jueves, 12 de febrero de 2015

39. Hermasie Paget SSCC, la salvadora de Lima

Para Inés Stagnaro Román de Pacheco


I

Este año el Grupo Inmemoriam de la Madre Hermasie Paget, me ha designado para que pronuncie el discurso de la cemoria que se realiza hoy a las 11 de la mañana, en el Parque de la Salvadora de Lima, en Jacinto Lara, San Isidro, a continuación mi discurso: Hoy, sábado 17 de enero de 2015 es el día que Lima, reserva para conmemorar y honrar anualmente a su "Salvadora" la R.M. Hermasie Paget, de la congregación Sagrados Corazones, de la que fue su madre superiora y quien fuera profesora del Colegio Belén desde 1850, y que por su inspiración, espiritualidad e inteligencia se convirtió en la maestra emblemática de la capital peruana, cuando ya era su directora, que de un inicial pensionado para señoritas lo convirtió en un modelo de colegio católico, que a partir de su obra, se desarrolló en el Perú.



La madre Hermasie Paget nació el 2 de noviembre de 1890 a los 62 años de edad, de ellos cuarenta fueron de plena peruanidad.

Ayer viernes conmemoramos a su compatriota, el almirante francés Abel Bergasse du Petit Thouars, en la plaza que lleva su nombre, frente a su monumento. Ambos fueron señalados por la Providencia para que se convirtieran en un faro de luz que alumbrara a la ciudad después que perdimos la defensa de Lima, en la batalla de San Juan, el 13 de enero de 1881 y que culminó peleándose en el Morro Solar y combatiéndose casa por casa en Chorrillos y en Barranco, que quedaron destruidos; y la batalla de Miraflores, el 15 de enero de 1881, durante la guerra con Chile.

Los dos fueron amigos de niños, la madre Paget era mayor, le llevaba cuatro años. Se reencontraron muchos años después en tierras lejanas a la patria para que desarrollaran conjuntamente, una de las más bellas historias de amor al prójimo, en nombre de la Francia inmortal, de la ayuda humanitaria, de la libertad, la fraternidad y la igualdad, de la abolición de las clases sociales y de la declaración de los derechos del hombre.

El almirante Petit Thouars, dejó el siguiente testimonio: "El asunto fue de lo más sangriento. Los peruanos se defendieron pie a pie en Chorrillos, el incendio mismo no pudo vencer la resistencia de alguno de ellos y en la tarde, toda esta ciudad compuesta de casas de campo de los personajes más ricos era presa de las llamas ante el furor de sus soldados excitados por la bebida que habían encontrado en la abundancia, en fin, por amor al pillaje desarrollado en ellos durante toda la campaña. no puede pues ser dudoso para nadie que si esa gente entrara a Lima, las casas serían destruidas, las mujeres libradas a los últimos ultrajes y todavía puede uno preguntarse, suponiendo que ella fuese ocupada regularmente y como consecuencia de una capitulación, si los oficiales chilenos habrían sido capaces de contener a sus soldados".

Petit Thouars explicó que su actuación en Lima, tuvo: "La finalidad de radicar en fines humanitarios; nuestro objetivo era salvar a nuestros nacionales y sus bienes de un peligro inmediato, preservar a las mujeres y niños de los horrores de un saqueo" y explicó que habló con el dictador peruano, Nicolás de Piérola, en su cuartel general en el baleario de Miraflores, y que estuvo acompañado con el marino inglés Sterling, obteniéndose la conformidad de Piérola para que se retire a la sierra y de no contra atacar a los chilenos durante la ocupación de la capital peruana. En medio de esta conversación, el ejército chileno rompió la tregua pactada, pasando a desarrollarse la Batalla de Miraflores.

