en verdad que ella siguió invitando gente hasta que él se enfermó.

IV


Con su yegua Amorosa, una hija de Haricot.

 Cuando mi papá era joven su oficina estaba en Colmena, al costado del famoso edificio del Colegio de Ingenieros, allí estaban las oficinas y la sede del Expreso Noroeste, allí se compraban los pasajes y era el principal embarcadero de pasajeros.

Mi papá también tenía oficina en la importadora y en el taller, ambos locales estaban ubicados en La Victoria. Frente al taller había un enorme terreno descampado que era usado en Fiestas Patrias por el gran y famoso circo Tropicana que todo el año viajaba por provincias, y en otros meses, tribus diferentes de gitanos se establecían con sus tiendas o carpas. Toda una serie de historias que mi hermana Rochi, las recuerda siempre.

Con mi hermana éramos bien chiquitos, cuando en la sede del Noroeste realizábamos la finta que embarcábamos pasajeros, En verdad que nos llamaban la atención, las famosas cantantes criollas que viajaban de cortesía, las conocíamos más por radio, aunque ya había televisión. Ellas se iban de gira al norte, veces juntas, a veces solas, todas eran muy cariñosas con nosotros.

En el zoológico de Nueva York.

Mi papá las invitaba a cruzar Colmena, se sentaba con ellas en una mesa del famoso salón de té y panadería Tubino que estaba exactamente al frente, ya fuera para convidarlas con un desayuno, un almuerzo o una cena. Nadie era más simpática que Alicia Lizarraga, Esther Granados besaba con fuerza los cachetes, Eloysa Angulo tenía algo que la hacía entrañablemente querible. Teresita Velásquez era muy risueña y habladora. La señora y reina de la canción criolla, Jesús Vásquez, estrella de estrellas en esos años, le tenía terror a Pasamayo y no podía hablar con nadie, andaba sentada detrás de un biombo hasta que mi papá lograba desalojarle para ella una oficina. No recuerdo haber visto de niño,a artistas más viejos que La Limeñita y Ascoy las glorias del criollismo.

En la hacienda Casagrande, Trujillo.

Con mi mamá siempre nos íbamos al cine, a la matiné, de allí al Cream Rica de Colmena que estaba a dos cuadras del Noroeste y esperábamos que mi papá nos recogiera.

Un día se le acabó a mi papá todo lo que había conocido como parte esencial de toda su vida, afrontó la quiebra, salió bien librado y en 1961, a los 37 años de edad se inició como nuevo de nuevo en la vida.


V


Esta foto que acompaña este capítulo muestra a mi papá feliz, es en el taller en el que encontró, según él, a la gente más buena del mundo, que lo ayudaron a recuperarse de la quiebra, de seguir viviendo frente a todos como si nada hubiera pasado.

Su vida nunca volvió a ser la misma. El taller y su personal fue su refugio durante muchos años, todos tenían que tratarlo de señor, son las reglas de la vida, pero para mi papá, a pesar que es un hombre conservador en todo, no existen distancias sociales para desarrollar la amistad y con un grupo bastante grande de afroperuanos, se comprendió y lo comprendieron como no lo entendieron otras personas, antes en su vida.

Mi recuerdo es entrañable de todos ellos, porque mi papá era de a verdad amigo de cada uno de ellos y conmigo eran festivos, me conocieron cuando tenía ocho años de edad y eran cariñosos, y la gente zalamera es encantadora. Conmigo siempre lo fueron.

Tuve preferencia por los guardianes del taller, la señora Jacinta y su esposo don Germán Calero, que decir de don Pedro Aponte, quien fue chofer de mi papá, del señor Quiñónez, del señor Casaverde, del señor Gómez, del señor Muro, del señor Cerro y de su esposa Hilda, sobrina de Jacinta, entre tantos otros.

Jacinta y Germán Calero, la gente más buena del mundo.
 Nadie nunca fue más festiva y cariñosa en su trato conmigo que "la negra Jacinta", así la llamaban, quien tenía una forma de ser tan especial, nadie la ganaba en expresividad, cuando nació mi hermana Augustita, la llevó mi papá a la Clínica para que la conociera, y durante meses de meses contaba a gritos "que nadie era más linda que la bebé de mi Fernandito".

Cuando mis hermanas almorzaban en casa de Jacinta, a cada una les cocinaba lo que querían almorzar. A veces llegábamos del colegio y al momento de almorzar, encontrábamos de almuerzo la comida más rica del mundo, era que Jacinta había estado de visita, con mi mamá se llevaban muy bien. Mi mamá la sentaba en la sala y conversaban horas de horas.

Me parece que para nosotros el taller es un lugar absolutamente querible en nuestros recuerdos, era su mundo de mi papá que no lo compartía con nadie, pero nosotros sabíamos que era feliz allí, y que pena de a verdad que la buena gente de la vida se te muere y no la vuelves a ver nunca más.

Esta foto, a nosotros nos encanta, mi mamá la tenía guardada, como algo personal de ella. La descubrimos entre sus cosas después que falleció. Mi papá tiene menos de 40 años de edad, persiste en seguir delgado que era su apariencia de joven y es como si él nos enseñara que se puede iniciar todo de nuevo y en condición de nuevo, y mi viejito lo hizo, pero en verdad que Dios lo puso al lado de gente valiosa, la más buena del mundo.

En la foto está la única mujer del grupo, la señora Jacinta Calero, mujer para buena es muy difícil de encontrar en esta vida: Nadie cocinaba como Jacinta, pero que forma de engreírte cuando te hacía sentir que estaba cocinando lo más rico del mundo exclusivamente para ti. El cebiche estaba siempre presente, su corte de la cojinoba te hacía masticar y entonces sentías su maravilloso sabor. Su arroz con pato era insuperable, ella te cocinaba el estofado de gallina como nadie y que decir del seco de res con sus frejoles canario, nadie la superaba en las menestras, sus frejoles negros con su bisteck, un sueño, y que decir de sus tamales.


