sábado, 23 de mayo de 2015

86. Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco, Premio Nobel de Literatura

Entrega del Premio Nóbel.

Escritor, poeta, dramaturgo de su tiempo, de prolongada y continua lucha por la libertad y la democracia, escritor de su pueblo: los mayas, discípulo de Andre Breton padre del surrealismo y, surrealista él mismo, abogado que estudió etnología en La Sorbona. Nació en Guatemala el 19 de octubre de 1899 y falleció en Madrid el 9 de junio de 1974. El siguiente artículo me fue publicado por el diario La Prensa, dirigido por mi amigo Pedro Beltrán Ballén, en mi columna "... del cristal con que se mira..." y con seudónimo, Felipe San Diego, en la página editorial, el viernes 21 de junio de 1974. El dueño del periódico, don Pedro Beltrán Espantoso, autoexiliado en Nueva York por la vigencia de la dictadura velasquista, fue amigo y un lector de la obra de Miguel Angel Asturias, me pidió el artículo por teléfono, pasando a ubicarse entre las tareas más difíciles que he tenido, desconocía salvo el nombre, las novelas del autor.

Tuve que leerlo con premura y escribirlo con calma. Casi 41 años después, lo leo y releo, sin modestia alguna me gusta en exceso, lo siento muy bonito, me encanta. Por allí está la frase: "Viaje póstumo", es cierto que no existen los "viajes póstumos", pero si el traslado de restos. A veces, a los 21 años careces de experiencia sobre el contorno de las funerarias y sus trabajos. Yo fui de uno en uno, en consulta por todos los que conocía en el periódico y todos me dijeron que estaba bien: "viaje póstumo" y después criticaron sin cansancio, así es la vida. Don Pedro, el dueño, me dijo: "Que más quieres, te leen. No te quejes, ni me hagas perder el tiempo". Este es pues mi artículo a la muerte de Miguel Angel Asturias.

"Me quedan muchas cosas por hacer. Tengo que salir de este trance: me quedan muchas por hacer y tengo también el entusiasmo para hacerlas". Posiblemente fueron sus últimas palabras. Su hijo Miguel las ha repetido para los periodistas que montaron interminables guardias en la Clínica "La Concepción" de Madrid, temiendo el final inevitable.



Miguel Angel Asturias de joven.

A las 2:40 de la tarde del domingo 9 de junio, los futuros libros y proyectos del premio Nobel de Literatura, Miguel Ángel Asturias, quedaron definitivamente inconclusos. Entre otros, la novela "Dos veces Bastardo", en la que se hallaba trabajando, desde hacía dos años, que habría de ser algo así como la continuación de "Viernes de Dolores", un relato autobiográfico de los problemas de su generación en Guatemala.

Cuando esta crónica llegue a manos del lector los restos mortales del gran escritor y novelista guatemalteco habrán sido sepultados en París en el cementerio de Père Lachaisse. Así lo quiso Asturias y su última voluntad será cumplida por la Fundación que en París lleva su nombre. Todos sus manuscritos y libros han sido cedidos por su testamento a la Biblioteca Nacional de Francia.
En Madrid, antes de su viaje póstumo (traslado de restos), Miguel Ángel Asturias, ha recibido el homenaje emocionado de la intelectualidad española y del Estado. Ante la capilla ardiente de la fundación Jiménez Diaz han desfilado actores, artistas, académicos de la lengua, funcionarios del ministerio de Educación y del Instituto de Cultura Hispánica, compatriotas guatemaltecos e intelectuales de todos los países de la gran patria americana.

Casi podría asegurarse que la muerte del gran novelistas centroamericano fue inesperada. Si bien es cierto que su salud se hallaba algo resentida, no lo es menos que mostraba una envidiable vitalidad. Había nacido con el siglo: el 19 de octubre de 1899. Pese a sus 74 años, Asturias desplegaba intensa actividad. A principios del año inició en Dakar una gira de conferencias que luego prosiguió en Tenerife, varios puntos de Canarias, Sevilla y Salamanca. Se proponía continuar la gira por diversas ciudades y universidades españolas. Cuando llegó a Madrid, se pensó que una repentina indisposición que le afectaba las vías respiratorias que le afectaba las vías respiratorias, sería una afección sin importancia. Cuando el cronista trató de verlo ya era, el doctor Marino Fiol de la Clínica de la Concepción había prohibido terminantemente las visitas. Asturias se hallaba en la Unidad de Cuidados Intensivos y, aunque no se comunicó oficialmente hasta el fallecimiento, los rumores insistentes acarreaban ya la fatídica frase: cáncer pulmonar. Había pocas esperanzas a pesar de los esfuerzos de los mejores especialistas.

"Ha sido un momento maravilloso: todo resultó como un sueño....", Miguel Asturias recuerda así las palabras de su padre, pocos días antes de la muerte, al comentar su reciente visita a Salamanca y la conferencia que allí pronunciara, en la célebre cátedra de Fray Luis de León.

El deseo de vivir, de escribir, de realizar proyectos, de continuar esa especie de "apostolado de las letras" que se había impuesto no abandonaron Al premio Nobel, hasta el sábado 8, en que entró al estado de coma.