Petit Thouars, señala que acabó su conversación con Piérola, con esta pregunta que él gobernante peruano le hizo: ¿Qué piensan de la buena fe de los chilenos? y Petit Thouars y Sterling retornaron a Lima, a riesgo de sus propias vidas, detrás de ellos, está la Batalla de Miraflores, en pleno desarrollo, que estaba previsto que la íbamos a perder y que perdimos. Cuando el gran almirante está ya en lo hoy llamamos el centro de Lima, sin saber el resultado de la batalla, define con el Ministro Plenipotenciario de Francia en el Perú, Edmond Domet de Vorges, quien lo acompañó en su cita con Piérola, otorgar asilo en la legación de Francia y cuando entran a la sede, que era en ese momento el Palacio Torre Tagle, abrieron sus puertas de par en par, para que todo aquel que requiera buscar refugio, ingresara sin tener que dar explicación alguna.

Unas dos mil personas se asilaron en Torre Tagle en la noche del 15 de enero. En tanto, el almirante francés, antes de volver a su nave, no olvidó a quien personalmente él había pedido que salvara su vida, junto a las de todas sus hermanas de los Sagrado Corazones, abordando a la Victorieuse, y que no aceptó, porque no podía dejar a su amado colegio Belén, ni a sus alumnas, pidiéndole a cambio que salvara a Lima y evitando su destrucción. El almirante envió a uno de sus oficiales, con banderas francesas, para que se coloquen en el colegio, convento y en la Iglesia de la Recoleta Belén, que hasta la Independencia había sido de los mercedarios. La Iglesia y su convento, en 1854 logró comprarlo la madre Paget, según apunta el maestro e historiador jesuita, Rubén Vargas Ugarte, en el tomo V de su Historia de la Iglesia.

El fragmento del testimonio del almirante Petit Thouars, pertenece a una carta, fechada el 23 de enero de 1881, que envió al Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, dando cuenta de su actuación en Lima, y que fue publicada en 1980, en la obra "Petit Thouars y de Vorges", del embajador Alberto Wagner de Reyna, quien es una de las personalidades de la intelectualidad peruana del siglo XX, que es parte de su vida de filósofo, historiador y diplomático, la rigurosa investigación en los archivos, en este caso en los de Francia, quien con su enorme prestigio y seriedad que caracterizó su vida, que lo convierten en un autor fundamental para comprender este momento de nuestra historia que hoy nos congrega.

El embajador Wagner de Reyna, estuvo por última vez en Lima en 1999, tuve la oportunidad de conocerlo y de conversar con él, porque fue el representante de la Sociedad Francesa de Beneficencia - Clínicas Maison de Santé en Francia y lo fue hasta que falleció en París en el 2006. Ha sido un colaborador enorme, en este trabajo que realizo desde 1999, que es dirigido por el presidente de la institución, Miguel Fort Barcelli, y que el Grupo In memorian R.M. Hermasie Paget, ha tenido a bien permitirme presentar un fragmento del mismo, ya que está centrado en más de 500 franceses que han residido en nuestro país y que han tenido una vida de servicio a la comunidad en el Perú, el país en el que eligieron vivir.

Sobre el tema, la Sociedad Francesa de Beneficencia - Clínicas Maison de Santé, me ha publicado ya tres libros: Banderas de la Libertad: Militares Franceses en la Independencia del Perú; Daniel A Carrión; y Los Ciudadanos, Franceses y Francesas en la República del Perú, Y tenemos en proceso de edición, el libro Huellas: Una Historia en la Historia, en dos tomos. La madre Paget, como el almirante Petit Thouars, son personalidades centrales de este trabajo.

Es importante señalar que la madre Hemasie y el almirante no estaban solos en Lima, sino rodeados y apoyados por una sólida colonia francesa, conformados por galos residentes en Lima. Ellos son los "nacionales" a quienes Petit Thouars señala en su carta al Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia. Y son quienes cumplieron en tierra sus órdenes, y sin ellos no hubiera sido posible cumplir de parte del marino, la promesa que le hizo a la madre Paget de salvar a Lima de su destrucción por parte del invasor.