Jacinta daba pensión, vendía comida para la calle, los restaurantes le pedían su causa limeña, su carapulcra y su ají de gallina. En el verano se iba a vender comida a la playa, generalmente tamales, que mujer para trabajadora, a mi viejo le decía: "Mi Fermandito, llévame a la Parada a comprar, yo te separo la mejor comida para tu casa" o le decía "llévame a Agua Dulce, ya estoy muy vieja me canso cargando la comida". Mi papá no se hacía problema, le decía vamos, no te demores, que no tengo todo el día para esperarte. Jacinta cuando me servía mi almuerzo en el taller, me miraba para saber cómo reaccionaba frente a su comida y de a verdad que nada podía ser más rico, como extraño su salsa criolla de cebolla para comerla aunque sea solita.

A su lado de Jacinta en la foto está su esposo Germán Calero, mi papá siempre decía que nadie en esta vida era más bueno que Germán, tenía pinta de músico de jazz de Lousiana, Estados Unidos, era grandote, había sido boxeador, era de verdad para tenerle distancia, tenía unas miradas que eran para correrle.

Con Germán jugábamos cartas, era un trome, un verdadero tahur, para mí un verdadero nigromante tendría la pinta de Germán, quien era muy fachoso, a diferencia de su mujer, él pertenecía a la familia de los cansados.

Mientras jugábamos, Germán me veía el futuro en las cartas, sin que me diera cuenta, tenía fama de ser el mejor vidente de Lima, cuando veía algo, llamaba a Jacinta, comentaban y ambos le contaban a mi papá. Pasaron los años y así como si fuera de pronto, como zaz, un día se enfermó Gemán, iba a visitarlo, se le iluminaban los ojos cuando me veía, me parece que se murió muy rápido.

Jacinta para el ritual de los funerales de Germán, seguramente una interpretación suya de la tradición afroperuana, tenía previsto que su marido luciera en el cajón zapatos muy bonitos, con mucho dorado, así lo había soñado Germán, a quien todo lo dorado lo atraía, no había nada para él más lindo que todo lo que reluciera a oro, aunque fuera latón, "el oro no es para el pobre" me decía.

Mi papá no encontraba en ningún sitio los zapatos como le pedía Jacinta, hasta que en mi dormitorio vio unos mocasines nuevos con una enorme hebilla dorada, reluciente. No lo pensó dos veces y se los llevó a Jacinta.

Sus 92 años.

 En su enfermedad, a Germán le habían amputado una pierna y en su cajón le colocaron mis zapatos. Cuando mi mamá se enteró, mi papá siempre le contaba todo o tal vez Jacinta lo hizo en el velorio, vaya uno a recordar cómo fueron los hechos. A mi viejita linda le dio un verdadero ataque de histeria, exclamaba que el muerto se iba a llevar a su hijo, lo repetía y repetía sin cansancio que a ella que le importaba que Germán fuera un buen hombre y que Jacinta fuera siempre tan cariñosa con ella.

Ese tema lo resolvieron mis padres, entre los dos, sin que nadie supiera que decidieron, como siempre, seguramente pidieron ayuda de algún amigo de mi papá para no mortificar, ni ofender a Jacinta y no tengo duda que hizo algún tipo de ritual afroperuano. Ambos creían en esas cosas, a pesar de ser católicos conservadores. Mi papá era de Misa diaria.

Una vez Jacinta me invitó a almorzar a solas, en su vieja mesa y en su mismo mantel grande celeste con dibujos rojos, de plástico en la guardianía del taller, que siempre parecía nuevo y reluciente. Se sentó frente a mí y me dijo que Germán siempre vio lo mismo en mi futuro, que por más que hiciera en mi vida siempre esta iba a ser muy complicada, ella que me había visto el futuro fumando un puro, varias veces, me dijo que hiciera siempre lo que me gustaba hacer que no me reprimiera, porque hiciera lo que hiciera, todo me salía complicado y mejor era que todo lo hiciera sabiendo que eso me hacía feliz, para que no se malograra mi carácter.

Nunca me voy a olvidar de Germán Calero, quien me engrío de niño como nadie fuera de mi familia, y que lo enterraron con mis zapatos nuevos. No me llevó, todavía sigo acá, no se cumplió la tradición.

En la foto al lado de mi papá, está sentado su compadre de mi papá y uno de sus mejores amigos en esta vida, el maestro mecánico Celso Arrieta quien no fue afro descendiente, tampoco su señora esposa, quien trataba de comadre a mi mamá y quien cocinaba riquísimo, ella también daba pensión.
No recuerdo los nombres de las demás personas que están en la foto, mi papá hace un par de años los identificó a todos, pero no apuntamos.

Mi viejo ha sobrevivido a todos sus amigos del taller y a todos los acompañó en sus enfermedades, y ayudó a tramitar las respectivas pensiones a sus viudas. Les organizó sus Misas con sus almuerzos respectivos, que no se si eran al mes o al año, de repente dependía ya de la tradición de cadafamilia.
A Jacinta cuando se puso delicada, fuimos con mi papá a comprarle la mejor cama de clínica, con ella no se podía ahorrar nada y esta cama después fue usada por muchas personas, a veces mi papá la guardaba en la casa, y pasaba el tiempo y ni se acordaba dónde estaba. Siempre la encontraba para hacerla llegar a quien la necesitara.

Hace cuatro años falleció el último de este grupo de amigos entrañables de mi papá, no se quién es. Mi mamá siempre acompañó a todo a mi papá, en los últimos años de su vida, ella se cuidaba mucho. Cuando iba a salir de a verdad, durante una semana se quedaba en casa, descansando, la pobre tenía ya tantas prohibiciones de comida, tenía que estar delgada, solamente podía tomar cuatro vasos de agua al día, pero de a verdad que me sorprendía, en esa oportunidad tanto preparativo de los dos y que no dijeran a nadie donde se iban, solamente me decían que tenían una Misa a la una de la tarde.