Se ha apagado una vida fecunda y admirable, que enorgullece a las letras americanas. De ellos nos queda, junto al célebre "Señor Presidente" -16 de ediciones en castellano y traducción a todos los idiomas europeos-, "Hombres de Maíz", "El papa Verde", "Los Ojos de los Muertos", "Viento Fuerte", "Weekend en Guatemala", "El Alhajito", "Mulata de Tala" y entre sus narraciones, y "Audiencia de los Confines" y "Ejercicios Poéticos en forma de soneto sobre Temas de Horacio", sus obras poéticas.

El nombre de Asturias ocupó un lugar en la república de las letras de 1930, a raiz de la publicación de sus Leyendas de Guatemala" traducido inmediatamente al francés y prologado por Paul Valery. En Guatemala fundó el periódico "El Diario del Aire", del que fue director durante un decenio. En 1965 se le otorgó el Premio Lenín de la Paz y dos años más tarde el Premio Nobel de Literatura.

Tumba de Miguel Ángel Asturias en París. 

85. John Connally, político norteamericano que acabó con el patrón de oro del dólar



John Connally, personalidad de la política de los Estados Unidos, de los años 60 y 70.
Herido en el asesinato de John Kennedy, Conally ayudó a gobernar a tres presidentes, sobrevivió a Watergate pero los republicanos prefirieron a Reagan. John Connally (1917 -1993), Secretario de Marina de Kennedy, cargo que dejó para ser elegido gobernador de Texas y por tener ese cargo estuvo en Dallas en el carro del magnicidio, así se supone que la bala que mató al Presidente Kennedy lo hirió de gravedad. Pertenecio al grupo más íntimo del Presidente Johnson y sorprendentemente fue Secretario del Tesoro del Presidente Nixon, quitó al dolar del patrón de oro y recuperó la economía de los Estados Unidos. Connally se pasó del partido Demócrata al Republicano. Pudo haber sido Vicepresidente de Nixon, antes y después de Watergate. No lo fue. Ronald Reagan lo derrotó en la Convención de los Republicanos de 1980. Connally visitó Lima y escribí sobre el tema, que me publicó La Prensa, en su página editorial, con mi seudónimo César Martin, el jueves 22 de junio de 1972.

"Político de porvenir asegurado este personaje norteamericano que acaba de cumplir una misión a través de los países latinoamericanos, particularmente Brasil, Argentina y Perú; declaró que su gira obedecía al deseo del Presidente Richard Nixon de informar a los gobiernos sobre sus dos últimos viajes a Pekín y Moscú, así como saber qué es lo que quieren los países del tercer mundo, revelando su propósito de elevar de 10 a 20 el número de países integrantes del "Club de los Diez" y considerando la participación de tres naciones latinoamericanas, que ellos mismos deberán designar para que ingresen en el "Club de los Diez".

En el magnicidio de Kennedy, Connally que está sentado delante del presidente de los Estados Unidos, resultó gravemente herido. No es creíble que la misma bala que mató a Kennedy casi lo mató al entonces gobernador de Texas.

En el magnicidio de Kennedy, Connally que está sentado delante del presidente de los Estados Unidos, resultó gravemente herido. No es creíble que la misma bala que mató a Kennedy casi lo mató al entonces gobernador de Texas.

La influencia creciente de Connally en la Casa Blanca, es de toda evidencia, ya que es el único miembro de la administración Nixon que pueda ver al Presidente sin recurrir a una cita previa. Cuando el jefe de la casa Blanca se encontraba en Pekín, solo él podía disponer para sus "week end" de la residencia presidencial de Biscayne en Florida, y el 30 de abril recibió a Nixon, a su vez, en su rancho de Texas, en una recepción que dio motivos a efusivas muestra de amistad por ambas partes.
Durante la semana que precedió a la colocación de minas en los puertos de Vietnam del norte, Connally fue consultado una docena de veces por Nixon, invitándolo para que lo acompañase en su retiro en Camp David. Podría decirse que es el único miembro del gobierno americano que goce de la confianza total del Presidente.

La primera vez que se habló de Connally en EE.UU. fue en 1960 cuando el Presidente Kennedy pensó en él como vice-presidente. Treas años más tarde, cuando era gobernador de Texas, estuvo al lado de Kennedy al lado de Kennedy, en el trágico atentado de Dallas -que costó la vida al Presidente- y donde Connally fue herido gravemente.

En 1970 su designación como Secretario del Tesoro despertó acalorados comentarios en el público americano, no tanto porque se trataba de un demócrata que entraba en la administración republicana, sino porque nadie tenía conocimiento de sus dotes como experto de la economía americana, en momentos en que ésta se encontraba afrontando una crisis monetaria aguda y un enorme desempleo, que seis meses después culminaba con una devaluación del dólar.

Cuando Connally presentó su dimisión al cargo de Secretario del tesoro, el presidente Nixon afirmó, sin rodeos, que luego de su regreso de Moscú sería nombrado en cargos más importantes de "carácter provisorio", sin decir nada más, y dejando a los políticos especular sobre sus propósitos....
Algunos se preguntan si Nixon no tendría en mente deshacerse de Spiro Agnew que sigue siendo un excelente agente electoral, pese a sus excesos de lenguaje, mientras otros suponen que Connally será llamado a ocupar la Secretaría de Defensa o tal vez la Secretaría de Estado.