El primero de la lista, convertido en su principal colaborador, es el diplomático Edmond Domet de Vorges, quien además era presidente honorario de la Sociedad Francesa de Beneficencia, hecho que lo acercaba a la vida diaria de sus compatriotas que vivían en Lima y el Callao. De Vorges, encabezó al cuerpo diplomático de las potencias extranjeras en las negociaciones con los oficiales chilenos y a vigilar a que cumplieran sus compromisos de respetar la integridad de la ciudad y de sus habitantes.

De Vorges es una de las mayores personalidades extranjeras que han vivido en el Perú, fue un aristócrata francés, cuya familia se distinguió en el servició a la dinastía de los Borbones. Era pues legitimista y partidario del Enrique V, el conde de Chambord, que no tenía mayores seguidores entre los franceses de Lima, era normal que en las calles limeñas, sus compatriotas se cambiaran de vereda para no cruzarlo y alguna vez lo agarraron a bastonazos. Pero frente a la guerra que enfrentaron los peruanos, sus connacionales lo unieron a ellos.

La Sociedad Francesa de Beneficenia, le obsequió una placa de oro, en gratitud a sus servicios. El embajador Wagner de Reyna, llegó a ver esta placa, en la casa de uno de sus descendientes. De acuerdo a un registro de la institución del año 1885, fue por su actuación durante la guerra.

Edmond Domet de Vorges por sus servicios al Santo Padre y a la Iglesia Católica fue nombrado conde romano por el Papa Leon XIII, de quien fue su colaborador en su condición de filósofo tomista, poco antes de cumplir funciones en Lima y durante todo su largo pontificado.

De Vorges propició un renacer en su época, de la obra de Santo Tomás de Aquino. Y ya cumplida sus funciones en Lima, ciudad a la que dejó todavía ocupada por la tropa chilena, fue enviado a Egipto, pero prefirió retirarse de la vida diplomática para desarrollar su apostolado de servir a los pobres, promoviendo la educación católica en las barriadas de París y también en los barrios obreros, su trabajo práctico y filosófico lo convirtió en uno de los inspiradores de la Encíclica Rerum Novarum y en la Doctrina Social de la Iglesia.

Un personaje igualmente trascendente fue don Louis de Champeaux, un ingeniero naval, quien dirigió la construcción del Muelle y Darsena del puerto el Callao, y era su gerente general, fue el comandante de la Guardia Urbana de Lima, formada en base a la Bomba France. El almirante Petit Thouars en la noche del 15 de enero de 1881, volvió a conformarla. El dictador Piérola, había decretado la disolución de la Guardia Urbana, conformada principalmente por los extranjeros residentes en Lima, cuyo nucleo central eran las diferentes compañías de bomberos de Lima y del Callao.

El almirante francés de acuerdo a su estrategia requería conservar el orden en la ciudad. El comando fue entregado al señor Chapeaux, por ser el presidente de la Sociedad Francesa de Beneficencia. Champeaux participó en las negociaciones con los oficiales chilenos para el ingreso de su tropa a Lima, porque en su condición de comandante de la Guardia Urbana de Lima, tenía el control del orden de la ciudad después de haber sofocado los saqueos e incendios que se propiciaron por quienes dejaban la ciudad, en caminados por lo que hoy es la carretera central, rumbo a la sierra.

Una personalidad central de este momento, fue el comandante de la Bomba France, don Bernard Emile Fort Beguerie, bisabuelo del ingeniero Miguel Fort, aquí presente, con su cuerpo de bomberos, en condición de brigadistas a nombre de Francia, participaron en la ayuda humanitaria a los heridos acompañando a las monjas enfermeras de la congregación francesa Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, quienes estaban a cargo de los hospitales de Lima y Callao. En la Clínicas Maison de Santé, que convirtió a su cocina en sala de operaciones, y en los hospitales de sangre que conformó la Sociedad Francesa de Beneficencia, atendieron las religiosas francesas de la congregación San José de Cluny, quienes tenían la administración de la Maison de Santé.