Unas semanas atrás mis padres habían asistido a la Misa y al almuerzo del maestro Celso Arrieta, Mi viejita había estado muy contenta porque había acompañado a la comadre y de a verdad que la comida estuvo riquísima, la trataron con mucho cariño y fue la primera vez que ella sintió que nadie era más vieja que ella en una conmemoración, en la que se había cerrado la calle. La comadre se había preocupado que los recogieran y los llevaran de retorno en un magnífico automóvil.

Pero sucedió que siempre hay una última vez y fue cuando mis padres abrieron la puerta de su casa y se fueron de parranda, sin avisar a nadie. Ambos estaban ya muy disminuidos físicamente para irse todo un día a donde nunca quisieron revelar el lugar señalado, mi mamá les contó a mis hermanas que fue un sitio como la serie de TV "Al fondo hay sitio", alguna vez me después me dijo que habían llegado en mototaxi, porque hasta cierto punto de la calle, no había espacio para autos. Pienso que se fueron a Chorrillos bien adentro.

Se fueron pasadas las nueve la mañana y regresaron después de las ocho de la noche. Pensaba que podía hacer para encontrar la forma de prohibirles que volvieran a abrir la puerta de su casa y se fueran a donde les daba la gana. Mi mamá tenía muerte súbita, es decir en cualquier momento le fallaba el corazón para siempre y ya era visible que mi papá tenía un ligero daño cerebral.

Todo tiene su momento y regresaron, se les veía tan desvalidos y viejitos en el momento de bajar del carro, apenas si podían apoyarse en sus respectivos bastones, pero no paraban de hablar entre los dos, estaban felices, desbordaban alegría, a mi mamá le habían hecho probar más de 20 platos diferentes de comida, pero ella estaba antojada de carapulcra y de olluqito con charqui, que no prepararon, había bebido la chicha morada más rica del mundo, todos le había bailado festejo, únicamente para ella. La invitación había sido en la calle, una verdadera jarana.

Ante mis reclamos, mi mamá me repetía: "Tú crees que soy sonsa, tú crees que me iba a perder el almuerzo, si a la chicas las conozco desde que son chiquitas, me han tratado como a una reina, no me importa si no vuelvo a comer, que me prohíban todo, nunca me han tratado en ningún sitio con tanto cariño".

Mi mamá ya había decidido internar a mi papá en la Clínica, ya no podía cuidarlo, estaba demasiado vieja, cada día tenía más y más prohibiciones médicas en su alimentación, se estaba ya acercando a su final.

Pero tu mamá es finalmente tu mamá, la que manda de a verdad es ella, nunca puedes pasar del nivel de hijo. Un día que abro la puerta, era la comadre de mi papá, la señora Arrieta, bastante desmejorada, ella se murió a los pocos días, era que le traía su almuerzo a su comadre.
Primera noticia, mi mamá se comía todo solita lo que le traía la comadre de mi papá sin invitar a nadie, sin contarle a nadie.

Y es que mis padres de a verdad que un día decidieron no ser ya más seres de cartón piedra como estaba previsto que fueran y así pudieron conocer a la buena gente que hay en esta vida, la mejor del mundo, como decía mi papá, que siempre les abrieron su corazón, porque ellos los trataron con el mejor cariño que tenían.

En el Club Regatas cuando cumplió 89 años.

146. Monseñor Samuel Ruíz García, obispo defensor del indio mexicano

El famoso Obispo de Chiapas y del pueblo indio mexicano.

El Tatik (caminante) del pueblo indio de México, Monseñor Samuel Ruiz García, quien ha sido maltratado innecesariamente en vida y post mortem, sin que se respete su grandeza espiritual y de ser un verdadero cura de almas escogido por Dios para lograr la paz en Chiapas, ha sido reivindicado por su santidad el Papa Francisco, durante su visita pastoral a México, en la tarde del 15 de febrero del 2016, al visitar especialmente su tumba en la catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Previamente, en la Misa papal, el pueblo exclamó sin cansancio: "Queremos al Papa de los pobres" y todos se refirieron al Vicario de Cristo como "Tatik" (caminante) de la misma forma como llamaron a su amado obispo, un verdadero monseñor de los pobres, no como otros curas que conocemos que solamente van de visita para tomarse fotos.

El Papa Francisco bendice la tumba de monseñor Ruiz García.


Monseñor Samuel Ruiz García es un hombre admirable de vida ejemplar, a quien desde 1994, cuando irrumpió en su pueblo la guerrilla zapatista y se hizo famoso mundialmente el sub comandante Marcos, solamente trabajó por la paz, no le interesó que lo llamaran falsamente el "Obispo Rojo de México", de "lugarteniente del subcomandante Marcos" y ya convertida en calumnia que solamente el pudo perdonar de ser quien "planificaba los ataques de la guerrilla zapatista" es decir su "mando militar".

La paz que existe en Chiapas es su obra y solamente puede ser la inspiración de un hombre de Dios, como lo fue en vida monseñor Ruiz García, quien creyó que el ser humano no tenía oportunidad de soñar a ser feliz y a desarrollarse como ser humano, en guerra, en constante conflicto armado, matándose unos a otros, caminó y se fotografió con el famoso subcomandante Marcos y tiró para adelante, se jubiló de Obispo en 1999, por haber cumplido los 75 años de edad, pero nunca dejó de luchar por la paz.

Entre monseñor Samuel Ruiz y el pueblo indio de la diócesis de San Cristóbal de Chiapas, es una relación de amor eterno, es el Tatik (caminante) y su recuerdo o memoria es vigente, está plenamente viva.

En Lima, por intermedio del gran monseñor Ricardo Durand Florez S. J. pude tener un mínimo contacto, a través de la pastoral de refugiados del Obispado del Callao, con una parroquia de Chiapas, en la que tenían trabajo jesuitas mexicanos. Así fue como me asomé a la vida de monseñor Ruiz García, un hombre que servía a su prójimo sin descanso alguno por su amor a Dios.