Lo cierto es que el ex gobernador de Texas es un político que surge a pasos agigantados. Como secretario del Tesoro se le ha visto rápidamente imponerse por su estilo directo e incisivo, que no siempre ha sido debidamente apreciado en las negociaciones internacionales, pero que ha de agradar al Presidente Nixon, puesto que el éxito del acuerdo monetario de Washington a fines de 1971 lo ha comprobado y, anteriormente en las negociaciones con los Ministros del Mercado Común Europeo y el Club de los Diez.

En cientos medios políticos se rumoreaba, últimamente, respecto de un desacuerdo entre Nixon y Kissinger. este último habría desaprobado que se minasen los puertos norvietnamitas por temor a una reacción brutal de los soviéticos. decisión que tomó Nixon luego de haberla consultado largamente con John Connally, por lo que se sospecha, que en adelante, sea Connally el jefe de la diplomacia de la Casa Blanca, cosa que podría servir a Nixon en su campaña presidencial ya que el 75% de los americanos, según los sondeos, aprueban su política de firmeza con respecto a Hanoi.

Connally por otra parte, es un buen amigo de América Latina, particularmente del Perú, habiendo expresado -muchas veces- su gran simpatía por nuestro país al embajador en Washington, Fernando Berckemeyer Pazos, quien como muchos observadores prevén que la presidencia de los EE.UU. en 1976 sea escalada por John Connally.

Con el presidente Lyndon Baines Johnson.

Con el presidente Ronald Reagan.

84. Mercedes Cárdenas Martín, arqueóloga peruana, una vida dedicada al estudio y la investigación del antiguo Perú, en particular al cementerio prehispánico de la Tablada de Lurín de 7 mil años

 

La doctora Mercedes Cárdenas Martin, se caminó todo el Perú, visitando, fotografiando, estudiando cada lugar en el que se encontró las huellas de los diez mil años continuos de desarrollo social de nuestros ancestros y que dieron vida a lo que llamamos y nos llena de orgullo: nuestro antiguo Perú. Su colección de fotografías insuperable, su biblioteca personal fue la mejor.

Dos palabras nos presentan la vida de la doctora Mercedes: fue "puro corazón" y ha sido una de las mejores personas que he conocido en esta vida. Tuve el privilegio de tratarla y de conocerla porque fue mi profesora de Arqueología en la Pontificia Universidad Católica del Perú a fines de los años ochenta y principios de los noventa del siglo pasado. La profesora Cárdenas fue una luchadora nata, quien en su condición de mujer se tuvo que abrir paso en un mundo de hombres, no le fue fácil para nada, pero no guardaba en su espíritu una tras otra las maldades que le hicieron, pero tampoco la tumbaron, todo lo contrario porque al mismo tiempo fue dueña de un enorme corazón para bueno como pocos pueden serlo con sus prójimos y en especial con sus alumnos cuya extraordinaria biblioteca personal estuvo a su servicio. Ayer estuve en la biblioteca de Riva Agüero y de a verdad que se le extraña en su Gabinete de Arqueología, siempre que iba pasaba a saludarla, a veces nos encontrábamos en el camino y charlábamos apurados, ella siempre estaba trabajando. En 1988 me concedió la exclusiva del trabajo de su vida: El cementerio prehispánico de la Tablada de Lurín, al sur de Lima y sus fabulosos hallazgos de una raza humana de la que no se escribe nunca y que me publicó la Agence France Presse.


I

La Arqueóloga de Tablada de Lurin: Dra Mercedes Cárdenas Martín, dedicó toda su vida investigar Tablada, un cementerio precolombino que va hasta los siete mil años de antigüedad. Hoy martes 19 de mayo del 2015, es el escenario que los traficantes de terrenos dejaron pequeños a los programas de mayor raiting: Combate y Esto es Guerra. En 1988, la doctora Mercedes, profesora de los cuatro cursos de Arqueología Peruana que se dictaban en facultad en la Pontificia Universidad Católica del Perú y jefa del seminario de Arqueología del Instituto Riva Agüero de la PUCP, me concedió una entrevista para la Agence France Presse, yo era su alumno en ese momento, y me ofreció la exclusividad de su descubrimiento, que es sin duda uno de mis mayores éxitos periodísticos. Se publicó en medio mundo. La doctora Mercedes genial, no se dio por aludida. Es de lo mejor que he conocido en esta vida. Los titulares anunciando el artículo señalaban: Estaban allí esperando a la profesora Mercedes Cárdenas para ser descubiertos... con el título: "Una extinguida y primitiva raza humana, el brillante descubrimiento de la Tablada de Lurín de Mercedes Cárdenas Martin". Este artículo está recopilado en mi libro: Los Mitos de Holofernes con otras Historias Verdaderas.

"Los restos de una extinguida raza humana, de cráneos alargados, pertenecientes a los primeros grupos de pobladores de América han sido descubiertos debajo de un cementerio precolombino en la Tablada de Lurín, a 25 km al sur de Lima por la arqueóloga peruana, Mercedes Cárdenas Martín.
Los más antiguos limeños encontrados hasta ahora, están semifosilizados, tienen una antigüedad de más de siete mil años y confirman la ocupación de la costa peruana por esta raza humana. Restos similares han sido encontrados en Brasil y Ecuador.

El grupo humano descubierto está conformado por cuatro hombres y una mujer de cráneo dolicocéfalo (alargado) como se denomina estos antiguos seres fue dado a conocer en exclusividad a la Agence France Presse por la profesora Cárdenas, quien dirige los trabajos a cargo de la Universidad Católica, que tiene treinta años de labores arqueológicas en la zona.