Hechos de la Guardia Urbana de Lima, están publicados por la prensa peruana, por el imprevisto deceso del señor Emilio Fort, en la noche del 23 de octubre de 1884, despúes de haber sofocado un incendio en el que salvó la vida de personas, al frente de los bomberos de la Bomba France, que comandó desde 1870. El sentimiento de pena en Lima fue enorme, toda la ciudad le rindió homenaje. Los discursos fúnebres, expresaron lo mismo "lo vimos", en el momento más difícil de Lima, sirviendo a la ciudad y a sus habitantes. Y es que este fallecimiento se produjo el día en que se cumplía un año de la evacuación de Lima por parte de la tropa chilena.

Petit Thouars, no se escudó en los cañones de la fota francesa y en particular de los de la Victoriuse, sino en la calidad humana de sus compatriotas que conoció en Lima y con los que tuvo amistad, en el tiempo que vivió en la capital peruana. El almirante, según el embajador Wagner de Reyna, arribó a Lima, el 30 de agosto de 1879, esa es la fecha que consigna su documentación. Y que nos traslada a una fecha emblemática en la historia que protagoniza la madre Paget. El primero de setiembre, publicó el diario El Comercio que Petit Thoars se presentó en Palacio de Gobierno, que fue recibido por el VicePresidente, general La Puerta, porque el Presidente Mariano Ignacio Prado, se encontraba dirigiendo la campaña del sur.

El almirante Petit Thouars, permaneció en el Perú hasta el 10 de mayo de 1880. En este tiempo, de casi diez meses, se integró a la colonia francesa y participó en sus actividades, entre ellas la Misa por el alma de los franceses y francesas que fallecieron en nuestro país que anualmente realizaba la Sociedad Francesa de Beneficencia en su Iglesia Notre Dame de Guadalupe (Nuestra Señora de Guadalupe), una bella iglesia colonial, demolida por la obra de construcción del Palacio de Justicia. También visitó el frente peruano de batalla en el sur, llevando medicina de la Cruz Roja.

La división naval francesa en el Pacífico, al mando de Petit Thoaurs, estuvo conformada por La Victoriuse, comandada por el capitán Wytz, la Decrese, comandada por el capitán Clevalier, la Chasseur comandada por el capitán Fluriols y la Hugon con el capitán Galachi. Del Callao, enrumbó la Victorieuse a las islas Marquezas, en las que recibió la orden de retornar a Francia, su mando había concluido. Su reemplazo ya enrumbaba en la nave Troimphante. El marino francés va a Chile, y arriba a Valparaíso, el 22 de diciembre de 1880.

En esta historia es natural que el almirante francés estuviera en Lima, un 30 de agosto el día de Santa Rosa, es absolutamente normal que la madre Paget, lo introdujera en el culto de la santa limeña, en el tiempo que residió en la capital y que conformara en la Iglesia del Colegio Belén, una guardia permanente en el altar a Santa Rosa, no debe extrañarnos que el señor Alberto Jochamowitz, uno de los animadores de la intelectualidad de su tiempo, en su libro Homenaje a Francia, publicado en 1947, señalara ya como la confirmación de una antigua tradición limeña, de un milagro de Santa Rosa de Lima.

El señor Jochamowitz, confirmó la tradición limeña de la razón por la que volvió el almirante francés, en la documentación del Colegio Belén. Entre los documentos de la madre Paget se encuentra, una declaración de móviles del almirante Petit Thouars, para retornar a la capital del Perú, soñó con Lima, soñó con Santa Rosa, y soñó con el Colegio Belén.

