jueves, 19 de diciembre de 2013

1. SANTA TERESA DE CALCUTA, LA SANTA DE LA SONRISA DEL AMOR DE DIOS.



La Madre Teresa en medio del cariño de la gente de La Parada.

La madre Teresa una vez, caminando por La Parada, Lima, encontró a un niño autista, lo bendijo, lo atendió y se lo llevó para el convento de sus hermanas (que ella fundó en 1973) para darle una mejor calidad de vida, lejos de la miseria de la vida en las calles.

Hoy domingo 4 de setiembre de 2016 el Papa Francisco canonizó a la Madre Teresa en la Plaza San Pedro: 

“En honor a la Santísima Trinidad,
para exaltación de la fe católica
y crecimiento de la vida cristiana,
con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo,
de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo
y la Nuestra,
después de haber reflexionado largamente,
invocando muchas veces la ayuda divina
y oído el parecer
de numerosos hermanos en el episcopado,
declaramos y definimos a
la Beata Teresa de Calcuta
Santa
y la inscribimos en el Catálogo de los Santos,
y establecemos que en toda la Iglesia
sea devotamente honrada entre los Santos.
En el nombre del Padre y del Hijo
Y del Espíritu Santo.
Amén”.



El Santo Padre señaló a Santa Teresa de Calcuta como el ejemplo de servicio sin límites al prójimo a quien en vida de caminante en la India recorrió el mundo fundando lugares dignos para los más pobres de los pobres y en Lima creó uno en 1973 en La Parada, La Victoria, actualmente en plana vigencia.

Santa Teresa de Calcuta recorrió con sus hermanas las calles de La Parada en la primera hora de la mañana, todos los días que estuvo en Lima en las cuatro visitas que hizo al Perú, ella atendía a los necesitados con encontraba en su camino y pedía la donación de comida en los mercados para alimentar a los niños que cuidan sus hermanas, tarea que se sigue realizando.

Santa Teresa de Calcuta es la santa de nuestro tiempo que entregó su vida a los más pobres de los pobres en el nombre de Cristo, sin excepción alguna, atendió a moribundos, leprosos, enfermos de HIV, a todo aquel que en Calcuta necesitaba la sonrisa del amor de Dios, la tuvo a su lado. Las diferentes religiones de la India la consideraron en vida y post mortem: "Un espíritu superior".

Santa Teresa de Calcuta fue de origen y de sangre albanesa, de nacionalidad yugoeslava hasta que en 1950 optó por ser india. Nació en Uskub, Macedonia, el 26 de agosto de 1910 con el nombre de Agnes Gonxha Bojaxhiun, en 1950 el Papa Pìo XII aprobó la fundación de su congregación Misioneras de la Caridad, en 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz, falleció en Calcuta, India el 5 de setiembre de 1997, sus funerales fueron públicos con el reconocimiento oficial de ser una personalidad de la India, el entonces Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Angelo Solano en representación del Papa Juan Pablo II, presidió sus funerales.

Santa Teresa de Calcuta fue beatificada en Roma el 19 de octubre de 2003, seis años después de su fallecimiento y han pasado casi 13 años para su canonización.

Santa Teresa de Calcuta desde muy niña tuvo vocación religiosa, perteneció en su época escolar a un sodalicio mariano, cantaba en el coro de su iglesia, y sus biógrafos señalan que a ella le encantaban las historias de los jesuitas, mnisioneros y la vida de San Ignacio de Loyola fundador de la Compañìa de Jesús.

En el día de la Asunción de la Virgen María, el 15 de agosto de 1928 decidió ser religiosa y el 26 de setiembre de ese años ingresó a la Congregación de Jesús o Instituto de la Bienaventuranzas de la Virgen María o Nuestra Señora de Loreto que se inspira en las "reglas ignacianas" y en el buscar y encontrar a Dios en todas las cosas.

Un año después fue enviada a la India definitivamente. En 1931 se convirtió en profesora de historia y de geografía en el Colegio Santa María para niñas pertenecientes a las familias católicas más ricas de Calcuta, India. Con sus alumnas realizó 18 años después una obra que solamente ha generado admiración en el mundo.

En 1944 fue nombrada directora del Colegio Santa María de Calcuta y cuatro años después abandonó su colegio porque aceptó el llamado personal de Cristo para que se vistiese con la pobreza de la cruz estando al lado de los más pobres de los pobres, que en la India pueden alcanzar la más extrema miseria ante la indiferencia de todos aquellos que los ven ya que se cumple el sistema de castas que los condena a morir en las calles, sobre todo a quienes están fuera del sistema de castas conocidos como parias, intocables, dalits que fueron llamados Harijans por Ghandi.

Con sus propias manos Santa Teresa de Calcuta levantó a los moribundos de las calles de Calcuta y les consiguió un lugar digno para morir, o recuperarse de sus enfermedades, hizo lo mismo con los niños minusválidos, down y enfermos.

Un ser como Santa Teresa de Calcuta que tuvo en vida la mayor bondad que puede poseer un ser humano, tiene enemigos gratuitos y detractores que odian y denigran su obra que resulta incomprensible, pero que existe y se pronuncia en contra de ella.

Santa Teresa de Calcuta caminó cuatro veces por Lima, en La Parada, La Victoria, recorriendo las calles cercanas al convento que fundo y que es plenamente vigente en la actualidad a cargo de la congregación católica Misioneras de la Caridad (Amor de Dios) que ella fundó en 1950.

La santa es la más famosa mujer de nuestro tiempo por su servicio a los seres humanos, y es verdad que existe personas que no le importan sus prójimos por más cerca que estén a ellos y que son parte del propio desarrollo de sus respectivas vidas y hay que entender que no van a sentir nada de nada por quien cargaba sobre sus espaldas a moribundos y tomaba de la mano a leprosos.

Y en Lima, en su caminata inicial encontró un lugar en donde era necesario el ejercicio de su apostolado, fue en La Parada, donde hasta hace muy poco todo se movía en torno al mercado mayorista y que si bien ha sido erradicado, todavía persisten otros varios mercados, que para ella fueron: "Un pedazo de Calcuta en Lima".

Este barrio limeño, La Parada, un sitio en que es difícil de transitar porque los peatones son asaltados por ladrones, que se muestra lúgubre, muy sucio, lleno de mal olor, de gente de mal vivir, de niños de la calle y con otros abandonados a su suerte, en donde el erradicado principal mercado de la ciudad nucleó en su contorno al hampa y a la lumpenería, a vendedores de objetos robados, que generan conflicto y miseria humana desde los años cincuenta del siglo XX, es que la madre Teresa escogió para expandir su obra a Lima.

La historia oficial es así: En 1973, personas de buena voluntad, llevaron a la religiosa albanesa, madre Teresa, una petición de fundación en Lima. Ella aceptó realizarla y después de caminar por toda la zona, de mirar a toda la gente y ver toda su miseria, creyó estar en una zona miserable de Calcuta y no tardó en levantar el convento Hogar de la Paz, que alberga a seres discapacitados y da de comer a niños de la calle, a ancianos desvalidos, y a toda persona que vive en los escombros de la miseria y del abandono de sus semejantes.

El objetivo central de la congregación que fundó es el de trabajar por la conversión, la santificación de los pobres en las villas miseria o barriadas o pueblos jóvenes o asentamientos humanos, mediante el cuidado de los enfermos y agonizantes, la recuperación y educación de los niños perdidos, las visitas a los mendigos y sus hijos, como también construir refugios para los abandonados. Este espíritu está pues en Lima, desde 1973, por el padre Ricardo Mulroy, quien invitó a la Madre Teresa al Perú, y después ella visitó tres veces al Perú.

En el número uno de mi blog Rostros, están presentadas estas cuatro visitas de Santa Teresa de Calcuta y es un trabajo dedicado a mi amigo Germán Doig Klinge, quien me introdujo en la vida de la santa de nuestro tiempo.

II
SANTA TERESA DE CALCUTA: El sello o logotipo oficial de la santa de nuestros tiempos: la madre Teresa de Calcuta, una mujer que por amor a Dios dejó la comodidad del colegio Santa María para niñas del que era directora y se dedicó a servir a quienes el sistema imperante de castas en la India mandaba a morir en las calles. Atendió alos enfermos, entre ellos a los leprosos y todo tipo de enfermos sin temor alguno y con absoluta caridad, que es el amor de Dios a los hombres y del que ella fue su intermediaria. En la India está considerada como un espíritu superior.

La madre Teresa, una mujer muy pequeñita de tamaño, cargaba moribundos, los encontraba en la calle y los llevó a su primer refugio, que creó muy improvisadamente. Allí los bautizaba, según sus críticos, no respetó la religión original de quienes ayudaba.

Su obra captó la atención del Papa Pío XII y después del mundo entero.

La madre Teresa visitó cuatro veces el Perú, por mi trabajo periodístico en El Observador en 1982, pude verla detenidamente en Misa y después en el patio del convento que fundó en La Parada. Allí salió al patio a saludar a los presentes, solamente lo recorrió, no se detuvo en nadie en particular, a algunos les levantó las manos y brazos con fuerza hasta arriba, sin esperar respuesta seguía avanzando. Cuando tomó mis manos, solamente pensé en la fuerza enorme que tenía. No me gustó, sentí que cargaba muertos, que atendía leprosos y otros enfermos. Tonterías, todavía no cumplía 30 años de edad y me quedó en la cabeza que mentalmente la había rechazado, un grave error por que es un ser que está al servicio de Dios.

Se presentó una segunda vez, cuando regresó a Lima, pero no me fue posible verla. Tuve una tercera oportunidad, mi amigo Germán Doig Klinge, la trajo para la inauguración del IV Congreso de la Teología de la Reconciliación. La vi de cerca cuando llegó al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en el Callao y la vi ingresar a la capilla del Colegio Sophianum acompañada por monseñor Ricardo Durand Florez para asistir a la Misa de ignauración del Congreso de la Reconciliación.

Era la cuaarta y última vez que la madre Teresa de Calcuta, la santa de nuestro tiempo estaba en Lima, no pude observarla durante el detalle de la Misa y eso me fastidio. Pero cuando acabó todo, el cardenal Juan Landázuri, quien estaba ya jubilado, quería saludarla y no dejaba la capilla hasta que no le dieran una respuesta. del momento en que pudieran reencontrarse.

Fuimos con Germán Doig a buscarla, estaba en una oficina que le habían acomodado especialmente para ella, cuando tocamos la puerta, salió una de sus hermanas y después todas las religiosas que la acompañaban, una de ellas nos conocía y eso hizo que detrás de ellas, apareciera la madre Teresa, y mientras le explicamos en inglés el pedido del cardenal Landázuri, con Germán sentimos la fuerza de sus ojos que no cesaban de mirarnos fijamente. Ella no aceptó que el cardenal fuera a presentarle su saludo, sino que ella nos dijo que iría a su encuentro a pedirle su bendición como siempre lo había hecho en Lima.

El cardenal se había quedado a la entrada de la capilla, estaba sentado con monseñor Ariz y se había formado un grupo de personas, con quienes conversaba. Germán le dijo que la madre Teresa ya venía a saludarlo y nos incorporamos, el cardenal Landázuri le había tomado mucho aprecio a Germán Doig, estaba visiblemente contento.

En eso apareció la madre Teresa acompañada por dos religiosas y el cardenal Landázuri nos presentó a cada uno. Me parece que nadie presentaba a su prójimo como el cardenal Landázuri, con un extremo de bondad y así la madre Teresa me tomó las manos por una segunda vez en esta vida y las levantó para arriba.

En esta oportunidad si disfruté del privilegio que mis manos fueran tomadas por un ser que estaban al servicio de los pobres de los pobres en el nombre de nuestro Dios. Y en recuerdo de ese extraordinario día, Dios quiera que la santa madre Teresa de Calcuta me haga el milagro para que ya no sigan calumniando e insultando a mi amigo Germán Doig Klinge por el tema del Sodalicio de Vida Cristiana y que que se respete que falleció hace 15 años. Germán la trajo a Lima, ella sabe quien es y hay que dejar por escrito que se le ha pedido el milagro.

La Madre Teresa con Monseñor Durand.