Los estudios antropológicos de los restos han sido concluidos por la antropóloga física Judith Vivar, en los que se demuestra que son cráneos naturales y no han sufrido ningún tipo de deformación intencional.

Anteriormente en Perú se encontró un cráneo dolicocéfalo en mal estado de conservación en Paiján, a 600 km al norte de la capital peruana y en el Cerro paloma, a 50 km al sur de Lima, cuyos estudios no han concluido.

La Dra. Mercedes Cárdenas en el proyecto Illescas, Piura.

Los entierros de los hombres dolicocéfalos, fueron descubiertos debajo de un cementerio del periodo formativo de la civilización andina, con antigüedad estimada en 2000 años y en donde se han excavado más de 400 tumbas a cargo de la profesora Cárdenas.

La humedad y la arena calcárea que rodea Lurín ha permitido que los huesos de los hombres dolicocéfalos (cráneos alargados) se encuentren como bañados en cemento, adquiriendo una consistencia dura.

En opinión de Cárdenas, en el Perú son escasos los restos humanos de la etapa anterior a la cerámica y que estén asociados a restos culturales. Por lo general se recuperan artefactos y otros elementos culturales, pero siempre son muy pocas las evidencias asociadas al hombre andino.
A pesar de la huella evidente de estos seres en la costa peruana a{un no se puede establecer su origen y extinción. Tampoco se afirmar por el momento con precisión científica de sus hábitos, gustos y forma de vida .

En opinión de Cárdenas la escasez de individuos dolicocéfalos, un genuino tipo humano temprano de América del Sur, hace difícil señalar el tipo de población que existió en Lurín, aunque por los elementos encontrados, se puede señalar que trabajaron la piedra y tenían como método de subsistencia, la caza, pesca y recolección de alimentos.

Una primera visión de estos cráneos alargados hace recordar a los hombres de Neandertal, sin embargo los rostros de estas impresionantes cabezas parecen poseer algunos rasgos negroides pero como afirma Cárdenas todo puede caber en el campo de las especulación, porque desde el ángulo de observación, la percepción varía notablemente.

La antropóloga Vivar ha determinado que la capacidad encefálica de la mujer dolicocéfala es de 1,529 centímetros cúbicos. El cráneo es hiperalargado, la parte frontal estrecha, lisa y con rasgos faciales delicados. La cara es larga con un fuerte prognatismo subnasal y en la cabeza predomina el diámetro longitudinal sobre el transverso.

"Tiene 1.56 mt de estatura, conservó buena dentadura. De cuello, tronco, y brazos cortos, con muslos y piernas macizas, e acuerdo a sus característica antropomórficas vivió gran parte de su ciclo vital en condiciones saludables", dijo Vivar.

El otro resto completo, es el de un hombre que murió entre los 35 y los 40 años, sus rasgos faciales son menos delicados y la cara es más fuerte. Sus extremidades superiores muy macizas son más cortas que las inferiores.

La proximidad de una fábrica de cemento al complejo arqueológico de Lurín, tuvo para un tercer individuo de esta raza las connotaciones de catástrofe, una pala mecánica arrasó su milenaria sepultura, por la que sus restos son lamentablemente incompletos.

La profesora Cárdenas expresa que aun así conservó a su lado un hacha de piedra, vestigio de su vida e historia. Otro individuo fue enterrado sin cabeza, pero se le colocó sorprendentemente la de un puma. El quinto de los dolicocéfalos por el paso del tiempo solo pudo conservar su cráneo fragmentado.

Los muertos eran colocados en forma extendida y recubiertos con pequeñas piedras, como si formaran una urna funeraria. A uno de ellos lo cubrieron con ramas a las que prendieron fuego a modo de una pira. El tiempo ha impedido la conservación de los objetos con los que fueron enterrados, tal vez alimentos y sus ropas, posiblemente hechas de junco o fibras de cactus.
Como un extraño e incomprensible adorno, pero tal vez señalando la tarea de su vida, la mujer dolicocéfala conservó para siempre y sobre el pecho una piedra, que muestra la evidencia de haber servido para moler alimentos.

El complejo arqueológico de Tablada de Lurín tiene una extensión de cuatro kilómetros cuadrados en una zona perteneciente a los barrios marginales del cono sur de Lima y con una persistente e inminente amenaza de ocupación a la fuerza para ser habitada por personas sin recursos económicos.
Un cementerio precolombino yace debajo de lo que hoy es el distrito limeño de Villa El Salvador, próximo a la Tablada de Lurín y en un futuro inmediato este lugar se convierta igualmente en un nuevo barrio habitacional, pero mientras tanto puede dar aun mayores testimonios de la vida de los antiguos hombres de la costa andina.

Las 400 tumbas estudiadas hasta el momento han permitido a las doctoras Cárdenas y Vivar precisar la ocupación diferenciada de dos grupos humanos distintos, los dolicocéfalos y una muy posterior que pertenece a la tradición de Baños de Boza (300 AC - 300 DC), gente que entre otros forjó una cerámica muy hermosa.



Agregado en el 2015: La doctora Mercedes Cárdenas Martín, trujillana, falleció en el 2009 a los 77 años de edad, fue en vida una caminante como muy pocos lo han sido en el Perú y ella lo hizo por amor a la arqueología. 