Petit Thouars se justificó ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, en carta fechada el 8 de enero de 1880, al día siguiente de su arribo al Callao, cambiando sus órdenes de retorno a Francia por las de regreso al Perú: "Si cuando tomé la decisión de remontarme al Callao temí un un momento que V:E: pudiera considerar que yo había cedido a un exceso de celo, las horas que he pasado en el teatro de los acontecimientos me producen ya el convencimiento que la presencia en él, del comandante en jefe de la División del Pacífico es indispensable en las actuales circunstancias".

El almirante Petit Thouars, nació el 23 de marzo de 1832, en el castillo Bordeux les Rohes, en Lorent, Francia, falleció a los 58 años de edad el 25 de mayo de 1890, cuando se desempeñaba al mando de la flota francesa en el Mediterráneo. Perteneció a una familia aristocrática, que remonta sus orígenes al siglo XII, como sucesores de la familia Thouars, que en el transcurso del tiempo, se convirtió en un apellido compuesto: Petit Thouars, que obtuvo prestigio en la marina de guerra francesa. Al extinguirse la línea masculina de este apellido fue continuado por los Ambert.

Su tío, hermano de su madre, el almirante Abel Ambert du Petit Thouars, uno de los más famosos marinos franceses, al no tener descendencia lo declaró el continuador de su estirpe y fuera él quien continuara la tradición familiar y siguiendo la costumbre, antepuso el apellido paterno Bergasse, al de Petit Thouars y en la marina francesa, hizo una brillante carrera, aunque tuvo momentos de infortunio, que fortalecieron su carácter. Siendo muy joven en la guerra de Crimea, en el sitio a Sebastopol fue herido de gravedad, se restableció, pero fue nuevamente herido perdiendo un ojo. Años después en la guerra Franco-Prusiana, estuvo entre los que fueron capturados por los alemanes, entre ellos el emperador Napoleón III.

La heroína de nuestra historia la madre Paget, nació el 2 de agosto, en Sombocour, Francia y falleció en Lima el 2 de noviembre de 1890, unos meses después de la muerte de Petit Thouars. Ambos fallecimientos motivaron a la prensa nacional a dedicarles, el espacio correspondiente para resaltar sus vidas. No se resaltó el paso de ambos por la historia peruana durante la guerra con Chile. El desastre como se llamaba a esta guerra, estaba como silenciada.

Es en 1924, cuando se preparaba el plebiscito de Tacna y Aricacon el arbitraje de los Estados Unidos, para la reincorporación a la patria, cuando el general francés Paul Clement, volvió a ser jefe del estado mayor del Ejército, el gobierno del Presidente Augusto B Leguía, preparó los homenajes al almirante Abel Bergasse du Petit Thouars, inaugurándose su monumento el 24 de diciembre de 1924 y colocándose una placa recordatoria de la madre Paget, llamándola la "Salvadora de Lima".

Asistente privilegiado fue el comandante del cuerpo general de bomberos y comandante de la Bomba France, don Eugenio Fontanes, ciudadano y bombero francés, quien en su larga vida peruana, fue vicepresidente de la Sociedad Francesa de Beneficencia, y perteneció en su juventud a la Guardia Urbana de Lima, que en tierra cumplió las órdenes del almirante Petit Thouars.

En este homenaje a la madre Paget, la "Salvadora de Lima", tenemos que tener presente y rendir homenaje al Ejército Peruano que combatió en las batalla de San Juan y de Miraflores, a los jóvenes peruanos de las comunidades campesinas y a todos los pobladores de la ciudad de Lima, que conformaron la Reserva Nacional. En ambas batallas murió no solamente lo mejor de la juventud de la capital sino también de todo el país. En opinión del diplomático francés, Edmond Domet de Vorges, la destrucción de Lima, hubiera llevado al Perú, a degradarlo y convertirlo en uno de los países más pobres del mundo, sin posibilidades de recuperación.