1. LA MADRE TERESA SERÁ SANTA.- La Madre Teresa de Calcuta, caminante y fundadora ilustre en La Parada. En el mundo, cuando se habla de la beata Teresa de Calcuta, describiendo sus visitas a la América de Sur, se expresa que es la más famosa mujer de su tiempo por su servicio a los seres humanos, llegando a cargar moribundos para que no mueran en las calles de Calcuta y llevarlos a un lugar seguro y limpio donde pudieran descansar. Y es en Lima en donde encontró un lugar en donde era necesario el ejercicio de su apostolado. Y fue en La Parada, hasta hace un par de años todo se movía en torno al mercado mayorista de Lima y de otros varios mercados, que para ella son: UN PEDAZO DE CALCUTA EN LIMA.

Este lugar donde estaba el principal mercado de la ciudad, se permitió que la gente de mal vivir, hampa, lumpen, en la práctica, lo cerquen y puedan persistir en sus miserias. En esta La Parada, de tanto conflicto desde siempre, en 1973, personas de buena voluntad, llevaron a la religiosa albanesa, madre Teresa.

Ella quería realizar una fundación en Lima y después de caminar por toda la zona, de mirar a toda la gente y toda su miseria, creyó estar en una zona miserable de Calcuta y no tardó en levantar el convento Hogar de la Paz, en La Victoria, Lima, que alberga a seres discapacitados y da de comer a niños de la calle y a ancianos desvalidos, a toda persona que vive en los escombros de la miseria y del abandono de sus semejantes.

El objetivo central de la congregación que fundó es el de trabajar por la conversión, la santificación de los pobres en las villas miseria o barriadas o pueblos jóvenes o asentamientos humanos, mediante el cuidado de los enfermos y agonizantes, la recuperación y educación de los niños perdidos, las visitas a los mendigos y sus hijos, como también construir refugios para los abandonados. Este espíritu está en Lima, desde 1973, por el padre Ricardo Mulroy, quien invitó a la Madre Teresa al Perú, y después ella vino varias veces. Tuve oportunidad de verla, las tres últimas veces que estuvo en Lima. Dos de ellas en el Hogar de la Paz de La Parada y la última vez en el Colegio Sophianum en donde se realizó un encuentro religioso que fuera presidido por el entonces Arzobispo de Lima, cardenal Augusto Vargas Alzamora.

El periodismo tiene la extraordinaria virtud que por lo menos te permite ver de cerca y saludar a seres inalcanzables. En setiembre de 1982, trabajaba en el diario El Observador, me tocó escribir todo el preámbulo de la visita que abarcaba un viaje a Chimbote, ida y vuelta por carretera, en una camioneta. Entonces visitaba de día La Parada, en busca de información entre la gente, sobre las monjas y en la noche llamaba por teléfono al convento, porque había que coordinar el viaje, finalmente no fui a Chimbote, pero si a la Misa en la capilla del convento. Después ella salió al patio, dio una vuelta entre las personas, a paso muy rápido. Todos la mirábamos y ella decidía a quien levantaba con sus manos, las manos de quien ella escogía, elevándolas al cielo.

De pronto la Madre Teresa se puso frente a mí y tomó mis manos con una delicadeza y suavidad increíble, en eso no sé cómo se llenó de fuerza y las levantó para arriba.

En las siguientes dos visitas de la Madre Teresa, yo trabajaba para la Agence France Presse, transnacional francesa de la noticia, la primera y más antigua agencia de noticias del mundo, que es anterior al uso de las palomas mensajeras, porque seis meses después de su creación, por parte el señor Habas en París, en Londres el señor Reuter, de nacionalidad belga, fundó la agencia británica Reuter, a partir del uso de palomas mensajeras.

Me tocó verla pasar en La Parada en su caminata casi de madrugada, recogiendo comida con sus hermanas, nos quedamos a la Misa pero no salió al patio. La cuarta vez que vino a Lima fue para la inauguración del IV Congreso de la Teología de la Liberación, que se efectuó en el Colegio Sophianum. Ella entró a la capilla acompañada de monseñor Ricardo Durand Flórez SJ, y media hora después de terminada la Misa salió a saludar al cardenal Juan Landázuri, quien ya estaba jubilado. Mostrándose la beata, extremadamente sencilla y afectuosa con el cardenal, quien estaba acompañado de monseñor Ariz además de tres periodistas que habíamos cubierto periodísticamente un buen número de años sus actividades.

Acompañaba especialmente al cardenal Landázuri el entonces Vicario General del Sodalicio de Vida Cristiana, Germán Doig Klinge, quien era el propulsor de la Teología de la Reconciliación.

Yo me sorprendí que el cardenal presentara a los periodistas a la madre Teresa, a veces las personalidades olvidan a quienes los acompañan. En el caso de Germán no era necesario porque era su anfitrión.

La madre Teresa por segunda vez, tomó mis manos y las levantó para arriba. Es un sentimiento extraño porque se presenta con una sensación muy fuerte. A ella no le podías quitar los ojos de encima, ella te atrapaba con un magnetismo que es imposible evitar, no miraba a los ojos, miraba todo, avanzaba rápido, era una mujer muy pequeña, se podría decir que chiquitita, de apariencia muy frágil, con el rostro sumamente envejecido, sin nada que pretenda presentar la belleza occidental en un rostro femenino, a la que estamos acostumbrados por la sociedad de consumo.

Y ella que se veía tan débil, tan anciana, tomaba y levantaba tus manos con una fuerza enorme, increíble... no me he topado con nadie más fuerte. Esta mujer cargó en sus espaldas seres humanos todos moribundos, seres desvalidos y hasta leprosos. Su espíritu es enorme.

En esta La Parada de Lima que es un pedazo de Calcuta, la madre Teresa caminó con sus hermanas y levantó en una zona, absolutamente sombría y sin esperanza, un sencillo pero bello convento, lleno de paz, como es su nombre.

Recuerdo que en 1982, fui con el fotógrafo Willy Retto, mártir de Uchuraccay a la Misa, y ver en ella a la madre Teresa, en su espiritual devoción, su forma de comulgar, en el hecho de que nada la distraía de todo lo que es la Misa, unido a la tranquilidad del lugar, nos hizo salir despreocupados a todos, y sin tener en cuenta la peligrosidad del lugar. En verdad, mansos corderitos para ser víctimas de los rateros. El carro de El Observador estaba cuadrado en la vereda del convento, pero los carros de otras empresas periodísticas estaban un poco más allá. Estaban presentes todos los medios de comunicación.

A todos los robaron menos a mí. Yo me subí lo más rápido posible al carro de El Observador, de inmediato. Todos fueron víctimas de los ladrones de todo tipo y todo aspecto, entre ellos pirañitas, pirañones, alcohólicos, locos-basura, y también delincuentes bien vestidos, carteristas, en fin, toda la gavilla de la delincuencia limeña.

A todos les quitaron algo. Recuerdo a Willy Retto correr como un rayo hasta alcanzar al ladrón y recuperar su maletín, su cámara me la dio, antes de salir tras el ratero.


LA MADRE TERESA EN LIMA
4 de setiembre de 1982, El Observador

En una visita de buena voluntad, amor y paz, permanecerá en el Perú esta vez sólo por tres días la célebre madre Teresa de Calcuta, religiosa de fe heroica que dedicó parte de sus 72 años a la prédica y práctica de los valores espirituales en beneficio de los pobres, humildes y abandonados, también estará en el puerto de Chimbote.

La obra misionera que en forma silenciosa y tenaz emprendió en algunos países del mundo y sobre todo en la ciudad de Calcuta en la India, fue reconocida hace dos años con el Nobel de la Paz, con el que ahora llega en esta nueva visita al Perú, en sus 47 años de vida consagrada a la propagación de la religión católica.

Albanesa de nacimiento, criada en Yugoslavia, vio el despertar de su vocación bajo el aliento de religiosas irlandesas de Notre Dame de Loreto que la convencieron para que se hiciera postulante en su sede de Bengala. Allí se hizo profesora en la escuela superior para niñas y señoritas, pertenecientes a los estratos altos.

Las Misioneras de la Caridad, es una comunidad nueva de religiosas que se dedica en exclusividad a combatir la miseria, las enfermedades y la muerte, con el pleno reconocimiento y admiración de la India, que reconoce a su fundadora, la madre Teresa como un alma generosa.

La madre Teresa realiza su voluntaria tarea con una pasión, un realismo y un vigor que la han colocado en el primer plano de la actualidad mundial, que la señala como Teresa de Calcuta, un alma de la mayor bondad templada en el fuego de la inspiración divina que se puso como meta, la frase más simple del mundo que “era necesario hacer algo”.

Ella debía iniciarlo no obstante los caminos sembrados de obstáculos, incomprensiones, adversidades o indiferencia.

Por excepción, obtuvo de sus superiores el derecho de vivir sola, fuera del claustro y de recorrer, con sus ruegos, las calles pobres de Calcuta para socorrer a millares de seres humanos que morían en las calles desprovistas de calor humano y de atención material. En 1948, el Papa Pío XII la autorizó a cambiar su hábito monástico por el sari hindú (modesta vestimenta campesina).

La madre Teresa aprendió a cargar a moribundos para que pudieran morir en paz en un lugar limpio y no en las calles de Calcuta, pero generó algunas resistencias después de vencer todas las indiferencias.

Luego, muchos indios, señalaban que bautizaba a estos seres humanos abandonados a su suerte antes que fallecieran y así no morían estos seres en la religión en la que habían vivido y heredado de sus padres, generando controversia.

Profundizó sus conocimientos médicos y, una vez lista, emprendió con valor estoico la exploración de los suburbios y barrios de Calcuta donde se estima que hay más de 400 mil personas afectadas con lepra y que los niños en estado de abandono y orfandad llegan a dos millones.

El objeto fundamental de la congregación que creó es “trabajar por la conversión, la santificación de los pobres en las villas miseria, mediante el cuidado de los enfermos y agonizantes, la recuperación y educación de los niños perdidos, las visitas a los mendigos y sus hijos, como también construir refugios para los abandonados”.

Hoy, las Misioneras de la Caridad, aparte de un hogar para moribundos abandonados y un convento en Calcuta, tienen 70 escuelas en 52 países, incluido el Perú, donde estudian 15 mil niños. Tienen también bajo su responsabilidad 30 orfanatos donde acogen a cinco mil niños, 30 hogares que albergan cinco mil ancianos, 230 hospitales con un millón de enfermos, 50 centros que atienden a 400 mil leprosos, y más de un millón de colaboradores, así como una orden masculina llamada los “Hermanos de la Caridad” que instituyó también la madre Teresa en 1963.

El rostro de la madre Teresa no es bello ni fino; es el de una campesina sólida de nariz fuerte, labio superior cubierto por fina pelusa, pero de mirada brillante y luminosa y de sonrisa tierna y acogedora.

Ayer se entrevistó en Bogotá con el Presidente de Colombia, Belisario Betancur, y almorzó con el cardenal de ese país. Su arribo a Lima estaba previsto para las primeras horas de hoy.

Estas líneas tuvieron como fuente una semblanza que me fue entregada en el Hogar de Paz de la Parada por las hermanas de la madre Teresa, el excepcional archivo que conformó Marlene Polo en El Observador y los cables de las agencias France Presse, EFE, y UPI, que daban cuenta de su visita previa en Colombia.

MADRE TERESA EN PERU.- La madre Teresa de Calcuta reinicia hoy su gira de buena voluntad, amor y paz por otros países del continente, luego de 85 horas de estada en el Perú donde alternó brevemente con el Presidente Belaúnde, el cardenal Landázuri Ricketts y los miembros de su comunidad religiosa tanto en Lima como en Chimbote.

En el tercer día de visita en Lima dedicó parte de su ajustado tiempo a un reparador descanso, el único en las dos semanas de su periplo por Iberoamérica, después de una entrevista “cordial y respetuosa” con el jefe de la Iglesia Peruana.

En el Hogar de la Paz, centro que ella instituyó en Lima en 1973 y donde se alojó, asistió al mediodía a una Misa concelebrada por sacerdotes norteamericanos de la orden norbertinos, entre ellos el padre Ricardo Mulroy.

Este sacerdote fue quien remitió en 1972 una carta de invitación a la madre Teresa y en atención a la cual ella visitó el Perú por primera vez en 1973.