La doctora Mercedes, se caminó, visitó, estudió y fotografió todos los monumentos arqueológicos del Perú y todos los trabajos arqueológicos de su tiempo. Sus slides y fotos, testimoniaban en sus clases de la Arqueología Peruana su peregrinar por nuestra patria.

Su biblioteca de arqueología, de lo mejor que había en Lima, estaba al servicio de sus alumnos, pero en verdad esta extraordinaria mujer, llena de bondad y de profunda humanidad hacia su prójimo, tuvo la virtud de ser maestra, en todo el sentido de la palabra.. El año académico compuesto por dos ciclos, la llevaba a dictar dos cursos en cada uno, para quienes cursaban el bachillerato de Arqueología. En el primero dictaba Arqueología Peruana I y III, en el segundo ciclo, dictaba II y IV. Su virtud fue la de explicar lo más fácil posible, de la forma más didáctica. para nada complicaba la vida del alumno.

Siempre hay quienes le dan vuelta a todo y a sus espaladas no le tienen respeto, cuando en esta vida no van a hacer nada que se acerque a todos los logros que ha tenido esta extraordinaria mujer en vida.
Tuve la suerte y el privilegio de ser alumno de Meche Cárdenas en 1988 y me honró con su amistad, los 20 años siguientes. Cuando presenté mi libro "Militares Franceses en la Independencia del Perú, el 13 de julio del 2005. la doctora Mercedes fue acompañada de la doctora Judith Vivar, pude presentarla como una gran arqueóloga peruana al embajador de Francia, Jean Pierre Angelier. Y la doctora Cárdenas, tan alejada del mundanal ruido, se puso colorada. Durante la ceremonia, porque fue por los militares franceses que participaron en nuestra Independencia, previa Misa en la capilla de la Maison de Santé, cuando me tocó hablar, le rendí un homenaje muy sentido a quien es mi amiga pero también mi maestra.



Cuando inicié mi investigación en 1999 sobre los franceses en el Perú, busqué de inmediato a Meche Cárdenas, porque ella tuvo el don de simplificar todo. Y ella entre una serie consejos me dijo: "se comienza por casa (Instituto Riva Agüero), cuando ves todo lo que se tiene, ya vas a otro sitio por más". Me llevó de inmediato donde el bibliotecario, señor Pizarro, de la época de cuando yo era estudiante de Letras, y de frente le dijo: "Tú conoces a Fernando, atiéndelo mientras arregla el tema de sus carnets". Y así tengo enormes anécdotas. 

Cuando estuvo en la Clínica, ya en coma, la visité todos los días. 

La doctora Mercedes Cárdenas académicamente perteneció al Seminario de Arqueología, que la vinculó por siempre a la Tablada de Lurín, ello también la participar en la fundación de Arqueología como una profesión en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

En 1992 dejó la dirección de las investigaciones en Tablada de Lurín, la PUCP creó una escuela de campo. Sin embargo, en el 2007, encontraba a la doctora Mercedes, cada vez que iba a la biblioteca de Riva Agüero, después de haber tenido ella una delicada operación cardíaca, con todo su trabajo arqueológico de la Tablada, dibujos, cerámica, entre otros. Le decía que tenía que cuidarse, que ya no trabajara. Me miraba nomás sin decir nada. Ella, una verdadera mujer de trabajo, pues bien, trabajó hasta el final. De Meche Cárdenas, se puede decir que nunca dejó de ser una mujer valiosa y siempre en el servicio de su prójimo.



83. María Rosworowski, historiadora peruana. El 2015 conmemoramos el centenario en vida de la gran Rostworowski



El 2015 conmemoramos el centenario en vida de la gran Rostworowski, cuyo nombre completo es: María Rostworowski Tovar de Diez Canseco, quien nació en Barranco el 8 de agosto de 1915. Por eso este año es el de su centenario y ella sigue entre nosotros.

En 1991 la Agence France Presse la señaló como la peruana representativa de la mujer en el Perú y por eso la entrevisté detalladamente sobre su vida. Previamente en 1988 trabajé periodísticamente su obra central "La historia del Tawantinsuyo" y en 1992 sobre su libro "Pachacámac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria", también para la Agence France Presse que a continuación publico.

Sin duda la entrevista más importante que me ha concedido María Rostworowski fue la de 1991, para el tema de la mujer más importante en el Perú. Este artículo fue parte de un dossier llamado Femmes y que fue realizado por el aporte de cada bureau u oficina de la France Presse en todo el mundo, que escogió a la mujer más importante de su respectivo país.

En ese momento la Dra. Rostworowski tenía 75 años de edad, nació el 8 de agosto de 1915. Ella es autodidacta y no tiene certificados de estudios, y por eso no tenía ningún reconocimiento universitario, ni estaba premiada. Era una etnohistoriadora y autora prolífica y cada día que pasaba era más y más admirada. En 1953 publicó su primera obra Pachacutec, que fue por muchos años su obra emblemática. Su libro La Historia del Tawantinsuyo publicado en 1988, que es su obra capital estaba ya convertido en un best seller en Lima y ya la Rostoworowski era lo máximo. Este año, María cumple 98 años, el Ministerio de Cultura la acaba de distinguir. Tengo una profunda admiración por esta sencilla mujer, quien es una extraordinaria investigadora, que esperó sin ningún apuro el desarrollo de su propia ancianidad para obtener los honores y reconocimientos por toda una vida de trabajo. Hasta los 80 años no se la podía tratar de historiadora porque no tenía título, recién le llegaron los doctorados honoris causa a partir de 1995, uno tras otro. Este artículo está escrito para tierras lejanas a la patria, donde nunca nadie supo nada de María, la gran Rostowowroski. Bueno en nuestro país, no hemos sido muy generosos con todos los laureles y honores.