En esta preciosa historia que le pertenece al Perú en su relación con la Francia inmortal, encabezada por el almirante Petit Thouars y la madre Paget, que desde siempre son sus depositarias las alumnas y ex alumnas del Colegio Belén, en la que la religiosa francesa pide a un compatriota, quien es un antiguo amigo, y además un almirante de Francia, que le prometa que no permitirá la destrucción de Lima, promesa que obtiene y promesa que se cumplió, que al mismo tiempo en la Iglesia del Colegio Belén, estuvo una custodia permanente al altar de Santa Rosa, para que se pueda cumplir ya como un milagro, se inscribe entre las más importantes tradiciones limeñas, que no se olvidará, mientras Lima sea una ciudad agradecida y conserve su historia.

No hay que olvidar que a Petit Thouars también la ciudad de Lima, le rinde homenaje el 14 de julio, día nacional de Francia en la Plaza Francia, en la que una placa recuerda la gesta de la madre Paget. En el Callao, en el Castillo del Real Felipe en el Salón de la Mujer, se encuentra un retrato de esta insigne religiosa francesa, la madre del Colegio Belén, al lado de la heroica señora, Antonia Moreno de Cáceres, la esposa del mariscal Andrés A. Cáceres, el héroe de la resistencia al invasor.

Lima, como ya se señaló permaneció ocupada desde el 17 de enero de 1881 hasta el 23 de octubre de 1883. La Procesión del Señor de los Milagros, no salió a las calles, durante este tiempo. Permaneció en las Nazarenas, escondido para que no sea robado por el invasor. Como todos sabemos en octubre hay milagros. Una vez que abandonó para siempre el invasor a la capital peruana, todas las campanas de las iglesias de Lima acompañaron la alegría de los limeños y hasta que nuevamente se abrió paso la imagen del Señor, para el culto colectivo del agradecimiento a Dios.




II

Semblanza que escribí de la madre Hermasie Piaget y publicada en mi libro “Crónicas religiosas”, pp. 222-223.

Hermasie Paget SSCC, la salvadora de Lima y su gesta de 1881

La R.M. Hermasie Paget fue una religiosa francesa con una capacidad de servicio al prójimo sin límites, escogió una vida sencilla, vistiendo los hábitos de los Sagrados Corazones. Nada especial, ni grandioso planteó para su futuro, quiso estar acompañada para siempre de su crucifijo y su rosario. La Providencia le reservó un rol protagónico en la historia de Lima, como una luz en medio de la oscuridad.

La “Salvadora de Lima” se llama en nuestro país a esta religiosa francesa adoradora perpetua de la Eucaristía, porque es la madre del Colegio Belén que intercedió ante el almirante francés Abel Bergasse du Petit Thouars para que la capital peruana no fuera destruida en enero de 1881 como consecuencia de la derrota de las batallas de la defensa de Lima. La historia de ambos es la de una gran amistad y de una profunda fe en la religión católica, que los unió en la creencia de poder actuar y conseguir sus propósitos mediante la oración, es por eso que esta religiosa no es personaje de libro de historia sino de tradición limeña que mantiene vivo su recuerdo a través del tiempo. ¿Será posible convertirla en personalidad de la Historia del Perú?

Las religiosas y alumnas de los colegios de la congregación Sagrados Corazones son las depositarias de su legado. En el distrito limeño de San Isidro un parque está dedicado a su memoria en el que existe un hermoso monumento que la honra, todo blanco, rememorando sus virtudes. En el Callao, en el Castillo del Real Felipe en el Salón de la Mujer se encuentra su retrato al lado de la heroica señora Antonia Moreno de Cáceres, la esposa del mariscal Andrés A. Cáceres, el héroe de la resistencia al invasor. Cada cierto tiempo la Municipalidad de Lima la rememora, habiendo colocado en tres oportunidades placas recordatorias que la reconocen oficialmente como la Salvadora de Lima, mientras que su nombre ha quedado para siempre unido al de Petit Thouars.