Reclinada con reverente recogimiento en la primera fila de bancos de la capilla y confundida entre niños minusválidos albergados en el Hogar de la Paz, la célebre religiosa oró en silencio y recibió el sacramento de la Comunión.

Protegida del frío sólo por una sencilla chompa gris confeccionada en el Perú, mostraba el paso de sus 72 años y del laborioso trabajo a favor de la humanidad desvalida y abandonada, con su espalda encorvada y su sereno rostro surcado por finas arrugas.

Durante la homilía el sacerdote destacó la obra pastoral de asistencia a los enfermos, amparo a los abandonados, ayuda a los necesitados y dio gracias a Dios por la presencia en la Misa de la madre Teresa de Calcuta, a la que consideró “proveedora moral y material de la doctrina de Cristo”.

En el momento de la Paz en la Misa, la madre Teresa se confundió en un tierno abrazo, expresando “la paz sea contigo” a los 120 pupilos del albergue y algunas damas que lograron ingresar al oficio pese a la privacidad del mismo.

Al final de la Misa esquivó con humildad a los periodistas y luego de diez minutos volvió a salir, esta vez al patio, donde repartió medallas con la figura de la Virgen de la Inmaculada Concepción a las personas ajenas al Hogar que aún permanecían allí.

Tanto en la capilla como en el patio habían pizarras con leyendas escritas en inglés: “God bless you” (Dios te bendiga).

Antes de ingresar a almorzar con todos sus protegidos, niños, adolescentes y adultos con defectos físicos y mentales, un sacerdote impartió la bendición a la fundadora de la comunidad de Misioneras de la Caridad, de hospitales, asilos, escuelas y hogares “para que tenga siempre éxito en su misión, en su trabajo y en su viaje”.

Por la tarde, la madre Teresa se reunió con la comunidad de religiosas de la orden a la que ella pertenece, entre las que figuran jóvenes de la India que frisan apenas los 18 años y que actúan con admirable mística como madres de cientos de niños abandonados.

Durante la Misa se advirtió a diez de ellas cuidando con desbordante amor a unos 50 niños minusválidos, varones y mujeres, que por su corta edad e inocencia deseaban dedicarse al juego.



No se confirmó la hora en que la madre Teresa enrumbará hoy hacia Ecuador. Depende del vuelo de itinerario del avión que debe tomar, según la madre Beatriz, superiora de la congregación de las Misioneras de la Caridad en Lima.

2. PEDRO BELTRÁN BALLÉN, DIRECTOR DE LA PRENSA

En periodismo se recuerda muy poco al periodista Pedro Beltrán Ballén. Será seguramente de su desinterés por la figuración social que tuvo en vida, a pesar de que era uno de los exponentes más conocidos de su generación, que resultó ser la última que cerró una época, liquidada por el velasquismo, y que se había iniciado con la reconstrucción nacional del desastre que nos significó la guerra con Chile.

Pedro fue una de las personalidades jóvenes de la sociedad de su época, que terminó finalmente con el velasquismo. El le puso empeño y pasión para acabar con el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas que encabezó el general Juan Velasco Alvarado del 3 de octubre de 1968 al 29 de agosto de 1975.

Pedro había ingresado en los años sesenta en el mundo de la minería y era accionista de la empresa minera Volcan, tomando el lugar de su padre don Felipe Beltrán Espantoso, y entre los accionistas estaba Roberto Letts Colmenares, quien era su amigo y después su apoderado; y entre otros accionistas, figuraba su hermano Felipe.

Él poseía un enorme talento para encontrar minas productivas. También realizó inversiones agrícolas, inmobiliarias y le gustó ser dueño, accionista o concesionario de hoteles, restaurantes y bares, por lo que su vida tuvo un toque bohemio.

Sin embargo, Pedro desde muy joven fue directivo del diario La Prensa, en la que trabajó decididamente desde cursaba el quinto de secundaria en el Colegio Santa María, al lado de su tío Pedro Beltrán Espantoso, uno de los tótems del periodismo y del liberalismo en el Perú.

Era natural y esperado que lo sucediera en el cargo a su tío Pedro, pero claro, en su respectivo momento. Antes de tiempo el velasquismo imperante en los años setenta, lo obligó a ser el director de La Prensa, durante dos años y medio, precisamente en uno de los momentos más difíciles para la libertad y el derecho a la propiedad en el Perú.

Pedro era muy sensible y esos años fueron muy difíciles para él. La dictadura lo amenazaba continuamente y lo hizo extraordinariamente, pero era considerado un niño rico en el puesto de su tío, pero logró que las personalidades opositoras a la dictadura velasquista, lo reconocieran el director de La Prensa, entre ellos don Luis Miró Quesada de la Guerra director de El Comercio y Doris Gibson, fundadora de la revista Caretas. 

El general Juan Velasco, entonces gobernante del país desarrollaba el proceso revolucionario de las fuerzas armadas y dispuso en enero de 1972 que don Pedro Beltrán Espantoso, director y propietario de La Prensa, fuera destituido de la dirección de su periódico, porque había infringido el estatuto de la libertad de prensa. Pedro, estaba a cargo del periódico, porque su tío Pedro residía una parte del tiempo en Nueva York. No tenía el nombramiento de subdirector porque ese cargo había sido suprimido cuando se alejó del diario, don Miguel Fort Magot, hacia 1960. Por consideración don Miguel, nadie volvió a ocupar ese cargo en La Prensa.

Pero se podría decir que Pedro lo ejercía y entonces destituido su tío, su familia lo reconoció de inmediato como el sucesor, antes de tiempo.

Un día antes de que se publicara en El Peruano, el decreto de destitución de don Pedro Beltrán Espantoso de la dirección de La Prensa, Pedro estaba almorzando en el Club Villa, no pensaba quedarse mucho tiempo y en el momento en que decidió retornar al centro de Lima, se encontró con un amigo diplomático que había llevado a Villa al funcionario norteamericano Luigi Enaudi, de enorme participación en la vida peruana desde el velasquismo hasta la paz con Ecuador, ya en tiempos del fujimorismo.

El chofer del periódico, no llegaba para recogerlo, pero conversaba con normalidad y es que no podía saber que el velasquismo había cerrado la carretera y que se estaba desarrollando un operativo policial para detenerlo a su salida del club, pero como no salía, entonces los soplones decidieron entrar por él en la creencia de que se había escapado. 

Entonces su amigo, quien siempre para él, paraba en la luna, pero sabía aterrizar a tiempo, y eso era lo importante en la vida, escuchó de casualidad que venían por Pedro. Y no perdió tiempo y le dijo una especie de clave que ya tenían preparada: "Pirulito, corre, vienen por tí", Pirulo era el apodo de su tío Pedro. Y rápidamente su amigo diplomático reaccionó, lo llevó directamente al carro de la embajada norteamericana que estaba en la playa de estacionamiento. Este diplomático, después tuvo uno de los más importantes cargos que se pueden tener en la ONU. 

De esta forma los cuatro: Pedro, el amigo, el diplomático y Mr. Enaudi, salieron sin dificultad alguna, ya que el diplomático de los Estados Unidos se convirtió en un escudo protector.

Las dictaduras a veces tienen límites, destituyeron a don Pedro de La Prensa, pero a su sobrino Pedro ya no lo detuvieron, ni lo deportaron y así pudo suceder a su tío hasta que finalmente el 28 de julio de 1974, se confiscaron los diarios y Pedro se escondió en un modesto segundo piso, departamento que compartía un amigo con su novia, pero consideró siempre que su verdadera salvación fue que cocinaba una señora, la antigua ama de la chica, que permanecía a su servicio. Pedro tenía mucha gracia en sus narraciones, pero gustaba escribir editoriales.

Conocí a Pedro, en setiembre de 1964, en la semana de la celebración de las bodas de plata del Colegio Santa María, yo cursaba el quinto de primaria, y él como ex alumno participó convirtiéndose en la estrella de casi todos los juegos, porque participó en todos, en fútbol les ganó a los curas encabezados los hermanos Marck, Salvatore y Rudy, en natación perdió con George y con Salvatore. El hermano George N. Lytle está por cumplir los 95 años de edad. Y fue finalmente, cuando Juan Luis Cipriani le ganó al padre Robert Heil SM en básquet, que permitió a quien es hoy el cardenal del Perú, convertirse en el héroe de la jornada. 

En esa semana, Pedro con su amigo Alejo, jugó con mi clase que estaba a cargo del hermano Salvatore, de quien se hizo amigo. Y se mostró muy generoso con los que estábamos alrededor suyo, nos convidaba todo en el kiosko. Después con Alejo nos invitaron todos los días a comer al BBQ del Ovalo Gutierrez, anticuchos de lomo o pollo con papas fritas. Creo que el sábado almorzamos en el chifa de la avenida Santa Cruz. Pedro fue siempre muy gastador. En esa semana hemos jugado los juegos de los paseos campestres, a correr en sacos, con una cuchara en la boca, portando papas, limones, huevos. Pedro poseía una enorme imaginación y cuando se jugaba en parejas, me escogía.

Así fue como lo conocí y después cuando me veía en el hipódromo o en algún club pasaba la voz, era muy sencillo y buena gente, sumamente correcto. Una vez fue a la casa de mi abuela paterna acompañando a su tía Miriam (la esposa de su tío Pedro), y a la secretaria de la señora Beltrán. El me dijo que él de niño había estado en la casa y que me conocía desde entonces.

Es curioso, pero un año después cuando estaba en segundo año de secundaria, mi abuela fue a la casa de la señora Miriam, ya que realizaban obras sociales y ese día correspondió la reunión en la casa de la señora Beltrán y fui a recoger a mi abuela. Así pude conocer la famosa casa de don Pedro Beltran en la Av. Emancipación, que fue de propiedad de su abuelo el guanero Espantoso, cuñado del banquero banquero francés Augusto Dreyfus y bisabuelo de Pedro, el decía que esa casa había pertenecido a su tatarabuela Bergman.

Esta mansión, señalada como un ícono de Lima antigua, se mandó destruir por orden del general Velasco, con la única finalidad de no dejar adobe sobre adobe de la casa de don Pedro, el mayor exponente de la oligarquía peruana, según el velasquismo.

La entrada a la casa se realizaba por la puerta del jirón Rufino Torrico, se subía directamente al segundo piso, en el que se decía que estaban los 32 recibos o salas de estar o habitaciones que decían que eran 32 y al escritorio del tío Pedro. Como la reunión de señoras no había acabado, los mayordomos me sentaron en la entrada, yo tenía 14 años y me puse a curiosear y estaba caminando por el pasadizo tratando de contar los ambientes, para saber en verdad si eran 32, cuando vi que en el escritorio del tío Pedro, que tenía la puerta abierta, vi que estaba sentado leyendo el periódico, el sobrino Pedro, mi amigo, y entré a saludarlo, ya pues, no pedí permiso. La interrupción no perturbó al tío Pedro, ni pareció darse cuenta de mi presencia, hasta que dijo: "este muchacho tiene condiciones hay que probarlo en el periódico". Mi abuela dio permiso, me quedé para almorzar ese día con Pedro, el tío Pedro y la señora Miriam. En la tarde fuimos al periódico. Y así fue que cuando estaba en el colegio, a partir de los 14 años de edad y varias semanas de las vacaciones, me iba a practicar a La Prensa y me pusieron de apodo "griego" con el paso de los años fue como me hice amigo en verdad de Pedro, hasta que falleció a principios de los ochenta, radicaba en el extranjero. Una semana antes de fallecer estuvo en Lima y pudimos conversar y revivir una vieja amistad.

Ahora que el velasquismo está en boca de muchos, ante la posibilidad de que el presidente Ollanta Humala adopte el estatismo de izquierda, es una obligación señalar que es experiencia dictatorial que no podemos volver a repetir, por su siembra de odio y por sus fracasos, que no llevaron a nada bueno al Perú y que tal vez todavía, tantos años después no nos recuperamos. Y es cierto que Pedro Beltrán Ballén en un país que le hubiera permitido desarrollar su talento empresarial y que no lo desviara de su camino de vida, cuanto de bien le hubiera hecho a nuestro país. Pero es cierto, su talento lo derivó a la lucha por la libertad y lo logró finalmente con el derrocamiento del general Velasco en 1975 y el retorno de la democracia en 1980, prueba de ello es que su nombre está inscrito en esa lucha como el director de La Prensa, que fue confiscada por el velasquismo para entregarla a los sectores organizados de la población, que nunca se conformaron y así quedaron los diarios durante seis años como propiedad del Estado Peruano, sin pagar un centavo a sus dueños. Este es pues mi recuerdo de mi amigo Pedro Beltrán, quien me introdujo al mundo del periodismo peruano.