1.

LIMA (AFP) - Apasionada por el mundo andino, María Rostoworowski de Diez Canseco, una autodidacta que pese a sus 75 años insiste en vivir sumergida en los archivo, a fin de penetrar en la mentalidad de los indios (llamados aquí comuneros)", continua escribiendo la historia del antiguo Perú, una historia muy diferente a la oficial.

De sus investigaciones, María Rostoworowski ha extraído hipótesis que no tienen nada que ver con las teorías tradicionales. Y si bien en ciertos casos sus posiciones son criticadas, nadie pone en duda el valor de trabajo sobre las estructuras andinas del poder, en el mismo tiempo que sus investigaciones se han convertido en útiles imprescindibles para toda investigación de la historia precolombina de Perú.

María Rotworowski, hija de un polaco y de una peruana, nació en Lima, y contra lo que podría esperarse, no posee ningún diploma que certifique que aprendió a leer y escribir. Además, la investigadora que ahora es bisabuela de un niño de diez años, es todo lo contrario del retrato clásico de la persona de edad encerrada en su hogar.

-Sin prejuicios raciales-

La infancia de María Rotoworowski se desarrolló en Francia y su educación estuvo a cargo de una institutriz. Luego hizo estudios en colegios británicos y belgas antes de volver al Perú, a comienzos de la segunda guerra mundial. Su formación europea le permitió acercarse al mundo de la cordillera de los Andes sin haber estudiado la historia oficial y sin haber sido afectada por los prejuicios raciales locales.

El Imperio de los Incas, la civilización que llegaba a su apogeo en el momento en que en los Andes empezó la conquista europea, en el siglo XVI, la apasionaba, por lo que, tras largas investigaciones en los archivos del Perú, María Rostoworoski inició su formación autodidacta de "etno-historiadora".

En 1953, ella publicó su primer libro, "Pachacutec", que es ya considerado un clásico, en el que estudia la vida y obra del jefe inca que hacia mediados del siglo XV, emprendió la expansión territorial del imperio hacia lo que es actualmente Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Argentina y Colombia.

Desde entonces, una docena de obras históricas han nacido de la pluma de María Rostoworoeski, dueña de un estilo ágil y limpio, que permite al lector, gracias a una escritura clara, transportarse fácilmente a las estructuras del estado incaico.

Punto culminante de este esfuerzo ha sido su libro "Historia del Tawantinsuyo" (el estado inca), publicado en 1988, con el que la autora ha puesto punto final a su trabajo de investigación sobre el mundo andino.

La vida de Rostoworowski es una vida interesante, legendaria, en un país católico como el Perú se divorció del padre de su única hija y se volvió a casar por civil y encontró el amor definitivo en su vida, con quien le impulsó a desarrollar su pasión por el mundo andino y sus pobladores. Cuando enviudó fue misionera en un leprosorio en la amazonía y luego aceptó ser agregada cultural de la embajada peruana en España y retomó para siempre sus investigaciones.


-Un único universo el mundo de los Andes-

"En los últimos 20 años no he hecho sino pensar en el mundo andino, en mi trabajo, en los campos y en los valles, con los documentos en la mano. Esta es la {unica manera de renovar las informaciones, ya que si nos limitamos a los archivos estamos haciendo s{olo copiar los que otros han hecho", dice María Rostoworowski.

Uno de los dogmas oficiales del Perú es que la propiedad privada no existía entre los incas, pero la investigadora ha detectado la existencia de tierras que pertenecían al Inca y a la Coya, su esposa, subrayando que el imperio incaico fue un estado que tenía los rasgos propios de la feudalidad.

La mujer de los Andes en el siglo XVI era mucho más liberal que una española que una española de ese mismo periodo, al punto que hubo varias caciques mujeres, llamadas también "capullanas", que ejercieron en poder en el norte del Perú.

En los Andes precolombinos, "la mujer efectuaba los trabajos con su esposo. Sembraba mientras su compañero labraba la tierra". A la llegada de los españoles todas esas costumbres fueron "olvidadas" y la mujer se convirtió en sirvienta o concubina. En la actualidad (1991), la mujer peruana soporta el peso del hogar y debe criar a los hijos, al tiempo que es mantenida al margen de la sociedad.

"Mis colegas, aunque no tengo ningún título universitario, me han aceptado en base a mis trabajos de investigación" afirma María Rostoworowski, que en este sentido recuerda que es miembro de la Academia de Historia del Perú.

La investigadora dice que probablemente ella reunía todas las condiciones para ser puesta al margen por el hecho de ser mujer, autodidacta y por haberse apasionado por los habitantes del mundo andino peruano, pero su determinación por comprender el pensamiento andino le ha permitido superar todos los obstáculos.