Velatorio del gran Obispo de Chiapas.

Y es que por razones de mi trabajo en la oficina de Lima de la Agence France Presse, había tomado contacto con una delegación de la guerrilla zapatista que vino especialmente en 1994 a un congreso campesino peruano, en el que denunciaron la situación de los pueblos descendientes de los mayas, su estado de abandono, explotación y en el que el respeto a la vida no existe para despojarlos de su tierra.
A los zapatistas mexicanos que conocí, personas de primera en su trato conmigo, les explique que los peruanos no le tenemos simpatía alguna a los guerrilleros de ninguna parte del mundo, que para nosotros no solamente los llamamos terroristas, creemos que son terroristas, que más daño a través de los dementes maoístas de Sendero Luminoso, no podían haberle hecho al Perú desde 1980. En ese momento su dirigencia principal que sigue atrapada en la cárcel, quería la paz, mientras unos disidente con el nombre de Sendero Rojo seguían con sus acciones terroristas, incluso habían tomado la oficina de Lima de la Agence France Presse.

Los zapatistas mexicanos, me explicaron que ellos eran zapatistas, inspirados en el gran mexicano, Emiliano Zapata, que no eran maoístas inspirados en la viuda de Mao, ni terroristas y que jamás atentarían en contra del pueblo, ni practicarían el terrorismo indiscriminado en contra de la población civil.

Escribir sobre los zapatistas en Lima, requirió autorización de la redchef o jefatura de redacción de París. Los cables fueron breves, neutrales, me parece que el primero se colocó de inmediato en la edición de la agencia y yo sentí que se me salió el corazón de la boca, estaba ya listo para que me insulte la dictadura fujimorista, pero como ya tenía mi decisión de renunciar a la agencia, no tenía nada que perder.

Monseñor Ruiz García, el Tatik (caminante) del pueblo indio de México.


No tengo copia de los cables, alguna vez entraron a mi casa agentes del SIN y se llevaron gran parte de mi trabajo publicado por la Agence France Presse, son cosas inevitables que suceden a los periodistas y que es una tontería denunciarlas.

En el diario El Mundo, escribí en 1995, sobre Chiapas y los zapatistas y un lindo artículo sobre el subcomandante Marcos, porque tenía la garantía de que monseñor Samuel Ruiz García, conversaba con él y como sabía que el Obispo de San Cristóbal de las Casas, es un hombre de nuestro Dios, estaba convencido que algo enorme iba a pasar en Chiapas. De a verdad que no me imaginé que se lograría la paz.

Monseñor Ruiz García nació en Irapuato, Guanajuato, en donde está el famoso Cristo del Cerro del Cubilete, que alguna vez sobrevoló el Papa Benedicto XVI, mientras el pueblo cantaba la famosa canción "Camino a Guanajuato" esa que dice que "La vida no vale nada" y que "gana el que mata" y se le canta finalmente al Cristo de los Cristeros, del Cerro del Cubilete.

Las fechas centrales del obispo mexicano son la de su nacimiento el 3 de noviembre de 1924 y la de su muerte en la Ciudad de México, el 24 de enero de 2011 a los 86 años de edad.

Monseñor Ruiz, detrás suyo el subcomandante Marcos, líder del Zapatismo Mexicano, antes guerrilla y ahora movimiento político.


La tierra de monseñor de Samuel es de los Cristeros y de donde surgen la mayor cantidad de vocaciones religiosas en México. Se puede decir, para mortificar a sus biógrafos oficiales que Monseñor nacido en la derecha tradicional católica por la vida con el pueblo indio lo llevó a la izquierda de su país. Pero pasó de una derecha que enfrenta al Estado laico a una izquierda que enfrenta a un Estado que permite la explotación de los descendientes de los mayas.

La vida religiosa de monseñor se inició a los trece años cuando ingresó al Seminario Diocesano de León y ya consagrado sacerdote ejerció su ministerio en León, habiendo sido rector de su seminario, cuando a los 35 años de edad, en 1959 el Papa San Juan XXIII, lo nombró Obispo de Chiapas, en el estado de Chiapas, México. En 1964 pasó su obispado a llamarse San Cristóbal de las Casas de Chiapas.

Monseñor Ruiz y el Subcamandante Marcos.


En 1999 se jubiló por edad. En el año 2000 fue distinguido con el Premio Simón Bolívar de la Unesco, en el 2001 recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de Núremberg.
Una vida ejemplar y de servicio al prójimo, y hay que insistir sin cansancio que de un verdadero hombre de Dios en la tierra, a pesar de todos aquellos que odian y denigran su figura, su personalidad, su obra y su trabajo por su pueblo y la paz.

No le otorgaron el premio Nobel de la Paz por estar señalado por sus detractores en la izquierda radical mexicana y en la teología de la liberación, en su línea comprometida con el marxismo y seguramente influyó que en el 2008, el Zapatismo lo nombró uno de sus mediadores ante el Estado de México.

Finalmente trascendente adjuntar varios párrafos del pronunciamiento del Zapatismo, que finalmente ha abandonado las acciones guerrilleras, ante la muerte de monseñor Samuel Ruiz García:

"El Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional manifiesta su pesar por la muerte del Obispo Emérito Don Samuel Ruiz García......Aunque no fueron pocas ni superficiales las diferencias, desacuerdos y distancias, hoy queremos remarcar un compromiso y una trayectoria que no son sólo de un individuo, sino de toda una corriente dentro de la Iglesia Católica. Don Samuel Ruiz García no sólo destacó en un catolicismo practicado en y con los desposeídos, con su equipo también formó toda una generación de cristianos comprometidos con esa práctica de la religión católica. No sólo se preocupó por la grave situación de miseria y marginación de los pueblos originarios de Chiapas, también trabajó, junto con heroico equipo de pastoral, por mejorar esas indignas condiciones de vida y muerte. Lo que los gobiernos olvidaron propositivamente para cultivar la muerte, se hizo memoria de vida en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas. Don Samuel Ruiz García y su equipo no sólo se empeñaron en alcanzar la paz con justicia y dignidad para los indígenas de Chiapas, también arriesgaron y arriesgan su vida, libertad y bienes en ese camino truncado por la soberbia del poder político.