Me parece, según mis recuerdos, que Pedro Beltrán Ballén como director de La Prensa fue por su lado sin tener mucho en cuenta a los periodistas, tal vez no confiaba en ellos. Consultaba con su papá, con su tío Pedro y su tía Miriam, que lo tenía por hijo. Pedro no escuchaba mucho al núcleo de periodistas famoso que tenía La Prensa y que realmente era famoso. Le hacían sentir que ellos sabían más que él y que ellos cumplían órdenes del tío Pedro, pero claro el sobrino Pedro era el jefe, los podía botar, y a veces, siempre le llegaban comentarios de que tan solamente era un niño rico, encaminado a ser el nuevo Marianito Prado y eso los enfurecía. Creo que siempre lo vieron como un niño rico, que solamente tomaba Dom Perignon y por eso, para que supieran lo que hablaban y que él lo sabía le puso Perignon a uno de sus hijos. Yo no pude jamás trabajar en La Prensa ya que mi papá y mi abuelo Miguel Fort Magot, quien fue conyuge de mi abuela paterna, lo prohibieron, decían que primero acabara el colegio. Mi abuela le tomó aprecio a Pedro, nadie lo ganaba en educación, le publicaba las obras sociales que realizaba y la ayudó mucho con la Caja de Cooperación Cristiana que fundó. Para mi abuela no había nada de malo que trabajara con Pedro, pero como practicante del periódico. Cuando falleció mi abuela, mi papá decidió que pudiera seguir visitando La Prensa pero sin entrar a planilla, pero le encontré la salida, una empresa minera de la que era accionista Pedro, me pagaba unos cuantos soles. No podía tener signos exteriores de riqueza, era poco, me hubiera gustado pagarme la universidad. Y así fue como seguí andando con Pedro y conocí a toda la gente conocida de Lima con la que trataba Pedro, y sé que antes de ser director, Pedro ya recibía todas las amenazas, que eran imposibles de creer, no se podían cumplir. La soplonería no tiene límites y el creía que del interior del periódico se filtraba información y por eso hizo a Doris Gibson, en su confidente y él se reía con ella de que si ella fuera jovencita, habrían sido Romeo y Julieta. Es cierto que las amenazas, presiones y una serie de maldades que le hizo el velasquismo no lo convirtieron en un tipo temeroso, todo lo contrario, pero en verdad, finalmente lo desestabilizaron emocionalmente y eso lo llevó a morir relativamente joven con todo el futuro que podía tener un tipo tan talentoso y bueno y excesivamente rico sin haber heredado ni a su padre, ni a su tío, ni a su tía Miriam. Su esposa también pertenece a una familia de reconocida fama de dinero. Pedro Beltrán Ballén no solamente tenía para perder La Prensa, sino mucho más, realizando cuentas el periódico fue para él, una cuestión de honor familiar en 1972. Yo lo llevé a Pedro a la casa de Luis Jaime Cisneros, cuando vivió en Borgoño, en Miraflores. Luis Jaime dirigía La Prensa. Le fue muy difícil hablar con Luis Jaime.

Cuando Belaunde devolvió los diarios a sus dueños, no le interesó, tenía que poner plata y sabía que volvían las guerrillas y creía que él iba a ser un blanco en la mira del terrorismo. Él no tenía dudas que con un poco de publicidad se convertía para la opinión pública en el representante de la antigua oligarquía y el enemigo número uno del pueblo. Podría ser que de acuerdo a su talento empresarial, el quiso que asumieron la responsabilidad de desarrollar La Prensa y que fracasarán, para que después regresara, pero él falleció antes de la quiebra, así que no lo llamaron y en el caso de su hermano Felipe, él se fue del país en la época de Belaunde, porque el terrorismo estaba en permanente auge.

FOTO 1



En esta fotografía de izquierda a derecha están sentados don Luis Miró Quesada de la Guerra, entonces director del diario El Comercio y la mítica Doris Gibson, una de las peruanas más importantes del siglo XX fundadora de la revista Caretas, antes lo fue de la revista Oiga. De pie Arturo Salazar Larraín, entonces presidente de la Federación de Periodistas del Perú; Pedro Beltrán Ballén director del diario La Prensa; y don Pedro Tello.

El presidente de la Federación del Periodistas, vinculada al diario La Prensa invitó a los periodistas más connotados de la época a un almuerzo el 17 de mayo de 1974. La cita fue señalada por el oficialismo dictatorial de la época en un acto conspirador y golpista y contrarrevolucionario. El 28 de julio de 1974, los diarios fueron confiscados.

Esta foto es de cuando la contrarrevolución y los principales miembros de la prensa democrática, pero señalada de enemiga por el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, dos meses y unos días antes de la confiscación de la prensa nacional. Arturo Salazar Larraín fue el anfitrión de la cita.

Pedro Beltrán y Doris Gibson, lograron que el Dr. Miró Quesada a sus 93 años de edad aceptar ir a la cita, en una institución vinculada a la competencia, ya que los periodistas de El Comercio participaban en la Asociación Nacional de Periodistas.

En el almuerzo, dos de los más connotados periodistas de La Prensa, Mario Castro Arenas y el anfitrión Arturo Salazar Larraín, quien años después fue director de La Prensa se sentaron respectivamente a la izquierda y a la derecha del Dr. Miró Quesada, quien será seguramente siempre uno de los mayores referentes y también personalidades del periodismo nacional.

En la foto, detrás de la mítica Doris, está Pedro Beltrán, director de La Prensa, quien sucedió a su tío, don Pedro Beltrán Espantoso, porque el general Velasco, amparándose en una interpretación de su propio Estatuto de Prensa, lo destituyó de la dirección del diario del que fue propietario, en febrero de 1972. Eso hacen las dictaduras, realizan todas las las arbitrariedades. amparándose en sus decretos.

Todos sobrevivieron a la dictadura militar, con la excepción de don Luis Miró Quesada, quien falleció a los 95 años de edad el 24 de marzo de 1976, y don Pedro Beltrán Espantoso, quien falleció en Nueva York en 1979 a los 81 años de edad. Poco después de haber visitado Lima. Las intervenciones estatales sea en la prensa peruana sea por dictaduras de izquierda como la del gobierno militar de fines de los sesenta y del setenta o de derecha como la fujimontesinista en la década de los noventa, del siglo pasado, han fracasado y no tengo duda que cualquier intervención gubernamental del futuro, por la tradición histórica del Perú, fracasará absolutamente.


                                                                                         FOTO 2
Esta es la foto que endemonió al general Juan Velasco Alvarado. Su dictadura logró lo imposible el 17 de mayo de 1974, dos meses y días antes de la confiscación de la prensa nacional. En un almuerzo de confraternidad en la Federación de Periodistas del Perú, las familias Miró Quesada (El Comercio) y Beltrán (La Prensa), tras años de años de enemistad política y de rivalidad periodística, públicamente señalaron que estaban unidos por la libertad de prensa. Ya antes se habían estado reuniendo, primero, fue en la casa de Doris Gibson, un precioso dúplex en los altos de las oficinas de la revista Caretas, en el edificio de la esquina de Camaná con Emancipación. Luego se reunieron en la casa de don Luis Miró Quesada de la Guerra, en Javier Prado con Camino Real, y también se reunieron en la casa de Orrantia, San Isidro don Felipe Beltrán Espantoso, teniendo de anfitriona a su esposa, la señora Maricucha Ballén Ayulo de Beltrán. Estas reuniones se hicieron una costumbre promovidas por la inteligencia de Doris y Pedro Beltrán Ballén, quien cuando quería era el hombre más simpático del mundo y sin problema alguno captaba el aprecio, de quien él quería, que lo apreciara. Don Luis Miró Quesada le tomó enorme aprecio, Pedro tenía un poco más del tercio de su vida, que ya eran 93 los años vividos por don Luis.

En la fotografía se puede ver al Dr. Luis Miró Quesada de la Guerra, entre dos periodistas que han sido símbolo de La prensa, Mario Castro Arenas y Arturo Salazar Larrain. La invitación al almuerzo fue realizada por Salazar Larraín, quien entonces presidía a la Federación de Periodistas del Perú, en la que se congregaban los periodistas de La Prensa. Los periodistas de El Comercio, dirigido por don Luis Miró Quesada, estaban afiliados en la Asociación Nacional de Periodistas. Esta reunión pública, como lo fue este almuerzo, finalmente tuvo en la presidencia de honor a don Luis Miro Quesada y este es un hito para que acabada la dictadura militar fuera factible la creación del Colegio de Periodistas, en nuestro país.

Entonces hay que precisar que la reunión se realizó el 7 de mayo de 1974, el entonces Presidente de la Federación de Periodistas del Perú, don Arturo Salazar Larraín invitó a los directores, jefes de redacción y periodistas connotados de la época a un almuerzo de confraternidad.

En la foto de izquierda a derecha se puede apreciar a la mítica Doris Gibson (Caretas), Pedro Beltrán Ballén (director de La Prensa), Pedro del Pino, Arturo Salazar, el Dr. Luis Miró Quesada de la Guerra (director de El Comercio), Mario Castro Arenas, Guido Chirinos, Jorge Castro de los Ríos, y Enrique Escardo (Gente). Frente a Doris Gibson, aunque no se ve sus rostros, están don Pocho Delboy y el Dr. Aurelio Miró Quesada, en cambio se puede apreciar a Enrique Zileri, quien mira a su madre. Todos están mirando a Doris, que en ese momento lleva la conversación. Grande Doris.

Todos sobrevivieron a la dictadura militar, con la excepción de don Luis Miró Quesada, quien falleció a los 95 años de edad el 24 de marzo de 1976, y don Pedro Beltrán Espantoso, quien no asistió al almuerzo por manter su autoexilio en Nueva York, él falleció en 1979 a los 81 años de edad. Las intervenciones estatales sea en la prensa peruana sea por dictaduras de izquierda como la del gobierno militar de fines de los sesenta y del setenta o de derecha como la fujimontesinista en la década de los noventa, del siglo pasado, han fracasado y no tengo duda que cualquier intervención gubernamental del futuro, por la tradición histórica del Perú, fracasará absolutamente.


3. PILAR COLL TORRENTE, MISIONERA DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN

Pilar nació en Fonz, Huesca, España el 30 de enero de 1929, su padre fue asesinado durante la guerra civil española, ello marcó su vida. Estudió derecho en Barcelona y perteneció al Instituto de Misioneras Seculares, que la mandó al Perú en 1967. Después de 45 años de vida peruana, Pilar Coll falleció ayer sábado 15 de setiembre a los 83 años de edad.

Con monseñor Luciano Metzinger SSCC, cuando se jubiló de sus funciones episcopales, fundó la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, junto con otras personalidades de mediados de los años 80. Monseñor presidió su primera junta directiva y ella fue la secretaria ejecutiva.

Pilar fue una misionera española de la Teología de la Liberación, quien desde 1967 se dedicó al trabajo de catequesis en los barrios pobres, primero en Trujillo y después en Lima. De profesión fue abogada y también profesora de colegio.

A mediados de los años setenta se vinculó al movimiento laboral a través de la Comisión Episcopal de Acción Social y después a los derechos humanos en la etapa del terrorismo, y realizó siempre una labor humanitaria en las cárceles con los presos y presas, convirtiéndose en una de las principales propulsoras y dirigentes de los derechos humanos en el Perú, con una continuidad total en el tiempo.

Pilar murió a los 83 años de edad, mujer honesta, de principios y de carácter fuerte.

Era monja y no parecía que fuera monja, absolutamente sonriente y hablaba en alto, te miraba a los ojos, era un poco mandona, solamente pensaba en hacer el bien a los demás, era misionera en cuerpo y alma. Más de una vez le dije: “Pilar, no fastidies, tú eres monja, no se puede hacer lo que quieren hacer las monjas, sabes que no es mi opinión, sino la de muchos de los que te rodean”... me miraba con fastidio y después se le pasaba, como si nada hubiera escuchado.