Actualmente la etnohistoriadora ha iniciado un nuevo trabajo, en el que intentará mostrar las implicancias del culto religioso precolombino de Pachacamaccon la principal manifestación católica del Perú: la Procesión del Señor de los Milagros, que reúne en Lima, cada mes de octubre, al menos un millón de personas.

Es pues esta legendaria mujer María Rostorowski, una intelectual llena de vida que persiste en seguir surgiendo en el mundo peruano como una de más importantes personalidades.


2. LA NUEVA HISTORIA DE LOS INCAS 


11 de febrero de 1988, Agence France Presse


Una nueva y trascendental obra sobre los Incas, “Historia del Tawantinsuyo”, que se alinea en contra de la historia oficial y rechaza la palabra imperio para denominar al Estado que hegemonizó los Andes, resume al mismo tiempo, 40 años de trabajo, de la peruana María Rostworowski.

Los Incas conocieron la propiedad privada y supieron acumular riqueza a partir de conceptos diametralmente opuestos a los europeos, son estos algunos de los numerosos aportes de la legendaria etnohistoriadora, que en todo momento reclama estudiar al incanato con la visión propia del mundo andino.

“La originalidad inca, se debió en primera instancia, a su aislamiento de otros continentes. El mundo andino prehispánico se vio obligado a buscar su propio desenvolvimiento, a encontrar la solución a sus problemas y necesidades ahondando en sus raíces más profundas”, precisa.

Siguiendo la misma línea Rostworowski aclara que omite la palabra Imperio en referencia al incario, porque “dicha voz trae demasiadas connotaciones del Viejo Mundo”, que no son propias del ande y del Estado que surgió en el siglo XV d.C. y que terminó siendo conquistado por los españoles en 1533.

El Tahuantinsuyo, nombre original del Estado Inca, es para Rostworowski la obra de tres gobernantes, Pachacútec (el fundador), Túpac Yupanqui (el conquistador) y Huayna Cápac (el consolidador de la “paz incaica”).

El modelo económico empleado por los incas es un nuevo aporte de la obra, que permite entender su dominio sobre los Andes, abarcando gran parte de los actuales territorios de Perú, Bolivia, Ecuador y Chile, la zona de Pasto en Colombia y Tucumán en Argentina.

La “reciprocidad” fue el nombre del sistema económico que facilitó la hegemonía y sirvió para anexar territorios e igualmente mantener dentro del Estado las zonas conquistadas y crear la utopía en Europa, de un país donde el hambre, la necesidad y la miseria estaban proscritos.

Se basó en grandes donativos de alimentos y otros artículos que otorgaban los Incas a los curacas (caciques) de cada región, para obtener de ellos, en primer lugar el reconocimiento de su autoridad y para la prestación de servicios varios, formación de ejércitos y la utilización de mano de obra.

El Estado Inca estaba obligado a acumular incesantemente riqueza material para sostener su poder y entonces requería de un mayor cultivo de la tierra, propiciando una incesante migración de mano de obra de una región a otra para ampliar la agricultura y también la conquista de nuevos territorios.

Aunque Rostworowski evita precisarlo, el sistema devenía en la práctica en un pago por adelantado a los futuros servicios de los campesinos, pescadores, mineros y soldados.

“La Historia del Tawantinsuyo” fundamenta la existencia de la propiedad privada, un tema desconocido para la historia oficial, aunque parece que estuvo limitada a la descendencia de cada Inca. Cada gobernante reunía a su familia en una “panaca” al momento de la conquista española, existían doce.

La “panaca” siempre presidida por la momia del Inca, que aún muerto no perdía sus atributos de poder y funcionaba como un oráculo. Su descendencia era la intérprete de sus designios y usufructuaba sus tierras a perpetuidad.

Rostworowski precisa que el Inca Pachacútec tomó como propiedad privada Ollantay Tambo y Pisac en el departamento peruano de Cusco, lugares que tienen un enorme atractivo turístico y que están camino a la ciudadela de Machu Picchu.

Con poder económico las “panacas” participaban del gobierno y al transmitirse su pertenencia al clan por la vía materna, Rostworowski establece en contra de la historia oficial que la guerra civil, preludio a la conquista fue una lucha abierta entre “panacas” y no ambiciones personales de poder.

Al finalizar la guerra, el Inca Huáscar fue derrotado por Atahualpa, el resultado fue que la panaca perdedora a la que pertenecía el gobernante vencido fue arrasada y la momia de Túpac Yupanqui destruida, la historia oficial señala falsamente que toda la nobleza incaica (orejones) fue asesinada.

El último inca, Atahualpa, el Incarri de la cosmovisión andina que cree que algún día volverá, para la historia oficial es un ambicioso usurpador, hijo ilegítimo de Huayna Cápac y de una princesa del reino de Quito.

Rostworowski esclarece que Atahualpa es hijo de una princesa de la “panaca” de Pachacútec y que de acuerdo al derecho de sucesión, como el más hábil de los hijos del Inca muerto fue designado por las panacas como gobernante, ante los graves errores que cometió como gobernante el Inca Huáscar.

El conquistador Francisco Pizarro sometió a juicio y mandó matar a Atahualpa en 1533, su cadáver fue enterrado en una Iglesia, pero su pueblo lo robó a los pocos días y sepultó en un lugar desconocido dando origen al mito de Incarri.