La Consagración en los funerales de monseñor Ruiz García.

Un grupo de asistentes al multitudinario funeral de monseñor Ruiz García en Chiapas.
Asistentes a los funerales de monseñor Ruiz García.




145. Umberto Eco, autor de la novela de nuestro tiempo: En nombre de la Rosa.



El sabio Umberto Eco, pensador, filósofo, semiólogo, escritor (narrador, novelista, ensayista, crítico literario), humanista y maestro italiano, quien ha sido el mejor representante de la cultura italiana en el último medio siglo, ha fallecido a los 84 años de edad en la noche del viernes 19 de febrero del 2016.

Umberto Eco ha tenido una vida de creación fructífera, es el enorme maestro, que todo alumno quiere tener en su formación universitaria, es el intelectual de la cultura de su país, es el gran autor italiano de fama mundial que nació en Alessandria, en el Piamonte italiano, el 5 de enero de 1931, quien a los 29 años de edad en 1962, formó su hogar con la profesora de arte, la maestra Renate Ramge, nacida en Alemania, con quien tuvo dos hijos. Un matrimonio para toda la vida, un hogar estable y que ha perdurado durante 53 años.

El gran Umberto Eco ha sido parte viva del desarrollo cultural italiano, ha sido señalado como un gran europeo, que alcanzó la fama mundial que jamás se le apartó de su vida, con su éxito literario de 1980: "En Nombre de la Rosa", la gran novela de nuestro tiempo que vendió millones de millones de ejemplares en todo el mundo.



Umberto Eco y su esposa, Renate Ramge, un matrimonio para toda la vida que duró 53 años y que acabó  con el fallecimiento del gran escritor italiano.

El diario italiano "La República" que anunció esta noche su muerte, tituló su crónica: “Muere Umberto Eco, el hombre que lo sabía todo”.

El diario de Milán "Il Corriere della Sera ha señalado que "Recorrer la vida y la carrera de Umberto Eco”, significa también reconstruir un pedazo importante de nuestra historia cultural”.

Eco quien se doctoró en filosofía y letras con una tesis sobre Santo Tomás de Aquino, ha sido centralmente un profesor de semiótica. Ha sido maestro en las universidades de Turín (su alma mater), Florencia, Milán y Bolonia. En el 2001 en Bolonia fundó la Escuela Superior de Estudios Humanísticos, con la finalidad de preparar a profesionales que quieren difundir la cultura.

La obra central de Eco es El Nombre de la Rosa, la gran novela de nuestro tiempo, absolutamente completa, que crea y desarrolla su microcosmos la lucha confrontacional de las ideas, en que para imponerlas no existe escrúpulos y que es absolutamente válida para nuestro tiempo y que la instrucción y erudición de Umberto Eco, un verdadero maestro, permitió que su obra sea histórica, filosófica, policial, religiosa, semiótica y escrita por un laico como él, cuyo funeral no tendrá ritual religioso. Me parece que es la ficción más completa que existe.

Umberto Eco no es un creyente y planteó en El Nombre de la Rosa, que un texto ajeno a la Iglesia Católica, puede cambiarla.

Es una novela que refleja un mundo cerrado de hombres, como eran los años ochenta en todo el mundo en el siglo XX, con una muy pequeña élite dirigente que es la que toma decisiones inapelables, y que presenta a los personajes de la ficción a reaccionar frente al surgimiento de lo nuevo que cambia todo y de cuando lo nuevo cambia o modifica la ideología dominante. Entonces para preservar la vida actual con su vieja ideología, se rompe en la novela el respeto a todo, principalmente el derecho a la vida.

Umberto Eco, situó a El Nombre de la Rosa en los tiempos en que la Iglesia Católica en el siglo XIV, un siglo después de la muerte de San Francisco, cuando ya tenía controlado el desarrollo de la orden franciscana que había generado un movimiento social que sacudió a Europa, pero entre los franciscanos surgieron una serie de conceptos que llegaron conformar un movimiento disidente y de formación de herejías a cargo de renegados, uno de sus movimientos llegó a negar los sacramentos.
Son tiempos pues de herejías promovidas por renegados franciscano en el norte de Italia, en Provenza en Francia y en Aragón los tiempos señalados para El Nombre de la Rosa, un trabajo que he leído tres veces y que releo por partes, cada un montón de años, porque para mí es la obra que marca nuestro tiempo, que al ser ficción, su escenario es el siglo XIII.

Umberto Eco creó como su personaje central al francisco inglés, Guillermo de Baskerville, de fama como inquisidor en el pasado, de enorme prestigio, quien es envíado a una abadía benedictina en la que se va a tratar la herejía de los franciscanos "espiritualistas" que fueron finalmente condenados por el papa Juan XXII, como siempre algunos regresaron a la Iglesia y casi todos adoptaron varios caminos como renegados y herejes.

En la novela, el asesinato de un monje hace creer al abad que la reunión va a fracasar y pide al franciscano De Baskerville que resuelva el crimen, quien va a estar ayudado por su discípulo, un noble austriaco que tiene alguna experiencia en el campo de batalla y que es un novicio benedictino, llamado Adso de Melk, quien es la primera persona de la novela o su narrador.

El tercer gran personaje es el anciano y ciego monje y exbibliotecario de la abadía, situada en los Apeninos septentrionales de Italia, llamado Jorge de Burgos quien no tiene límites en su accionar para evitar que el mundo cambie en los más mínimo o en los más grande.