En los años setenta participaba en marchas callejeras, allí la conocí, en el Parque Universitario, frente al antiguo Ministerio de Educación, era profesora del SUTEP, tenía diferencias con la dirigencia nacional. Yo era un simple transeúnte a quien de pronto le llovieron las bombas lacrimógenas que la policía antimotines lanzaba indiscriminadamente, y así murieron varios peatones.

Pilar enfrentaba chorros de agua y bombas lacrimógenas con enorme valentía pero en aquella oportunidad casi se muere asfixiada, no se desmayó porque la jalé del brazo y salimos corriendo hasta que de pronto de una de las casas de vecindad del centro limeño abrieron su puerta, entramos una multitud y cerraron la puerta. Tuvimos que subir al segundo piso y quedarnos en el techo porque la policía entró y en eso una puertita se abrió y con Pilar nos dejaron pasar. A todos los demás se los llevó la policía. Nos hicimos amigos de ese día, la invité a almorzar a un restaurante y cada uno se fue a trabajar. Ella me contó que era española, que vivía en El Agustino, que era religiosa y por su edad era contemporánea de mi mamá.

Al día siguiente, extremadamente pequeño mundo, fui a visitar a mi amigo, el hermano Julio Corazao, marianista, quien era asesor del entonces Ministro de Educación Otto Eléspuru, él nos recibió en el propio despacho del ministro, allí andaba él, y solamente nos reímos cuando nos vimos. Y desde entonces tuvimos una cordialidad enorme cada vez que nos encontrábamos y ambos éramos muy festivos uno con la otra o la otra con el uno. Julio Corazao cuando le conté lo que habíamos vivido el día anterior expresó: Así son mis amigos como ustedes dos.

Pilar colaboraba en los Paros Nacionales de aquellos años, en las huelgas de hambre que se desarrollaban en las iglesias. Muy humana, muy servicial, muy querida. Su actitud fue siempre la de una mujer de izquierda y estuvo presente en los conflictos sociales generados por la dictadura militar de los setenta, pero su papel no fue el de la activista que protesta, sino la de muy colaboradora de la necesidades de su prójimo, en todo lo que humanamente pudiera valer su ayuda.

Perteneció a la primera fila de los activistas de los derechos humanos, en todo el sentido de la palabra desde que llegó al Perú, con la única intención de servir a su prójimo y lo logró.

A Pilar la he tratado bastante en esta vida, desde fines de los setenta, pero no tuvimos amistad... era monja, bueno era religiosa, específicamente misionera. Es lo mismo ser monja, religiosa, y misionera. Me ha sorprendido que falleciera a los 83 años de edad, no me pareció nunca que fuera tan mayor, fue siempre y se mostró demasiado vital y admirable.

Pero así como parecía que de su carácter solamente tuviera flores para todos, cuando se molestaba... era Pilar. La recuerdo en una conferencia de prensa, molesta con todos los periodistas... pero no comprendía razones, por más que le pedía que no criticara, se lanzó con todo.. nadie le publicó nada, bueno yo sí, para la Agence France Presse... Cuando la volví a encontrar, ella seguía molesta con los periodistas... así son las personas de principios y de carácter, las luchadoras de los derechos de su prójimo, no son conciliadoras.

Dejé de ver a Pilar muchos años, casi 15 años y la encontré en la puerta de la oficina del padre Gustavo Gutiérrez, en Lince. Iba a dejarle al padre Gutiérrez un ejemplar de mi libro Crónicas Religiosas. Pilar cuando me vio, explotó de alegría, me hizo pasar, me hizo atender, cuando quería era encantadora y ese día la última vez que la vi, lo fue en exceso conmigo. Por suerte le pude entregar un ejemplar a Pilar, quien es una de las mejores personas que han caminado en el Perú. Su vida lo demuestra, caracterizada por un pleno y absoluto servicio al prójimo, en su absoluto amor a Cristo.


4. CRI CRI EL GRILLITO CANTOR

Cri Cri el Grillito Cantor, que no es Pepe Grillo, que le pertenece a los dibujos animados de Walt Disney, sino que es el famoso seudónimo del compositor de música y letra para niños, presentada en forma de cuentos, el mexicano Francisco Gabilondo Soler (1907 - 1990), dueño de un arte genial, exclusivo para el mundo infantil, al que perteneció mi generación y que cayó en el olvido, con La Patita y toda su obra, cuando ya no era adecuado que escucharas cuentos infantiles, pero siempre hay niños y siempre se le termina escuchando. Esta noche vimos su película, la de su vida, cuando era famoso en toda América Latina, filmada 30 años antes de que falleciera. Teníamos la recomendación de una película muy entretenida de Tin Tan con Sara García y Joaquín Pardavé en canal de cable De Película, exclusivo de cintas mexicanas, cuando de inmediato una vez terminada la obra de Tin Tan, se inició Cri Cri el Grillito Cantor, creímos que era de dibujos animados pero estaba protagonizada por Ignacio López Tarso y Marga López, desarrollándose la vida del compositor Gabilondo Soler, en forma amena, agradable, llena de nostalgias por lo vivido en los años 50 y principios de los 60. Lo curioso es que hasta ver su película no tenía recuerdo alguno de Cri Cri y ahora estoy convencido que he escuchado muchas veces toda su obra y que me la se. La memoria es algo increíble y hay que darle las gracias al gran Gabilondo Soler y sus cuentos musicales que disfrutamos a plenitud cuando fuimos niños.


5. LUIS JAIME CISNEROS, LINGÜISTA, DIRECTOR DE LA PRENSA Y FUNDADOR DE EL OBSERVADOR

Luis Jaime, lingüista, nació en 1921 (18 de mayo) y es el profesor de más de 50 promociones de alumnos que estudiaron Letras en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), para muchos es el maestro que representa a los profesores que tuvieron en la universidad. Entre ellos me encuentro, además de haber desarrollado la amistad con él, de haber estudiado en su casa cuando estudié Derecho y de haber colaborado en su trabajo en el diario El Observador, que fundó y dirigió, para convertirlo en el único diario pluralista en la opinión política que existió en el Perú.

Luis Jaime era el decano de Letras, cuando ingresé en 1971 a la PUCP. Me era difícil creer que estuviera estudiando en la Plaza Francia, porque tenía el agraviante, al menos eso creía en ese momento, de haber sido jalado en cuarto de media, mis compañeros de clase desde kindergarten, me llevaban un año ya de universidad, algunos creyeron que estaba ingresando a la segunda oportunidad. Les dije que NO, me habían jalado.

El escenario era la cafetería de Letras, estaba sentado con Alberto Isola, y otros más, seguramente mi amigo Alberto me estaba dando la bienvenida. Luis Jaime, quien se había sentado con nosotros, lo hizo poco después que nosotros, marcaba notablemente la diferencia generacional, además ya había sido profesor de ellos y parecía amigo, más que maestro. Cuando algo fastidiado les dije que los curas me jalaron, Luis Jaime dijo: "los curas se equivocan y contigo se han equivocado".

Luis Jaime era un maestro atrayente, dueño de una inteligencia fascinante, nunca en una conversación se repetía, presentaba sus ideas con otras palabras, tendía a ser absolutamente irónico y algo irrespetuoso con las tradiciones y en verdad hablando con él aprendías a tener opinión propia y a expresarla.

En clase, en sus cursos Lengua I y II, además a mi promoción le enseñó la parte de Literatura del curso Metodología de la Investigación, te enseñaba, sin decírtelo, que tenías que expresar lo que pensabas y a reirte cuando tienes que reírte. El propiciaba la seriedad o la risa en el momento que quería. Tenía dominio absoluto sobre una clase repleta de alumnas y de alumnos.

Recuerdo a Luis Jaime inaugurando el año académico de 1971, discurso precioso, nada solemne. Enseñó sobre el humanismo, la investigación y el estudiante, pidiéndonos que leyeramos Demián de Herman Hesse o cualquier novela para no quedarnos únicamente con los textos obligatorios de cada curso.

Tal vez fue en esa oportunidad que nos dijo: estudiantes nunca dejen de leer, nunca dejen de investigar, nunca el humanismo puede permitir que una persona, un ser humano, sea puesto en el escarnio público. Es decir la picota.

Unas semanas después Luis Jaime renunció al decanato de Letras y los alumnos nos declaramos en huelga indefinida, pero entonces el secretario general de FEPUC, Javier Diez Canseco Cisneros, clase por clase, volteó el sentido de la huelga, después de señalar a Luis Jaime de pariente y calificarlo de "tristemente célebre", los estudiantes tenían que luchar por sus reivindicaciones.

El decano renunciante, agradeció de inmediato a los alumnos y pidió que levantaran la huelga.

Fueron 15 días extraordinarios de huelga, vaya experiencia, en mi caso, del colegio Santa María de curas marianistas, a la universidad Católica, y debutar a la huelga, una experiencia irrepetible, una absoluta vivencia anárquica, en medio de la disciplina de nuestros hogares.

En los dos años de Letras, hablé con Luis Jaime una veintena de veces en la pequeña cafetería. Una vez le dije que nunca le enseñaría nada de lo que escribía, porque después me resultaría difícil acercarme porque lo estaría obligando a que me diera su opinión y si esta no me gustaba, me sería difícil volver a conversar con él. No dijo nada.

Lo curioso es que todo lo que escribí, al principio en El Observador, diez años después, se lo dejaba a su secretaria, siempre se publicó en el mejor lugar y jamás me dio una opinión, con excepción de un artículo sobre un libro del Dr. Ferdinand de Trazegnies, en que me dijo que mi formación en el Perú estaba concluida y que me marchara a París a completarla.

A las pocas semanas renunció a la dirección de El Observador, porque se convirtió en una cooperativa de trabajadores y en lo sucesivo nos tratamos poco, pero siempre con el aprecio de un alumno al maestro.

Pero volviendo a las conversaciones en la cafetería de Letras con Luis Jaime, en una oportunidad me hizo sentarme con los historiadores Franklin Pease y José Antonio del Busto, maestros de maestros y dilectos alumnos suyos, y Luis Jaime me pidió que le armara la trama de El Castillo de Kafka, el agrimensor que se obsesiona con entrar al castillo y cuando tiene la oportunidad de tener frente a frente a uno de los señores del castillo, tiene sueño y solamente quiere dormirse y por eso es una novela que no acaba, que carece de final, porque es la reiteración de lo mismo. Un mito del eterno retorno.

En ese momento mi alternativa a Derecho era Historia, y Luis Jaime después de esa conversación, con los maestros de historia, me decía que la historia era mi camino.

De Letras pasamos a Derecho y en el primer día de clase nos encontramos que estaba matriculada la Dra. Sara Hamann de Cisneros, la esposa de Luis Jaime, quien en el ciclo anterior fue nuestra profesora de Historia II. Excelente maestra.

Sara conformó un grupo de estudios con Nanina Arrieta, Rossana Maccera, Guillermo Pacheco, y nuestra recodada amiga Silvia Cicirello, al que me sumé y sin que nos diéramos cuenta estudiamos nuestra carrera en la casa de Luis Jaime y lo hicimos durante cuatro años y lo vimos en su rol de padre de familia y en verdad nuestro maestro, nos trató siempre como si fueramos amigos de toda la vida y tal vez como si fuéramos miembros de su propia familia.

Pasó el tiempo y en verdad quienes estudiamos Derecho, en la promoción de Sarita, quedamos todos o casi todos, amigos de ella y de Luis Jaime, en una condición muy diferente a la relación amical que puede sobrevenir con un profesor y profesora con el alumno.

Y en 1981, cuando Luis Jaime fue llamado por el banquero Luis León Rupp, para fundar y dirigir el diario El Observador, no tuve mejor ocurrencia que pedirle trabajo a Luis Jaime, pensando de que el periódico pudiera tener una oficina legal. No tenía, ni la tuvo. Luis Jaime, me puso a trabajar en editorial, pero su oficina que era amplia, y lujosa. se la dieron finalmente a la sección económica. Y al jefe de editorial, le dieron una oficina en que con la justas entraba su escritorio.