El Perú afrontaba la declaración de guerra de Chile desde el 3 de abril de 1879 y el Presidente de la República, general Mariano Ignacio Prado Ochoa, se encontraba en el sur dirigiendo las operaciones bélicas. Petit Thouars fue recibido en Palacio de Gobierno por el gabinete ministerial a principios de setiembre, según publicó El Comercio.

El marino francés quedó en Lima un tiempo, se vinculó a la colonia francesa residente en la capital y participó en sus diferentes actividades. Estuvo con todos, el 9 de noviembre, en la Misa de honras por los galos fallecidos en el Perú, oficiado en la Iglesia Guadalupe de la Sociedad Francesa de Beneficencia. También llamada Notre Dame de Guadalupe.

La tradición de Lima y de la colonia francesa señala que entre el marino y la madre Paget existía una gran amistad de infancia que restablecieron muchísimos años después cuando se vuelven a reencontrar en la capital peruana. El es comandante en jefe de la flota francesa en el Pacífico y ella la madre superiora de la congregación de los Sagrados Corazones en Lima, la mejor profesora del país. Bergasse du Petit Thouars arribó por primera vez a la capital el 30 de agosto de 1879, fiesta de Santa Rosa.

Petit Thouars visitó con frecuencia el colegio Belén y es en su iglesia colonial donde encontró paz, orando frente a su extraordinario y bello altar. En ese recinto sagrado se aproximó a la devoción de Santa Rosa de Lima y en donde adoptó finalmente las resoluciones que marcaron para siempre su vigencia en el Perú.
Petit Thouars permaneció en el Perú hasta mayo de 1880 en que partió al sur. En esta travesía llevó medicinas, equipos hospitalarios y médicos enviados por la Cruz Roja Peruana (llamadas Ambulancias Civiles) para el Ejército Peruano, y enrumbó a las islas Marquesas para asegurar la presencia francesa en el lugar. En Lima dejó a los buques Decres y Hussard en el Callao, para proteger los bienes de sus compatriotas.

El almirante, desde las Marquesas, enrumba a Francia de acuerdo a sus órdenes, dando por terminada su presencia en el Pacífico, paso previo y natural va a Valparaíso para cargarse de provisiones. Una vez en Chile optó por enviar al Callao a la nave francesa Dayot para socorrer con alimentos a las familias de sus compatriotas empobrecidas por la guerra, en lugar de tenerlos como una reserva para su travesía.
Mientras la madre Paget instaló un oratorio permanente a Santa Rosa, en la iglesia del Colegio Belén, pidiéndole que cumpla su profesía de que Lima no sería destruida. Es así que, en este mismo tiempo, de acuerdo a la tradición, el almirante Petit Thouars tuvo en La Victorieusse, un sueño en el que Santa Rosa, le pidió que salvara Lima de su inminente destrucción.

Petit Thouars regresa a Lima, modificando sus órdenes oficiales, desistiendo cruzar en ese momento Tierra de Fuego, para alcanzar el Atlántico y enrumba a La Victoriusse al Callao. Llega el 7 de enero con la finalidad de que la religiosa, su amiga de infancia, Hermasie Paget salve la vida, ante la posibilidad de la destrucción de la capital peruana por el ejército invasor, protegida en la nave insignia de Francia en el Pacífico. Solo tenía que subir a bordo, nada más. Muchos otros subieron a las naves francesas.

Ninguna duda sobre las oraciones y rezos que estaba realizando la religiosa francesa debe haber tenido cuando el 7 de enero de 1881 arribó Petit Thouars al Callao. La madre Paget sabe que los esposos, hijos, hermanos, padres y abuelos de sus alumnas de toda la vida van a pelear en la defensa de la ciudad, todos ellos llevaban preparándose desde el inicio de la guerra el 3 de abril de 1879. Y que ellas no tenían otra opción que quedarse en sus casas, esperando a los acontecimientos.