Una confrontación actual que existe en todo el mundo, con su degeneración que es el terrorismo.
La película de 1986 de gran éxito y muy buena, sin la grandeza de la novela, protagonizada por el británico Sean Conery secundado por Cristian Slater, fue laureada en Europa.

El gran Umberto Eco no ganó el Premio Nobel pero tuvo en vida más de un centenar de distinciones, reconocimientos, doctorados honoris causa, del primer nivel. Integró hasta su fallecimiento el Foro de Sabios de la Mesa del Consejo Ejecutivo de la Unesco.

La obra de Umberto Eco es la siguiente:

Narrativa:
- El nombre de la rosa, 1980
- El péndulo de Foucault, 1988
- La isla del día de antes, 1994)
- Baudolino, 2000)
- La misteriosa llama de la Reina Loana , 2004)
- El cementerio de Praga, 2010)
- Número cero, 2015)



Ensayos:
- El problema estetico en Santo Tom{as de Aquino, 1956. Su tesis de doctorado de filosofía de 1954.
- Filosofía en Lbertad, como Dedalo, Torino, 1958.
- Arte y Belleza en la estética medieval, Milano, 1959.
- Diario Mínimo, Milán, 1963.
- Sociología contra psicoanálisis, Madrid, 1974
- Tratado de semiótica general, 1975.
- Historia de la Belleza, 2005.
- Historia de la Fealdad, 2007.
- El vértigo de las listas, 2009
- Cultura y semiótica, Círculo de Bellas Artes, 2009
- La nueva Edad Media, Alianza, 2010
- Nadie acabará con los libros, 2010
- Confesiones de un joven novelista, Lumen, Barcelona, 2011
- Construis al enemigo, 2013.
-Historia de la Tierra y de los lugares legendarios, 2013.

144. Maruja Venegas Salinas, periodista, conductora de tv y locutora, fundadora de Radio Club Infantil, récord Guiness de longevidad radial




La gran Maruja Venegas Salinas, quien pasó haciendo el bien entre nosotros y es la leyenda viviente de Lima, llegó a ser una afamada periodista y locutora, ha fallecido hoy lunes. Nadie es eterno y Maruja, un ser humano en verdad apabullantemente excepcional, a quien nuestro Dios la bendijo bíblicamente, otorgándole los cien años de vida.

Maruja trabajó en revistas, en televisión, pero fue la radio que la hizo famosa, convirtiéndola en la número uno de los niños y de los padres de familia, de los abuelitos y de las abuelitas, de los tíos y de las tías, de los padrinos y de las madrinas, así la gran Maruja Venegas durante muchos años de años, ha sido un referente claro y concreto de la familia peruana.

Los años cuarenta y cincuenta se convirtieron en la de época dorada de Maruja, la televisión marcó el declive de su popularidad. Ella tuvo su programa de TV de corte periodístico aunque dedicado a las mujeres, muy bien visto, pero las argentinas Queca Herrero en el Canal 5 y después Linda Guzmán en Canal 4, tuvieron preferencia de los propietarios de las televisoras.



En los años setenta Radio Club Infantil se mantenía y llegó a los años ochenta ya sin anunciantes y Maruja se quedó sin trabajo, entonces el cardenal Juan Landázuri y la Iglesia Católica, a través de los dominicos y su Radio Santa Rosa, le han sido fieles hasta el final.

Maruja, una mujer de pequeño tamaño, nada frágil, dueña de una voz de mujer, tal vez la mejor que hemos tenido, que sabía ser autoritaria y de mando, y muy cariñosa sobre todo, celebró sus cien años de vida, como Dios manda en una Misa que fue oficiada para darle gracias a Dios por ella, pero por sobre todo, por su vida de servicio al prójimo y a la promoción del arte, especialmente el canto, la música, el baile, convirtiéndose en una de las más importantes difusoras de la música nacional.

Es muy difícil decirle a una limeña o a un limeño que te diga cuándo fue la primera vez que escuchó la voz de Maruja, y es probable que te diga que no sabe, porque su voz en verdad fluía de la radio con una naturalidad que se convirtió en cotidiana y entrañable. Porque en muchos hogares fue parte de la vida familiar.

Unos años atrás, no más de cinco, escuché en el Club de Periodistas del Perú a Maruja disertar más de dos horas sobre la radio y la televisión, su vida, sus colegas en cada trabajo, y por sobre todo las mujeres de la radio y de la televisión. Ella trabajo en el Canal 2 del señor Eduardo Cavero Dubois.

Me pareció increíble ver a Maruja hablar de pie y de memoria, no sabía que todavía vivía, es decir lo piensas y te dices a ti mismo: "Está viva" y no era el único en esa reunión de más de cien personas en el Club Tacna de la avenida Salaverry, que sorprendí al verla. Muchos como yo no sabíamos que ese día había expositor y que maravilla admirar a esta mujer nonagenaria, con un aplomo, una soltura y un dominio sobre el tema y el auditorio que todo expositor tiene que tener y casi siempre no tiene.

Todos la conocen a Maruja como la gran creadora de Radio Club Infantil, casi tan longevo como ella, que nunca ha dejado de propalarse, en verdad ella no solamente fue una pionera de la radio, también lo fue de la televisión con su programa para mujeres.

Radio Club Infantil es el éxito de su vida, más de setenta años en el aire. Conocí a Maruja Venegas, entre noviembre y diciembre de 1981, en el mismo tiempo igualmente traté por primera vez a Magda Portal y a Chabuca Granda, y sobre el mismo tema a quienes ya conocía, Doris Gibson (mi amiga del alma) y a Ángela Ramos, a quien conocí a través de Elsa Arana.

Las cinco señoras eran amigas del director de El Observador, el Dr. Luis Jaime Cisneros, yo trabajaba en la dirección y publicaba mis artículos en Editorial. Una parte de mi trabajo era ir a hablar con intelectuales y políticos a nombre de Luis Jaime, para que escriban en el periódico y Willy Retto, mártir de Uchuracayy les tomara fotos.