Entonces en lo que tenía que ser una lujosa pequeña antesala de la dirección del periódico, en vez de muebles, se puso una mesa con una máquina de escribir. Allí me dijeron que me sentara. Ese era mi lugar. Después de la dirección, era el mejor sitio. En verdad casi no paraba allí, no cumplía horario. Pero me trajeron compañía, Jorge Luis Mendivil, mártir de Ucharaccay, y en el tiempo que estuvo, hasta que pasó al dominical, compartimos la misma máquina.

En este tiempo que fue de octubre del 81 a abril del 82, que en verdad fue un sueño de una noche de verano en la historia del periodismo nacional, Luis Jaime abrió El Observador a todos los intelectuales peruanos que residían en Lima y a todos los partidos políticos que tenía representación parlamentaria. la única vez que se ejerció el pluralismo periodístico, de derecha a izquierda.

El intelectual y el político que no escribió en El Observador, fue porque no quizo o porque yo no se lo ofrecí....no me alcanzó el tiempo, para llegar a todos. Y fue extraordinario ser el alumno de Luis Jaime que fue a buscar a las personalidades del país, intelectuales, políticas y religiosas, a nombre de su maestro, para ofrecerles las páginas de El Observador, que él las dirigía.

Así pude ver y escuchar el aprecio por Luis Jaime, de parte de Magda Portal, Doris Gibson, Angela Ramos, Blanca Varela, Fernando Szyszlo, Gustavo Adolfo Westphalen, Javier Sologuren, Augusto Tamayo, Juan Mejía Baca, Estuardo Nuñez y de tantos otros miembros de la cultura peruana de los tiempos de Luis Jaime Cisneros. El Dr Luis Alberto Sánchez fue miembro del Consejo Editorial de El Observador.

Entre los políticos, Luis Jaime tenía en esa época un aprecio especial por Alan García, a quien señalaba de brillante alumno. Alan publicó dos artículos en El Observador. Hace dos años cuando falleció Luis Jaime, Alan era Presidente de la República, presidió sus funerales y les otorgó el rango de Ministro de Estado.

En mayo del 82 cuando pasé de editorial a la redacción, tenía en mi agenda a decenas de decenas de personas que me declararon siempre y sin ningún problema en los años siguientes.

Cuando unos meses después conocí al arquero de Alianza y de la Selección, Caico Gonzalez Ganoza, me decía: “Tú pasaste de editorial a la redacción, eso quiere decir que yo de arquero de Alianza paso a ser......no hombre eso no puede ser".

A Luis Jaime se le podrá recordar siempre en el aula de Letras, escribiendo en la pizarra alguna frase inesperada y sorprendente, necesaria para proseguir con el dictado de clase, logrando el silencio más respetuoso del alumno o tal vez la risa absoluta, de aquella risa de las que no puedes parar de reírte.

Si así fueran algunos maestros, las cosas serían diferentes.

6. JAVIER DIEZ CANSECO, DIRIGENTE DE LA IZQUIERDA PERUANA

Se de Javier Diez Canseco Cisneros de toda la vida. Su hermano Miguel pertenece a mi promoción de colegio, y a Javier lo he visto jugar fulbito, y se que Javier estuvo en un grupo musical que terminó dando vida a los Traffic Sound, lo máximo en mi época. Y en verdad la primera vez que vi a Javier es cuando fui a la Plaza Francia, a Letras de la Católica y todos gritaban: FRES A LA FEPUC y era el momento en que Javier se convertía en el secretario general de la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Fepuc) y cuando entré a Letras, no tuve duda ninguna que Javier estaba destinado a los más alto a lo que un político puede llegar. En esa época pensaba que era la Presidencia de la República, ahora se que no, que simplemente es llegar al corazón del pueblo y además que la gente diga o lo piense: "Javier eres un tipo de la puta madre", y eso es aclamar su vida socialista, de entrega al pueblo, de decir lo que piensa, de ser intransigente hasta convertirse en el más antipático de todos. Pero también es cierto que Javier sabía dar la mano, seguramente la primera vez que me dio la mano fue poco después de juramentar como secretario general de FEPUC en 1970 y me dijo: "A, tú eres del colegio".... Y Javier encendía el patio de Letras con su verbo, escucharlo era extraordinario. La FEPUC, nunca ha tenido un dirigente de su talla, de su oratoria que señalara a los profesores, a las autoridades universitarias y al último padre rector de PUCP y Javier enseñaba la solidaridad que debía existir entre todos los estudiantes peruanos, sus luchas eran nuestras luchas y entonces nos llevaba a marchar por las calles, y era lo mismo con la clase obrera y con el pueblo en general, explicando la solidaridad. Pero lo mejor de todo es que su auditorio no éramos militantes de Vanguardia Revolucionaria como él y tampoco de izquierda. Por supuesto que no éramos un rebaño de ovejas, Javier hablaba, explicaba, detallaba las cosas, y nosotros razonábamos, comprendíamos y se debatía con amplitud en público y así fue como hicimos la huelga de Letras, que fueron quince días extraordinarios. Un escándalo casi nacional, los alumnos recién salidos de los más exclusivos colegios de Lima, dominados por Javier, un converso al marxismo. Y Javier nos enseñó (y eso para mí es lo más valioso),a no tener miedo a la dictadura del general Juan Velasco Alvarado y con él hemos salido a las calles a protestar y alguna vez, Seguridad del Estado, nos lanzó a la tropa de asalto, los gases lacrimógenos, los chorros de agua. Y se dice que algunas de las chicas y algunos de los muchachos tenían tal pinta de pitucos miraflorinos, que los policías no se atrevieron a detenerlos. Todos éramos tan jóvenes que corríamos con todas nuestras fuerzas, y el resultado fue que aprendimos a gritar en las calles y a escapar de la policía. Una vez la Plaza San Martín se mostró muy grande en su enormidad y los policías venían por todos lados, yo tan solamente me senté en una banca y con una chica hicimos como que nos estábamos besando y pasaron nomás. En una oportunidad casi se llenó el techo de la Prefectura de Lima con alumnos de la Católica, para horror del diario La Prensa, en el que colaboraba, y se reían y me fastiaban los que me habían visto correr, escapando de la tropa de asalto. Y pienso que si de joven no sales a protestar ¿cuándo lo harás en esta vida? Y ese es el Javier que recuerdo entrañablemente, el Javier Diez Canseco Cisneros, siempre acompañado del historiador Alberto Flores Galindo, que allí en el patio de Letras de la Plaza Francia exponía sus ideas, entusiasmando a la juventud de Letras de la Católica. Javier claro que ha tenido detractores y enemigos desde el principio. El, hijo del gerente general del Banco Popular, la matriz del llamado imperio Prado, metido a socialista hasta convertirse a través del tiempo en hombre representativo de la izquierda peruana por una vida de absoluta entrega al prójimo y de ser como lo fue su padre, un hombre decente. Javier Diez Canseco Cisneros, es rojo, lo fue en vida y lo será siempre. Y es lógico que a quienes no son rojos, por principio, lo rechacen a Javier, y eso es normal porque los rojos rechazan a la derecha y repudian a quien la encarna en el Perú, el señor cardenal Juan Luis Cipriani. Todo lo que haga el Arzobispo, para la rojería, es malo. E igualmente todo lo que hizo Javier Diez Canseco Cisneros en vida, para la derecha, es malo. Pero, sabemos que Javier fue un hombre de palabra, absolutamente honesto, que ha entregado su vida para cumplir su ideología. Le fabricaron una mentira y lo sancionaron en el Congreso y en estos momentos de su velatorio, el pueblo está con él, a su lado, reconociéndolo como el jefe del socialismo peruano. Javier Diez Canseco Cisneros, es de la época en que los militantes de la izquierda no tenían amigos, tenían solamente camaradas de partido y yo no era su camarada, no milité en ningún partido, y por eso no fuimos amigos. Una vez le dije que eso era infantilismo de izquierda, y se rió con todas las ganas de reírse, repitiendo hay tantos infantilismos. Y así riéndose dejo a Javier, a quien he entrevistado periodísticamente, no se si mucho o poco, pero en todo el tiempo en que trabajé en medios de comunicación lo hice y le publique lo mejor posible y persistiré siempre recordándolo como a un político fuera de serie con momentos cumbres, del mayor esplendor en su vida, propongo como uno de ellos, el tema de Barrios Altos y de La Cantuta, personas inocentes asesinados por el grupo paramilitar o de ultraderecha, autollamado Colina, pero definitivamente terrorista, como que atentó contra la vida de Javier varias veces, también atacó su hogar. Y un enemigo señalado públicamente por el Grupo Colina, merece todo el respeto del mundo, seas de izquierda o no seas de izquierda, basta solamente creer en el derecho a la vida de los seres humanos.


7. MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA

Para Russell Wensjoe Mantilla

”Que mi voz suba a los montes
Y baje a la tierra y truene".


El 28 de marzo de 1942 murió a los 31 años, el poeta español Miguel Hernández. Cumplía una condena de 30 años en la cárcel de Alicante, luego de habérsele conmutado la pena de muerte.

Su obra es un canto continuo a la tierra y al hombre, es una plasmación vibrante de ideas y sentimientos que tiene como constante los campos y sus componentes, reflejo de su extracción campesina. Hijo de pastor, alumno de bolsillo pobre, no completó su educación escolar.

"Nunca tuve zapatos
mi trajes ni palabras siempre tuve regatos
siempre tuve regatos
siempre tuve regatos y cabras".

El proceso de democratización de España al instaurarse la República en 1931 y en el que van participando los sectores populares saca a Hernández de su medio ambiente. Neruda lo recordará en sus memoria llegando de su natal Orihuela vestido de campesino, contando cuentos de animales y pájaros. Cuando le consigue trabajo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el puesto en que Hernández quisiera, este contestará:"¿No podría el señor visconde encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?.

Pastor de cabras que trabajo en una notaría, que colaboró en las Misiones Pedagógicas del Gobierno, que participó en la redacción del Diccionario taurino de José María Marroquín.

Hasta lograr en 1936 "El Rayo que no cesa", en el que perfila ya su individualidad creativa, está influido por Góngora y Garcilaso. Las lecturas de San Juan de la Cruz y de Fray Luis de León, mezcladas con la religiosidad de su medio lo llevó a planteamientos religiosos sin llegar al misticismo, su devoción admirativa a la Virgen María es cercana a la de Gonzalo de Berceo. En esta etapa Hernández es admirado, respetado y contertulio de los círculos intelectuales de Madrid, Hasta la Guerra Civil su poesía es una dar a conocer las vivencias de su clase social. No plantea la vida retirada y lo bucólico como ideal, canta lo componente del diario vivir del campesinado.

Escribirá: Hoy, este hoy de pasión, de vida, de muerte, nos empuja de un imponente modo a ti, a mí, a varios hacia el pueblo. El pueblo espera a los poetas con la oreja y el alma tendidas al pie de cada pueblo.

La guerra civil española hizo que Miguel Hernández recoja la lucha de su pueblo en la creación de una poesía de dimensiones épicas.

Sus libros: "Vientos del Pueblo, "El Hombre Acecha" y otros poemas de dimensiones épicas son el canto permanente del hecho colectivo, según el desarrollo de la guerra, girando a través de un único héroe: el pueblo.

Hernández quiere que España sea la Rusia de Lenín y Stalin y al mismo tiempo que muestra un acentuado nacionalismo y orgullo patrio, pueblo de toros y no de bueyes que con sus manos forjará su destino. En su ánimo y en su mente nada tiene que ver con la España de Isabel la Católica y de Felipe II del franquismo. Durante la guerra fue un miliciano de la cultura, de cuerpo y alma, recitando en frente de batalla para levantar la moral de la milicia y desmoralizar al enemigo.

El poeta es del grupo de los que no se pudieron a salvo al caer la República española, tal vez se consideró que no corría peligro, al final de las cuentas tenía que correr la misma suerte que su pueblo, para terminar de escribir en la cárcel su poemario: Cancionero y Romancero en el cantará la derrota: "la vida, la muerte, el amor, detrás del innumerable/ muerto que jamás se aleja". Pero con la esperanza de la causa no vencida.

"En este campo
estuvo el mar
Alguna vez volverá
Si alguna vez una gota
roza este campo, este campo
siente el recuerdo del mar
alguna vez volverá".

Triunfante, el fascismo, las ideas deben ser asesinadas. Condenado a muerte por su crimen de ser viento del pueblo, se le cambió el fusilamiento por la neumonía, el tifus, hasta ser consumido por la tuberculosis.