El marino fue a visitar a su compatriota para ofrecerle la seguridad de la nave La Victoriusse. Intercambian ideas religiosas y ella solicitará y conseguirá un compromiso solemne, de evitar la destrucción de Lima. Lo cumplió.

La madre Paget y su comunidad permanecieron en su convento afrontando el mismo peligro de la capital peruana y correspondiéndole escribir una de las historias más hermosas que puedan existir entre una maestra y sus alumnas, a las que había educado desde 1850. Fiel a los lazos de la enseñanza abrió las puertas del Colegio Belén por ser propiedad de franceses y poseer inmunidad ante la invasión, y asiló a las alumnas con sus madres, y a las ex alumnas con sus hijos, madres y hermanas políticas. Se estima que por lo menos cien familias peruanas quedaron protegidas por la bandera de Francia, en ese lugar, hasta la desocupación de Lima, el 23 de octubre de 1883.

Otros lugares en los que la fraterna bandera de Francia asiló a peruanos y peruanas fueron la Legación de Francia en el Perú, que en la época funcionaba en el palacio Torre Tagle, la Clínica Maison de Santé, y en los pontones del Muelle y Dárcena del Callao de propiedad del Banco Societé Generale. Y el Colegio Bresler, de propiedad de madame Isabel Bresler, que lo convirtió en el Hospital de Sangre Santa Isabel, un anexo de la Clínica Maison de Santé para atender a los heridos del Perú de las batallas de San Juan y de Miraflores.

La madre Paget que el 28 de julio de 1877 recibió el Diploma de Oro como la mejor Maestra de la República, concedido por la Municipalidad de Lima, nació el 2 de agosto de 1828 en Sombacour, Francia, y tras profesar en 1848, arribó al Callao el 15 de febrero de 1850, siendo nombrada maestra de Pensionado, cargo equivalente al de directora del Colegio Belén, que había sido fundado por la madre Cleonisa Du Cornier. En 1854 fue nombrada superiora de su congregación y en 1880 visitadora de las casas de los Sagrados Corazones en América del Sur. Fundó colegios en Ica, Arequipa y La Paz.

Cuando la madre Hermasie falleció el 2 de noviembre de 1890, unos meses después del fallecimiento del almirante Petit Thouars, se la reconoció como una de las personalidades de Lima por el protagonismo que había cumplido en la decisión del comandante en jefe de la flota francesa en el Pacífico de no permitir la destrucción de la capital peruana durante la Guerra del Pacífico, después de las batallas de San Juan y la de Miraflores. Ella era pues la “Salvadora de Lima”.

La madre Paget es la propulsora de la enseñanza escolar católica, cuando en el Perú se asumió como una moda, después de la Independencia, la educación laica, que según el Prócer y Arzobispo de Lima, monseñor Francisco Javier de Luna Pizarro, se había convertido en pagana.

La madre Paget logró que el colegio Belén se convirtiera en el modelo a seguir de la educación privada en nuestro país, que quedó principalmente a cargo de diferentes congregaciones y órdenes religiosas, a las que ella en vida ayudó a establecerse en nuestro país.

La rama femenina de los Sagrados Corazones en sus colegios de educación inicial, han tenido en sus aulas a importantes personalidades del Perú, pero la congregación recuerda con especial cariño que los cardenales Juan Landázuri y Augusto Vargas Alzamora, fueron sus alumnos.



1 comentario:

  1. PERU DEBERA ESTAR AGRADECIDO A FRANCIA PORQUE LOS CHILENOS ABANDONARON LIMA, A TRAVES DE DOS PERSONAJES: EL ALMIRANTE DU PETIT THOUARS Y LA HNA. PAGET Y NUESTRA SANTA ROSA DE LIMA, QUE ILUMINO SUS MENTES Y CORAZONES, !!!!!!!! VIVA FRANCIA ¡¡¡¡¡¡¡

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