El propio Luis Jaime, aunque tenía propia iniciativa, me indicaba todos los días que busque a tal persona y a veces con un mensaje de saludo que yo transmitía verbalmente, a veces con alguna indicación directa de quien me señalaba.

Un día me sorprendió dándome el nombre de estas cinco señoras, que las consideraba sus amigas. Me consta del enorme aprecio y de la amistad que ellas tuvieron con Luis Jaime.

Las cinco señoras eran en verdad mujeres de leyenda a fines de 1981, todas las señoras aceptaron ser fotografiadas por el fotógrafo Willy Retto, y todas fueron a la peluquería, como se estilaba entonces, pero Doris Gibson, quien nos recibió elegantísima, una verdadera diosa, muy atenta con Amador García, héroe de Ucharaccay y también con Willy. De pronto tuvieron que aceptar que los fotógrafos de Caretas, no les permitieron hacer su trabajo. Nadie más que ellos podían fotografiar a Doris.

Las fotos de Maruja y de Ángela nunca se publicaron, se quedaron en el archivo que creó Marlene Polo y que se perdió cuando el diario dejó de publicarse. Ninguna de las cinco señoras quiso escribir para El Observador en editorial, ninguna me dio entrevista, con excepción de Magda, pero me la robaron, la publicaron con el nombre de otro, por ello Magda Porta quiso ser en verdad mi amiga y a Willy le permitió cachuelearse en los actos y ceremonias que se realizaban en la ANEA.

Maruja Venegas Salinas, según el Dr. Luis Jaime Cisneros, era de la talla de esas excepcionales mujeres y es así que la llamé por teléfono sin conocerla personalmente y ella me citó en su casa, no en la radio. Le encantó que no supiera a que edad la había escuchado por la radio. Mi respuesta sin pensarla fue de siempre. Vivía en una casa antigua en la avenida Brasil, donde vivía con sus sobrinas.

Lo primero que me enseñó fue su piano, tocaba bonito, valses y canciones de carnavales, entonaba bien, me acuerdo de Aurora... primero me invitó a tomar el té, una y varias veces seguidas, y cuando le conté que Magda, a quien siempre le dije señora Portal y la traté de usted, había invitado el domingo a almorzar. Ella me invitó el sábado.

Competía, era competidora nata, le encantaba competir, y así el lunes también fui a almorzar a su casa. La invitación extraordinaria de la señora Portal, ya convertida en mi entrañable amiga, en su departamento en Miraflores, quedó en el medio de dos invitaciones de Maruja, a quien siempre le dije Maruja y traté de tú.

A diferencia de Ángela Ramos que era zalamera y me enamoraba, aunque ella decía que solamente me coqueteaba como un deporte suyo del pasado. Maruja en cambio tenía un trato distante y frío, a pesar de su cercanía, de su amistad, de su forma de hablar y de ser muy cariñosa, al menos conmigo, aún cuando estaba en piano y cantábamos con varios de mis amigos, al lado de ella.

Un día del verano de 1982 consideraron en la radio que Maruja Venegas ya estaba ya muy vieja y la dejaron sin su programa. Ella y radio Club Infantil eran vetustos, provenía de los años cuarenta, de la era ñangue. 




Lo curioso es que había llegado al despacho del entonces cardenal Juan Lándazuri Ricketts, para pedirle que escriba para El Observador, a través de un reunión a la que me llevó sorpresivamente monseñor Germán Schmidt y así cada cierto tiempo pude hablar con su eminencia y un vez le conté que a Maruja Venegas estaban por botarla de la Radio.

El cardenal Landázuri se molestó, porque en su opinión la señorita Venegas, era una mujer que hacía el bien y no era posible dejarla sin el medio principal con el que ayudaba a la comunidad.
Ya el señor cardenal Landázuri, por si mismo se encargó de situar bien a Maruja Venegas con los dominicos y su Radio Santa Rosa, que siempre le ha sido fiel a Maruja, a través de los años y que le ha permitido estar en los Records Guiness.

A Maruja Venegas Salinas la he visitado hasta fines de los años ochenta, cada vez más esporádicamente hasta que dejé de verla. La última vez que la vi fue en el Club de Periodistas, ya en el restaurante Los Crisoles, solamente la saludaba, no se si me recordaba. En el homenaje a Caretas y a Enrique Gibson que le hizo el Club, acompañé a Marco Zileri, para saludarla, ella quiso foto con el nieto de Doris Gibson, que es la que publicó Caretas. 

No tengo foto con Maruja, ni las que tomó Willy Retto o Amador García, a principios de los ochenta y tampoco las del Club que son recientes, me gustaría tener una, pero eso no quita la enorme admiración que guardo por esta leyenda de nuestra vida limeña y que voy a repetir lo que alguna vez le dije: "Maruja, cuando era niño y me enfermaba, tu voz y tu programa me acompañaban, claro que mi mamá me cuidaba, pero el sábado cambiaba todo con Radio Club Infantil". Maruja con su voz grave y autoritaria, pero llena de cariño, me respondió: "Ven para que te de un beso en la frente, nada más lindo me pueden decir". Y en verdad que se le cayeron un par de lágrimas.

Maruja es de esas personalidades que te llegan al corazón y que en momentos como este, en el que acaba de morir y que me he enterado por mi amiga Pocha Pitot, se debe decir un gracias a la vida por permitir que seres humanos de la talla de Maruja Venegas, hayan pasado haciendo el bien durante toda su vida y ella por bendición de Dios lo hizo durante cien años. Maravilla de maravillas.
En la foto está Maruja en su Misa, el día de sus cien años.