Lo último que escriba en la sombra de la cárcel será:

"Pero hay un rayo de sol en la lucha
que siempre deja a la sombra vencida".

Lo publiqué el 28 de marzo de 1982, a los 40 años de la muerte del poeta Hernández, en Editorial del diario El Observador, dirigido por el maestro Luis Jaime Cisneros. Y 24 días después del asesinato en el Hospital Regional de Ayacucho de mi amigo Russsell Wensjoe Mantilla, músico, poeta y artista, en quien pensé cuando escribía este artículo.


8. Ulla Holmquist, arquéologa

Ulla Homquist, arqueóloga, maestra, y curadora del Museo Larco, presentó esta noche una exposición que maravilló, encandiló sobre la sociedad Mochica y en particular sobre sus mujeres a partir del descubrimiento arqueológico de la Señora de Cao, gobernante, chamana, tejedora y madre, que en realidad permite señalar que extraordinario es escuchar a una persona que nos hable del Antiguo Perú, que con su experiencia de años de investigación y sumada a una trayectoria en la enseñanza: escolar y universitaria, permite al auditorio seguir al ponente segundo a segundo. Y que pena se acabó el tiempo.

Nuestro Antiguo Perú es apasionante y quien diga lo contrario no lo conoce, no se ha acercado y si es peruana o peruano, nunca es tarde para encontrarnos con nuestra raíces y con quienes caminaron antes de nosotros en esta tierra llamada Perú.

Y verdad que hace un buen tiempo que no escuchaba una exposición tan sólidamente bien presentada y que en el mismo momento es absolutamente sencilla y tan fácil de comprender. Ulla es condiscípula, de la promoción de Arqueología de la Pontificia Universidad Católica que inició sus estudios en 1988. Ella, la primera de la clase, desde un principio hablaba a todos de la mujer que aparecía en la iconografía Mochica, yo la escuchaba y fueron pasando los años de estudios y la seguía escuchando. Creo que le llevo 20 años, ingresé a la universidad en el año 71 y me parece maravilloso que un poquitín más de 25 años, Ulla se ha presentado en el Salón de los Espejos, para plantear, sus investigaciones, sus ideas y presentar a la mujer del Antiguo Perú en su sociedad o nación denominada Mochica que se desarrolló en las primera centuria de nuestra era en la costa norte peruana.

No puedo ser imparcial al escribir sobre cualquier trabajo de mis amiguitos de Arqueología como los llamaba antes, cuando compartíamos los estudios en una pequeña aula, pero claro que he visto con atención a los demás asistentes, llamado siempre el público y la gente escuchaba con reverente atención porque el tema es apasionante.

Ulla considera que la Señora de Cao, personalidad de su tiempo en un valle norteño se encuentra presentándonos a la idealización de una antepasada primordial o ancestro y que a partir de su ajuar funerario estudiado de acuerdo a la icnografía de los Mochica, cuya mejor colección de orfebrería y de ceramios, entre otros, posee el Museo Larco de Lima, se puede a preciar con enorme facilidad, tal y como lo demostró Ulla, en sus inicios más antiguos de absoluta simplicidad a la complejidad de un ritual religioso en tanto las sociedades van desarrollándose.

Ulla nos presentó lo costeño es decir la costa norte frente al Pacífico y lo serrano, es decir lo andino, colindante con la costeño. A mi me pareció maravillosa la parte de la complejidad de la mujer mochica, absolutamente mujer, que tiene sexo y tiene hijos, trabaja en la textilería, que es presentada en cerámica pariendo hijos y teniendo sexo con su marido. Pero también puede ser presentada en forma temible con vajina dentada y agregaré como si fuera la viuda negra.

La Municipalidad tiene un gran y majestuoso, Salón de los Espejos del Teatro Municipal, y está excelente que se use para conferencias que en verdad nos enseñan a saber cómo era el Antiguo Perú y en este caso Ulla ha presentado a la mujer Mochica en esta Señora de Cao, de cuerpo tatuado, a la que yo me arriesgo a señalarla como una diosa viviente, que estaba unida al culto de la araña que según la profesora Holmquist lo húmedo de lo seco, es decir tiempo de agua y tiempo de sequía y seguramente tiene que ver con todo el ritual religioso de las mujeres de la sociedad Moche, para relacionarse con su pareja, la fertilidad matrimonial, el alumbramiento, la crianza de los hijos y para todo lo que está señalado en la vida de una mujer.

Nos falta tanto para conocer a la antigua peruana al igual que al antiguo peruano y solamente lo podrá alcanzar como meta el Perú, si incentiva a los jóvenes a la investigación arqueológica. Los salarios para los muchachos y las muchachas, son mínimos y generalmente no hay ayuda deciden dedicar su vida a la arqueología, mientras casi todas las construcciones precolombinas las destruyen los saqueadores de tumbas y después las urbanizadoras.

Excelente por la alcaldesa Susana Villarán, y excelente para Ulla Holmquist por su perseverancia y obstinación de trabajar el Perú profundo y milenario, al que hay amar, como ella lo ha mostrado esta noche, y en verdad que hoy me siento muy contento, todo no debe ser negativo, nuestro país tiene tanto de maravilloso y hay que darle tribuna a peruanos como Ulla para que nos enseñen que maravillosos son nuestros ancestros.

Representación de una mujer mochica.

9. FRANZ KAFKA, ESCRITOR

Hoy son los 130 años de un genio: Franz Kafka.

En vida se mostró como un simple ser humano, no fue más que eso, no pasó de eso, como que nadie se dio cuenta quien realmente era él y su influencia universal fue para después de la segunda guerra mundial.

Delante de todos vivió cumpliendo sin mayores pretensiones el desarrollo de su diario vivir en el imperio Austro - Húngaro y después de su desmembración, en Checoeslovaquia, con alguna temporada en Berlín, pero nunca dejó de aprender de todo lo que lo rodeaba y a elaborar su técnica para escribirlo, convirtiéndose en un autor para sí mismo.

Kafka, nació en Praga en 1883, en una familia de propietarios de una fábrica de textiles. Abogado de profesión fue funcionario de una empresa, de contextura frágil murió de tuberculosis poco antes de cumplir los 41 años de edad en 1924, perteneció a una pequeña burguesía judía, con vínculos en Praga, Viena y Berlín, escribió en alemán, muy poco en checo.

Kafka, si hubiera vivido más tiempo, al igual que sus hermanas, el nazismo le hubiera colocado una estrella en su saco y hubiera desaparecido en un campo de concentración.

Kafka es un escritor sin ninguna fama en vida, algo publicó y terminó escribiendo exclusivamente para él, sin realizar ningún tipo de concesión a nadie, solamente conciliando consigo mismo, es decir con su propio espíritu, que sin duda que fue absolutamente superior.

Su leyenda, señala que quiso que toda su obra se destruyera después de su muerte. Debe de haber estado convencido que solamente le interesaba a él. Pero su amigo Max Brod, no le hizo caso y publicó su obra, en tanto que su última pareja Dora Diamant, también hizo lo propio.

Y así Kafka, el autor que escribió por el arte de escribir para sí mismo, a quien llevaba el nombre del emperador Francisco José, se fue convirtiendo para el mundo, que lo descubrió post mortem, en todas partes, en un genio.

Es cierto, de haber sido un escritor exclusivo para tener éxito y fama en vida, ahora en el 2013, nadie sabría de su existencia, estaría absolutamente olvidado.

Kafka aprendió a conocer al ser humano, en su propia complejidad de ser un ser humano y así describió a decenas de decenas, cientos de hombres y de mujeres desarrollando sus vidas, en su propio gran mundo que lo creó para si mismo, que lo tenía a él K de estrella absoluta, conviviendo con y entre otros. Podría ser que pequeños pasajes de su propia vida, les diera la forma e interpretación que quisó en sus novelas y cuentos.

Y hoy son los 130 años del nacimiento de un autor desconocido en vida, quien fue enterrado en el cementerio judío de Praga, como otro ser humano de vida sencilla lejos de los reflectores de la fama, pero que en su caso, después de que murió se creando su mito que lo ha convertido en un genio que está entre los más grandes genios de los últimos 130 años que enseñó y enseñará a leer en todo el mundo las complejidades del diario vivir en este mundo, de quien de su apellido surge todo lo kafkiano y explica todos los enredos que se pueden vivir en esta vida.

Se vive, se puede, se soporta todo lo que puede vivir K. convertido en agrimensor que quiere llegar a comprender todo lo que es El Castillo y cuando está frente a uno de los señores de El Castillo, solamente tiene sueño. K que viaja a América y que sufrimientos para horribles cuando se imagina todo lo que pudo haber pasado con su equipaje. K en El Proceso cuando es recibido con el viejo señor y comprende la inmensidad del papeleo y la documentación de la burocracia. Y en el despertar final para saber que se cumplió la Metamorfosis, no en bicho extraño, sino en uno de los genios que ha tenido la humanidad.

No es fácil leer a Kafka, es difícil poseer la perseverancia para leer a Kafka y seguramente no se le entiende, por su enorme complejidad humana, aunque su escritura sea lineal y muy rápida para leerla y es que es incomprensible de que el personaje K se haga tanto problema y piense y repiense todo y es que la vida es así, todavía se piensa, todavía la gente no es autónoma y la sociedad tiene demasiado de lo que descubrió Kafka y se llama kafkiano.


10. MI MAMÁ Y LA HERRADURA

PARTE 1

Mi mamá se preocupaba siempre de que fuéramos felices hasta que crecí y entonces se puso conmigo estricta en todo, igual me escapaba, pero acabé el colegio, la universidad y un montón de cosas, ya no va a cambiar, así es ella, no es lo mismo ser la madre de un niño, que la madre de un hombre, dice. Desde que nacimos cantábamos con ella en el piano y nos llevaba al cine, a todos los cines, de estreno y de barrio, escogía la película, solamente veíamos películas bonitas y ella las conoce todas, se preocupaba de que nos invitaran a todos los santos o fiestas de cumpleaños o matinés como les dicen ahora, pasábamos lindas temporadas en las haciendas que nos invitaban, y siempre mi mamá estaba atenta de que tuviéramos algo lindo que hacer y es que mi mamá se desvivía porque nuestra infancia fuera lo mejor posible de ser vivida a pesar de todos los problemas que surgían cada instante, la vida no es fácil para nadie. Y por eso se nos dio permiso de ver televisión cada vez hasta más tarde, no se hacía problemas, en tanto fuéramos felices. Me parece que ella es feliz cerca al mar y nos llevaba a la playa, bueno, a todas las playas y así nos hizo conocer desde que nacimos todas las playas de Lima, para que escogiéramos cual nos gustaba más, y además nos llevó desde el sur hasta San Andrés en Pisco y hasta el norte a Huacho, en verdad, mi mamá se preocupaba de que tuviéramos en todo momento una infancia feliz, hasta invitaba niños y niñas a la casa para que jugáramos y si era época de playa, escogía siempre La Herradura, y en verdad que es lo más bello que puede existir, si uno mira el pasado limeño ya que ahora es una playa de piedras, sin encanto. En La Herradura, mis padres que van a cumplir 62 años de matrimonio, se metían hasta donde ya no se les veía y así aprendimos no tenerle miedo al mar, porque La Herradura es un mar difícil, de olas grandes que pueden ser inmensas, pero no es mar traicionero, en el que de pronto sus olas, en un instante crecían en una enormidad, pero salías rápido a la arena, que quemaba y quemaba con fuerza extraordinaria, sea para llegar a la orilla o para regresar a las toallas y a veces la corriente era fuerte, te jalaba, no te arrastraba, y también te llevaba hasta la orilla. Así regresabas triunfante de bañarte en el Oceano Pacífico de agua fría casi helada. La parte central de La Herradura era preciosa, la del Samoa extraordinaria, y la playa del Caplina, un barco que se hundió, tuvo momentos de fama y de moda. En La Herradura, mi vieja me hizo debutar en el amor al mar y una vez nos revolcó la ola, mi mamá terminó como a diez metros de donde me dejó el mar en la orilla. Ella era muchacha en aquellos tiempos, volvimos a entrar una y otra vez ese día, sin miedo alguno. Feliz Día de la Madre, mayo del 2013.


Mi mamá con su madre.