“La Historia del Tawantinsuyo” es uno de los libros más humanos, hermosos y completo sobre los Incas, Rostworowski, fiel a la concepción andina, evita el empleo de cronologías y el recuento de la obra de cada Inca, incluso se abstiene de nombrar a los gobernantes anteriores a Pachacútec, respetando el modo andino de recordar y transmitir los sucesos.

María Rostworowski analiza cada una de las instituciones Incas y narra la epopeya del pequeño curacazgo del Cusco, perdido en la inmensidad de los Andes que se convirtió en el gran Estado de su civilización, sentando las bases para una nueva Historia de los Incas.

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3. EL MESTIZAJE RELIGIOSO O UN CATOLICISMO A LA PERUANA


5 de Octubre de 1992, Agence France Presse


La ortodoxia católica del Perú tiene en el Señor de los Milagros el mayor símbolo de la sociedad occidental traída por los españoles, pero ahora con los planteamientos de la etnohistoriadora María Rostworowski, pocos dudan de su vinculación a las festividades del dios andino Pacha­camac.

El sinónimo del Señor de los Milagros es el de “Cristo de Pachamamilla” que implica a indios de Pachacamac y hasta antes de la formulación de los planteamientos de Rostworowski, adelantados a la prensa hace unos cuatro años, como parte de un libro que aún no ha publicado, nadie aquí había reparado en ese parentesco.

El encuentro de dos mundos, europeo y andino produjo el sincretismo religioso en Perú, visible en la sierra andina, cuyas festividades guardan el colorido y la mística precolombina. Los extirpadores de idolatrías, se contentaron con reemplazar ídolos por efigies católicas y poner cruces en los cerros sagrados, envolviéndolos con el ritual católico.

El Cristo de los Milagros parecía ajeno a las tradiciones anteriores a los españoles. Los investigadores, sin ninguna duda señalaron siempre que el santoral católico peruano comparte atributos de los dioses andinos, y dejaron a la procesión limeña como parte de la ortodoxia católica.

Lima es la única ciudad peruana que niega sus raíces andinas, tiene una estatua del conquistador Francisco Pizarro en su Plaza de Armas, en la catedral están sus restos en permanente exhibición y llama al Palacio de Gobierno “la casa de Pizarro”. Su historia oficial señala que antes de su fundación era un valle casi despoblado, cercano al Pacífico.

El arquitecto y conservacionista Héctor Velarde, en su libro Itinerario de Lima escribió “cuando Lima fue fundada por Francisco Pizarro en 1535 no existía en su lugar sino una humilde aldea indígena”.

Sin embargo, la capital peruana estuvo poblada de un sin número de huacas (templos de barro) y los españoles, al llegar a Lima en 1533, la llamaron “la ciudad de pirámides” y durante varios años vivieron en sus cimas. Muchas fueron destruidas por el urbanismo, pero aún decenas sobreviven en la ciudad.

Rostworowski sostiene que todas estas huacas que encontraron los españoles en Lima eran tributarias del santuario del dios Pachacamac, cuyas ruinas se ubican a 20 km. al sur de Lima, como principal lugar de peregrinación religiosa del antiguo Perú y el posible centro de la difusión del idioma quechua.

La vecindad de Lima prehispánica con el gran santuario de Pachacamac, indican que la zona debió tener gran importancia en la época precolombina, porque eran tierras de propiedad o tributarias del dios, durante varios milenios, pero todavía falta mucho por investigar y descubrir.

Las crónicas españolas refieren que cuando el santuario de Pachacamac se incorporó al imperio de los Incas en 1450 D.C., el gobernante andino debió realizar un ayuno de 40 días para poder ingresar a su templo en forma de homenaje, un ritual que siguieron sus sucesores.

Pachacamac tenía como principal atributo ser una divinidad que protegía de los temblores, como aplacador de sismos, que son comunes en Lima. El santuario de Pachacamac constituye en la actualidad un enorme complejo arqueológico con edificaciones pertenecientes a las sociedades de la sierra andina que lograron conquistarlo, Wari (500 d.c.), que significó un proceso de unificación en el antiguo Perú, con la difusión de una divinidad milenaria, el dios de los dos báculos.

Los incas construyeron un templo dedicado al sol, además de otras construcciones. En el complejo también superviven otras construcciones y cementerios a los que no accede el público. Pachacamac se presenta como el más importante centro religioso del mundo andino prehispánico y que además encontraron en funcionamiento los conquistadores.

La procesión del Señor de los Milagros se inició con un terremoto que destruyó en 1687 a la capital peruana, según el historiador jesuita Rubén Vargas Ugarte, y la imagen salió a recorrer las calles convirtiéndose en patrono de la ciudad, adoptando también desde entonces el nombre de Cristo de los Temblores.

El culto de esta imagen católica era anterior a las procesiones, porque la pared en la que estaba pintada (obra de un esclavo negro) había sido la única que no fue destruida en el barrio limeño de Pachamamilla por el terremoto de 1655, y donde ahora se levanta su monasterio a cargo de monjas de clausura.

En el barrio de Pachamamilla vivían los indios que fueron prohibidos de permanecer en el santuario de Pachacamac por los extirpadores de idolatrías, que ya para ese entonces estaba reemplazado por la imagen de Cristo.

Al parecer, éstos enseñaron a los esclavos negros los atributos de su dios, que los integraron al santo Cristo de los Milagros.