143. Anabel Flores Salazar, periodista mexicana, víctima y mártir de la violencia en Veracruz, Puebla, México



La Periodista mexicana Anabel Flores Salazar de 32 años de edad de la página de policiales del diario El Sol de Orizaba, madre de dos niños, uno recién nacido, ha sido secuestrada por hombres armados, torturada y asesinada. Periodistas mexicanos han escrito: "No quieren que escribamos tragedias, paren de provocar tragedias". A Anabel la sacaron a la fuerza de su casa el 8 de febrero del 2016, en Veracruz, y su cuerpo sin vida fue encontrado en el estado de Puebla, México. No es tolerable y es republicable el asesinato de seres humanos, como lo es el secuestro y la tortura de personas, y en este caso de la periodista Anabel Flores Salazar, como es el asesinato de una periodista para acallarla para siempre y amedrentar a otros periodistas.


Desde el 2010, con Anabel suman 18 periodistas asesinados en Veracruz, México.


El diario Sinembargo ha publicado lo siguiente: "Horas después, cerca de las 02:00 horas de este lunes, un grupo de hombres vestidos como militares, con cascos, pasamontañas y chalecos, portando armas largas, la sacaron de su casa, donde se encontraba su tía Sandra Luz Morales, quien al tratar de impedir que se la llevaran fue golpeada y tirada al piso. Luego, los familiares acudieron a interponer la denuncia ante la Fiscalía, donde se inició una carpeta de investigación, y se giró un oficio a la Policía Ministerial, para activar la búsqueda, pero al transcurso de las horas, la zozobra y la desesperación se han adueñado de la familia y también de una docena de reporteros de la zona".

Las autoridades de Veracruz han adoptado la costumbre de señalar que los asesinatos y desapariciones de periodistas en Veracruz son hechos del delito común o porque las víctimas pertenecen al narcotráfico, como si fueran ajustes de cuentas, convirtiéndose en una desgracia por las víctimas no tienen como rebatir lo que se les señala, son pues doblemente víctimas.

Son principios con los que no se puede transigir: la defensa de la vida, el derecho al libre ejercicio profesional de los seres humanos, la libertad de expresión y de prensa.

Mi absoluta solidaridad con los periodistas de México que han rechazado el asesinato de la periodista Anabel Flores Salazar.

Velatorio en recuerdo a los 18 periodistas asesinados en Veracruz.


Suscribo la carta abierta de periodistas mexicanos y que transcribo a continuación:

AL GOBIERNO FEDERAL
AL GOBIERNO ESTATAL DE VERACRUZ
AL GOBIERNO ESTATAL DE PUEBLA
A LA CÁMARA DE SENADORES,
A LA CÁMARA DE DIPUTADOS
A LA LEGISLATURA DE VERACRUZ
A LA LEGISLATURA DE PUEBLA

Quienes suscribimos, reporteros y comunicadores de nuestra región central y del estado de Veracruz, quienes queremos hacer patente nuestro enérgico repudio a la muerte de la periodista, Anabel Flores Salazar, quien fue sacada de su domicilio el 8 de febrero en Mariano Escobedo, Veracruz y encontrada muerta con señales de tortura en el estado de Puebla, a varios kilómetros de donde fue sustraída.

Queremos manifestar nuestras interrogantes a ustedes, nuestros representantes y quienes viven de nosotros, los ciudadanos:

1.- ¿Cómo se puede entrar a una casa sin que las autoridades de vigilancia lo detecten?

2.- ¿Cómo se puede circular con una persona secuestrada por una ciudad, con hombres armados y con uniformes parecidos a los policiacos?

3.- ¿Cómo se pueden burlar todos los blindajes de las Fuerzas Castrenses?

4.- ¿Cómo se puede entrar a otro estado burlando la vigilancia de ambas entidades?

5.- ¿Cómo puede haber un asesinato y abandonar un cuerpo en Puebla, sin que tampoco las autoridades poblanas que supuestamente coadyuvaban en su búsqueda, se hayan dado cuenta?

6.- ¿Cómo pueden los grupos de la delincuencia organizada cogobernar ambos estados, tirar cuerpos de un lado y del otro?

7.- ¿Cuántos reporteros más irán cayendo en la defensa de la libre expresión en ambos estados?
8.- Creemos que el gobierno de Veracruz está permeado por la delincuencia y antes dudábamos que Puebla estuviera contaminada, pero ya vemos que sí.

9.- Justo es de repartir responsabilidades. Si todos ustedes, gobernantes, cobran por administrar la vida social de todos, lo están haciendo muy mal, están pudiendo muy poco. No entendemos ¿Por qué siguen cobrando por un realizar una pésima función pública? ¿Por qué no renuncian?

10.- Exigimos que dejen la opacidad y realmente se pongan a trabajar. Dejen de ser omisos y paren esta masacre en contra de ciudadanos, de los periodistas, de niños y adolescentes y mujeres. Queremos estar en paz, vivir en ambiente sano, si no es demasiado pedir.

11.-Exigimos que dejen de criminalizar a los periodistas asesinados y dejen también de transgredir a la libertad de expresión en Veracruz.

Criminalizar a los compañeros asesinados es una estrategia realmente cobarde por parte de quienes están obligados en investigar y no en fabricar pruebas en contra de quienes no pueden rebatir las calumnias de este mal gobierno.

Exigimos que paren esta estúpida masacre que han ejecutado en contra del periodismo en Veracruz de parte de este desgobierno. Que paren esta pesadilla que todos ustedes están provocando en toda la entidad veracruzana.

¿No quieren que escribamos tragedias?, Dejen de provocar tragedias.

¿No quieren leer hechos violentos?, Entonces dejen de crear las condiciones para que existan hechos violentos.

La prensa solo somos un espejo de la vida real, nosotros no inventamos nada, solo anotamos
H. CÓRDOBA, VER 9 DE FEBRERO 2016

En recuerdo de la periodista mexicana Anabel Flores Salazar, valiente integrante de la página de policiales del dirio El Sol de Veracruz, quien ha sido secuestrada por hombres armados, torturada y asesinada en su país, hecho que en verdad conmueve y convoca a la solidaridad. Sin duda una mujer valiente y admirable, una periodista de a verdad.