PARTE 2

Mi máma, Augusta Rodriguez Larraín de Barrantes, me ha pedido que a nombre de ella salude a toda su familia y que tiene presente especialmente a sus primas, por las que tiene mucho cariño y que se acuerda de ellas. Si pueden la pueden visitar en la Clínica Maison de Santé del Sur, en Cuidados Intensivos, que tiene un horario especial de visitas. A ella le gustaría verlas y les indica que esta consciente pero no puede hablar por el infarto cerebral que tuvo en la noche del miércoles. Para mi tía Titi Washburn de Larrabure le dice que extraña hablar con ella por teléfono pero que ya pasará un buen tiempo antes de que vuelvan a hablar. Les manda un beso a Meche, Nina, Buca, Teresita, Mary, Pelusa, Cecilia, Emilita, Augustita y Lucy. Ella pidió cambiar las fotos de su facebook para que figure su época de Villa María, en que pudo personificar a la Virgen María y que ya no lo va a usar su facebook hasta que se recupere. Fernando. 25 de mayo 2013.

Mi mamá en la casa de su abuelita Isabel. Mi mamá en su casa con su abuelita Isabel.



PARTE 3

Esta tarde mi mamá me pidió que le trajera al padre Julio, párroco de la Iglesia de la Santísima Cruz de Barranco, en la que se casaron su mamá y su papá en 1925, para reafirmarse en su fe en Dios, su pertenencia a la Santa Iglesia Católica y su devoción por la Virgen María. Entre todo lo que tengo que agradecerle a mi madre es que me dejo ser absolutamente libre en todo, a pesar de que ella es la persona más formal que pueda existir en esta vida. El padre Julio quien la semana pasada le impartió la Extremaunción, ahora la bendijo a nombre de Dios nuestro Señor a mi mamá y le pidió a ella que rezara por todos los sacerdotes. 6 de junio 2013.


Mi mamá en su casa.


PARTE 4

Mi madre falleció el domingo 9 de junio, teniendo en su mano, la mano de mi hermana Augustita. En verdad, mi mamá vivió casi 87 años y se nos fue demasiado rápido. Es mi agradecimiento: A quienes la visitaron en la Maison de Santé. A quienes fueron a la casa donde se realizó el velatorio. Por decisión de ella sus restos fueron cremados y los dejaremos esta semana en Columbario de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima, de la Compañía de Jesús, en Miraflores. Ahora en estos tiempos, también compartimos, los sentimientos en internet, particularmente en el facebook y en verdad mi agradecimiento es para todos los que expresaron aliento y después transmitieron el pésame. Claro que por mi mamá solamente podemos expresar nuestras gracias a Dios, a la Virgen María y a la vida misma en la que construyó su hogar por casi 62 años continuos. Mi mamá decía que: La VIDA NO ES FÁCIL PARA NADIE Y ES MUY COMPLICADA. HAY QUE SABERLA VIVIR CON LO QUE SE TIENE Y HAY QUE APRENDER A SER FELIZ CON LO QUE ES TUYO.


Mi mamá en Club Regatas, su último verano.


PARTE 5

Muchas gracias a todos quienes asistieron a la Misa de mi mamá que fue celebrada ayer martes por el padre Eduardo Arens SM en la Iglesia Santa María Reina del Ovalo Gutierrez, San Isidro. El sermón lo señaló el padre Arens, quien fue mi profesor en el colegio Santa María, en segundo y cuarto de media, en el hecho central de que Jesús pasó en la vida haciendo el bien. El Coro Santa María, dirigido por el tenor José Antonio Maldonado, cantó en la Misa, convirtiéndola así en muy especial, en la que los asistentes cuando te expresan el saludo te dicen que: "linda fue la Misa de tu mamá". Escuchamos la voz del señor Maldonado, que es verdaderamente privilegiada. Destacó el Ave María de Gounod, durante la Comunión, pero todas las canciones te llegan y en particular el Santo, con su Hosana, antes de la Consagración. Al final, concluida la Misa, el señor Maldonado nos pidió que nos sentáramos y el tema que interpretó nos resultó muy emotivo, ya que fue la mejor interpretación que hemos escuchado del Himno del Señor de los Milagros, cuya autora es mi tía Isabel Rodríguez Larrain Pendergast, hermana de mi abuelo materno y como cierre nos interpretó el Salve Salve Cantaba María, no estaba previsto, y lo bello es que me hizo recordar las procesiones en la escuela Inmaculado Corazón, ya al final de ellas, teniendo a nuestras madres con nosotros, cantábamos todos esta canción mariana, hace más, mucho más de 50 años. A Augusto, hermano de mi mamá, le gustó mucho la Misa, y la interpretación del himno realizado por su tía Isabel. A mi mamá, siempre todo le salía bien. En verdad, muchas gracias a todos, en especial a mis tías: Gloria, hermana de mi mamá, Ofelia Salinas de Rodriguez Larrain, Meche Barrios RL, y Titi Wasburn RL de Larrabure. En particular, a mi tía Patricia Gubbins Granger, concuñada de mi mamá. Y a los cuñados de mi mamá, mis tíos: Miguel, Raul y a su esposa Cecilia Adrianzén, y Enrique Fort y a su esposa Patricia Garruez.





PARTE 6


Hace cuatro meses, un día como hoy, el 9 de junio, a las seis de la tarde se me murió mi mamá, vivió tanto y se me fue demasiado rápido.

En sus últimos días de vida, de pronto quiso que le trajeran un sacerdote y por Dios ¿en dónde íbamos a encontrar a un cura? que pudiera expresarle lo que necesita para este momento final. Y en verdad que desesperación porque los sacerdotes que iban a la Maison de Santé de Chorrillos, uno estaba de viaje y el otro de retiro.

Mi mamá me decía que ya se moría y que quería la extremaunción. Y ¿en dónde encontraba un sacerdote?

Era lo único que había pedido mi mamá y en esos minutos no le encontrábamos solución. Una verdadera angustia, pensar en que no podías cumplirle lo que necesitaba con urgencia: un cura de almas.

Y de pronto se me ocurrió ir a la antigua parroquia de Barranco, la que está en el parque y que se llama de la Santísima Cruz. Su párroco, el padre Julio, estaba en una reunión y me dijo que regresara después de las siete y treinta de la noche, oficiaba Misa y nos acompañaba. Escuchamos su Misa con Augustita y nos fuimos a la Clínica. Yo no quería estar presente, pensaba en que era demasiado fuerte, ya que iba a realizar un papelón, llorando. Pero la enfermera de cuidados intensivos, me empujó, y quedé al lado de mi mamá frente al padre. No podía contener las lágrimas que se caían una a una y en eso mi mamá que era tan especial nos hizo reír.

Mi mamá ya estaba convencida que su destino era ir a ver de inmediato ver la luz del rostro de nuestro Dios. Nos hizo reír, no es que quisiera dejarnos, para nada, a ella solamente les interesábamos nosotros. Y el padre Julio quien es también muy especial, persistió en esta onda de reírnos, pidiéndole a mi mamá que rezara por él, porque quería él ir al cielo y seguíamos riéndonos, en verdad es que fueron momentos, sin drama, sin dolor, de una tranquila felicidad de una muy serena alegría.

Mi mamá creyó que el padre que le dio la extremaunción era un milagro de su mamá, porque se había casado en la Iglesia en la que el padre Julio era párroco, entonces me pidió que le pida a su sobrino Miguel Fort Gubbins, encargado de la presidencia de la Sociedad Francesa de Beneficencia- Clínicas Maison de Santé, que nombre capellán de la Clínica de Chorrillos al padre Julio, quien de inmediato le mando la carta de petición respectiva al señor Cardenal Juan Luis Cipriani. Llegué a contarle a mi mamá que el cardenal había aceptado la petición, pero ella escuchaba no decía nada, como si fuera algo natural, hasta que en un momento me dijo que le diera las gracia a mi primo Miguel. Cuyo gesto realmente me emocionará siempre con aprecio y gratitud.

El padre Julio pudo ver a mi mamá tres o cuatro veces, la penúltima vez tuve que ir corriendo a buscarlo a la Iglesia ya que con mi mamá no tuvimos otro camino que pedir que los médicos durmieran, lo que se llama el coma inducido, ella estaba de acuerdo. Y cuando le dije que estaba el padre Julio, se le iluminaron los ojos y con que aprecio y con que afecto lo vio y recibió su bendición ya encaminándola a ver a nuestro Dios. Y eso es lo último que conscientemente hizo mi madre en esta vida, mostrándonos como una enseñanza de su amor a Cristo y a su Santa Iglesia Católica, que siempre estuvieron con ella.




PARTE 7


Mi mamá conmemoraba el primero de agosto su cumpleaños, hoy sábado serían los 89 años de edad. Su santo siempre lo celebró a la hora del té o del lonche, siempre rodeada de sus amigas, tal y como se lo celebraba su abuelita Isabel, en su casa de la Bajada Balta en Miraflores, desde que llegó de los Estados Unidos en 1931, su tía Antonieta ponía la mesa del comedor hasta que se casó, ella tenía las llaves y sacaba el servicio Limoge. 

Mi mamá tuvo una identidad absoluta con su abuelita desde que se conocieron, tenía cinco años, no hablaba castellano, y soñaba con conocerla, su abuelita era inglesa, aunque criada en Lima y se convirtió en la única persona con la que podía hablar en inglés, que la comprendía en todo, aparte de su mamá y de su papá. 

Mi viejita linda, nunca hizo un cambio en la conmemoración de su cumpleaños hasta que se enfermó mi papá, a pesar que le encantaba invitar gente a la casa, no lo volvió a hacer, prefiriendo salir a almorzar al Club Regatas. Para mis padres no fue nunca fácil aceptar lo que llamaban un hijo bohemio, que se gana la vida escribiendo y ganando, casi nada, no era lo que esperaban de mi. 

Con mi madre no tuve momento más difícil en esta vida que ir a decirle que su nieta Claudia había fallecido en un accidente, no sabía cómo ella podía reaccionar, solamente me decía una y otra vez que no quería que se me fuera a morir. Mi mami nunca fue melodramática, estaba ya de alta en la Clínica Maison de Santé, después de un poco más de un mes de estar internada por una seria complicación cardíaca. Es curioso que yo prefiriera que siguiera internada, a pesar del criterio de los médicos que era contrario a que permaneciera. 

La realidad era que había salvado la vida y Claudita, quien había estado pendiente de ella, se le había muerto en un segundo, el domingo 25 de noviembre del 2007. Todos sabían, menos ella, de lo que le había pasado a su nieta, estaba convertida en noticia de radio y de TV. Las enfermeras la acompañaban y la atendían especialmente a mi mamá, por suerte no escuchó las mentiras que se propalaron por Radio Programas del Perú y los canales de TV. Inmediatamente después del entierro fui a hablar con mi mamá, ya no se podía seguirle ocultando la verdad. Y de a verdad que ni sé que le dije, seguramente hablé de todo menos de la forma como lo había pensado. Yo solamente estaba pendiente de ella y veía que se le caían una tras otras las lágrimas de los ojos. Escuchaba con tranquilidad, no lloraba, quería saber todos los detalles. 

De pronto se nos hizo un silencio que no había forma de cortarlo y de repente no duró ni un segundo, hasta que dijo: "Dios porqué me hace esto cuando ya no voy a vivir mucho, cuando ya soy tan vieja, me muero de pena por mi hija, no voy a poder vivir con esta pena tan horrible, no sé qué le voy a decir a mi hija, no sé qué voy a hacer". Pero las madres siempre encuentran la forma de enfrentar la vida, mi viejita linda lo hizo, no sé cómo, ni de dónde sacó fuerzas, pero lo hizo, sin queja ninguna, ni a la vida, ni a Dios, ni a nadie, extrañando hasta su último suspiro a su nieta. 

Mi mamá fue siempre una mujer de sonrisa y de risa fácil, por lo menos con nosotros. Hasta hora no puedo creer que mi mamá en el momento en que el sacerdote le administraba los santos oleos, en cuidados intensivos de la Maison de Santé, y que fue ya aceptar que se nos moría en las próximas horas, nos hizo reír a todos. Se dio cuenta que estábamos muertos de pena.

1945, Colegio Villa María, Augusta Rodríguez Larraín de Barrantes personificando a la Virgen María